ENTREVISTA

“Si algo define la obra de Ángel Guerra es su compromiso con los humildes”

Zebensuí Rodríguez, coordinador de ‘Ángel Guerra. Relatos canarios’

Tomás Peñate 1 COMENTARIOS 07/02/2024 - 07:05

El Día de las Letras Canarias de 2024 va a estar dedicado al lanzaroteño José Betancort Cabrera (1874-1950), más conocido por su pseudónimo literario: Ángel Guerra. En el 150 aniversario de su nacimiento, el filólogo y especialista Zebensuí Rodríguez Álvarez recuerda en esta entrevista también las facetas de Betancort como político, periodista, traductor, crítico literario y embajador de la cultura canaria en Madrid y en Europa. Zebensuí Rodríguez acaba de coordinar el libro Ángel Guerra. Relatos canarios y señala la reciente aparición de textos desconocidos del autor, así como aspectos de su obra que todavía deben ser estudiados más en profundidad.

-Usted lleva años reivindicando la figura de Ángel Guerra, ¿qué le parece su designación para el Día de las Letras Canarias?

-No solo es un acierto, sino una necesidad. Resulta llamativo que de su obra más conocida, La Lapa, se haya dicho que es la mejor novela regionalista canaria, pero que hasta ahora no se haya recordado su nombre. La figura de José Betancort Cabrera merece todo homenaje: fue un escritor de renombre en su época, un periodista que dejó su huella en más de 200 medios de España y América, un traductor que vertió al castellano obras nunca antes traducidas, un crítico literario que recibió el aplauso de Juan Ramón Jiménez y un político que fue nombrado Hijo predilecto de Teguise e Hijo adoptivo de Las Palmas. Como tarjeta de presentación, no está nada mal.

-¿Cómo le gustaría que este reconocimiento del Día de las Letras Canarias sirviera para dar a conocer más la obra de Ángel Guerra?

-De Ángel Guerra pensábamos que conocíamos toda su obra narrativa, pero en los últimos años se ha podido saber que la historiografía canaria ignoraba la existencia de casi una veintena de relatos más. Precisamente los que están claramente vinculados al Archipiélago han sido recogidos recientemente en Ángel Guerra. Relatos canarios (Ediciones Remotas, 2024), una colección que conmemora el 150 aniversario del nacimiento del autor y, cómo no, ahora también su nombramiento para el Día de las Letras Canarias. El resto de textos demanda una publicación urgente.

-¿Qué cree que hace falta por investigar o por profundizar más en las otras facetas de José Betancort?

-Como político, a nivel local, no se ha terminado de estudiar cuáles fueron todas sus contribuciones a las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Hace poco, por ejemplo, hallé unas cartas en las que, siendo diputado, solicitaba al marqués de Lema su mediación para facilitar a los pescadores canarios que pudieran faenar en Salvaje. Tampoco a nivel nacional, ya como director general de prisiones, hemos terminado de ponderar lo suficiente su ejercicio como reformador del sistema penitenciario. Y como publicista, se ha hablado mucho de sus contribuciones en la prensa canaria y peninsular, pero se ha tocado poco su colaboración con la prensa de América.

-En la obra literaria de José Betancort-Ángel Guerra llama la atención que casi siempre se centrara en Canarias y Lanzarote, a pesar de que casi toda su trayectoria periodística y política estuvo en Madrid...

-Pues porque, aquí o allí, Lanzarote siempre estuvo. Y no solo cuando fue diputado (el primero que tuvo la circunscripción de Lanzarote, por cierto), sino siempre que escribía. Si accedemos a su correspondencia, vemos que estaba en contacto continuo con escritores e intelectuales de las islas, y que a ellos les pedía incluso documentación para sus relatos. Incluso, ya mayor y retirado del escenario público, le solicitaba a Leoncio Rodríguez que le mandara las novedades editoriales de Canarias porque quería leer a los jóvenes escritores. Si José Betancort adoptó el pseudónimo de Ángel Guerra fue no solo para rendir homenaje a Galdós, sino porque se identificaba con el personaje, siempre en lucha consigo mismo y con la sociedad. Si hay algo que define su obra es su compromiso con los humildes, con los más débiles, con los más necesitados. Y ahí nunca olvidó a Lanzarote.

Retrato de José Betancort, conocido en literatura por el pseudónimo de Ángel Guerra. Imagen cedida por el Archivo Histórico de Teguise.

“Sabía que la sociedad era una lucha continua entre ricos y pobres”

-Esa conciencia social también llega a una parte de la sociedad todavía muy infravalorada en su época: la mujer. ¿Por qué cree que Ángel Guerra fue tan adelantado en su defensa del sector femenino?

-Porque tuvo lo que hoy llamaríamos perspectiva de género. Sabía que la sociedad en la que vivía era una lucha continua entre ricos y pobres, entre poderosos y débiles... Si leemos algunos artículos suyos, como Llaga social o Crímenes pasionales, vemos que en buena medida están expresados los conceptos de control, poder y dominio. Y también es verdad que debió influirle su amistad con Emilia Pardo Bazán y con Carmen de Burgos, referentes del primer feminismo de aquella época.

-En muchas ocasiones se ha dicho que José Betancort actuó como un embajador de la cultura canaria en Madrid. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

-¡Por supuesto! Cuando él llega a Madrid se siente acogido por Galdós, y a él y a sus sobrinos nietos les debe el haberse abierto un hueco en el mundillo editorial y periodístico de la capital. Luego, una vez asentado, él hizo lo mismo con sus paisanos. Tomás Morales, por ejemplo, publicó sus primeros poemas, en la revista La vida galante, gracias a José Betancort. Pedro Perdomo Acedo, por citar otro caso, entró a trabajar en La Correspondencia de España porque su amigo de Lanzarote intercedió por él. Y Pancho Lasso, nuestro Pancho Lasso, también fue a ver a Ángel Guerra a la redacción de su periódico en busca de un guía para su deambular madrileño. Por cierto, es una pena que se perdiese la escultura que nuestro mejor escultor hizo de Ángel Guerra.

Portada de la nueva recopilación de relatos “Ángel Guerra. Relatos canarios”, cuya edición ha estado a cargo de Zebensuí Rodríguez Álvarez.

-Recientemente publicó usted ‘Arrecife: Historias del viejo Puerto’ (Ediciones Remotas) para conmemorar el 225 aniversario de la fundación de la municipalidad de Arrecife. También ahí reservó usted unas páginas para Ángel Guerra.

-La historia de Arrecife es la historia de su puerto, de su mar. Y la historia de nuestro mar está en Ángel Guerra. Un detalle llamativo es que José Betancort se distanció un tanto del concepto de mar al que cantaban los románticos y los primeros regionalistas, que lo identificaban con la patria, y él, adelantándose a poetas modernistas como Saulo Torón, asoció el sentimiento del mar con la identidad misma de quien le canta. Lo hacían sus personajes, como Martín, la Lapa, pero yo creo que también él era mar porque no aceptaba mansamente la esclavitud de la gleba, sino que clamaba por la libertad del mar.

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