Arte urbano para recuperar Arrecife
“El graffiti aprovecha las cicatrices de un entorno decadente para transformarlas en un lugar más interesante”

Los collages de Escenas Cotidianas en el Callejón Liso, los grafitis en edificios tapiados, las intervenciones anónimas en bolardos, los murales que el Cabildo encargó para recuperar espacios degradados junto al Almacén… El arte urbano pide paso, con o sin permiso.
“Si no sentimos que las calles son nuestras, no nos importan”, dice Isabelle Mathieu, una interiorista que vive en Lanzarote desde hace más de veinte años. La arquitecta Marta Medina es su cómplice artístico, con la que comparte referencias de muralistas franceses, con la que pinta y experimenta sobre telas. “Ocurrió que este verano decidimos dar un paso más: decidimos sacar a la calle lo que normalmente hacemos en casa, sin ninguna pretensión y con mucha alegría. A ver qué pasaba”, cuenta Marta.
Pasó que se vistieron con dos batas blancas, se armaron con cola de pegar, pintura y un puzzle de papeles que Marta organizó con Autocad para ejecutar una acción artística transformadora, bajo la implacable solaja del mes de agosto. Isabelle llevaba mucho tiempo haciendo collages de pequeño formato, en libretas y cajas de zapatos que convertía en pequeños universos. Tiene debilidad por las cartas y los libros antiguos, así que es fácil verla rebuscando en cajoneras cuyo contenido desordenado va a tirarse a la basura o mirando de reojo los contenedores de basura, que a veces ofrecen valiosos materiales recortables. “Deberías hacerlos en grande”, le dijo un día su marido.
Esa frase, su admiración por los artistas JR y Leo & Pipo, sus paseos diarios por Arrecife con Bliss, su golden retriever, y sus conversaciones con Marta terminaron de construir la idea de rehabitar el Callejón Liso con Escenas Cotidianas efímeras, que después de la lluvia de octubre y el sol devorador, ya se están deteriorando.
La tercera mujer que participó en la creación fue María Dolores García, profesora de Psicología de la Universidad de La Laguna, que cedió fotografías antiguas y escribió un pequeño texto sobre los “no-lugares”, esos sitios por donde la gente suele caminar deprisa y sin detener la mirada en nada ni en nadie. “Lo que iba a ser una cosa rápida se convirtió en algo que tardó días porque la gente se paraba a hablar: desde la crítica política a la preocupación por la técnica que usábamos o la historia de la foto que estábamos colocando. Fue muy bonito”.
Sabiendo que cerca del callejón estaba la guardería La Lila, eligieron fotos de la infancia de algunos vecinos, en blanco y negro. Uno posa orgulloso con sus botas de fútbol. Otro, unos pocos metros de pared más a la izquierda, con el perrito Lucero, fue un encargo de un vecino que les vio hacer el primer collage y encontrar unas chuletas manuscritas (sobre la Primera Guerra Mundial), dobladas y escondidas en una de las grietas de la pared, y que por supuesto incorporaron a la obra.
“Si existieran centros culturales donde se dieran charlas y hubiera muros para pintar, el graffiti se normalizaría y subiría el nivel. Los jóvenes que empiezan tendrían referencias”
“Me gusta el verbo recordar, significa ‘volver a pasar por el corazón’. Nos gustaría ir más allá de la segunda dimensión, poner mesas y sillas para que la gente se pare a conversar”, explica Marta. Las autoras quieren que la acción se contagie. Que más vecinos se animen a generar belleza y momentos de encuentro en la calle. En Arrecife es “fácil conseguirlo”, añade Isabelle, que apenas lleva cinco minutos en el parque viejo, cuando una pareja se detiene a comentar cuestiones relacionadas con los perros y con Francia.
Mientras montaban las obras recibieron mensajes de desconfianza (“¿quién os manda?”, “¿tienen autorización?”), admiración (“es precioso”, “¿y lo hacen gratis?”) y pesimismo (“eso os lo van a estropear”). Pero nadie lo ha estropeado. Al revés: la obra ha sido respetada, fotografiada y compartida. “Una de las partes importantes del proyecto era precisamente eso: que la gente interactuara”, cuenta Isabelle. Así se enteraron de que en el siglo pasado se alquilaban habitaciones a viudas sin recursos cerca de esta calle que se vino a llamar “Callejón Liso” por el resbaloso cemento fratasado con el que la pavimentaron.
Si JR pudo convertir el hospital abandonado de la neoyorkina isla de Ellis en un homenaje a las personas que abandonaron su país en busca del sueño americano, ¿por qué no hacer algo parecido en las factorías de pescado de Lanzarote?. “¿Te imaginas la Rocar así?”. Cualquiera que quiera un collage en su ventana, muro, pared o fachada puede contactar con Isabelle a través de Instagram. A cambio, las autoras sólo piden tiempo y fotos antiguas.
Marta Medina e Isabell Mathieu trabajando en los collages.
La ruta del grafiti
El área de Cultura del Cabildo de Lanzarote encargó dos murales en el entorno del Almacén para recuperar el entorno “degradado”. El que hicieron los artistas Tono Márquez y Felo Monzón en un antigua gasolinera rinde homenaje a Agustín Espinosa y a la poesía surrealista. El que ejecutó Ars Magna se inspira en el cineasta Keywan Karimi, que cumplió pena de prisión por rodar una película sobre la relevancia de los grafitis en Irán.
Durante una edición de la Bienal Off, los artistas granadinos Ramón Pérez Serna y Alfonso Martínez Cánovas impartieron un taller de grafiti sobre uno de los muros de La Rocar, donde también pintó el artista lanzaroteño Fernando Robayna, coordinador de la iniciativa y profesor de un montón de talleres en institutos y colegios. El encuentro ArtSenal de 2010 con la presencia del grafitero Muro, el mural de Sabotaje al Montaje que revolucionó la pulcra fachada del Almacén, el encuentro AcercArte en los barrios de La Vega y Titerroy, el mural que impulsó el colectivo Trib-Arte en la fachada exterior de la sede de los Centros de Arte Cultura y Turismo, que fue diseñado y ejecutado por adolescentes que viven en centros de menores y que se ha convertido en una referencia del arte como motor para construir una comunidad…
El arte urbano legal, el ilegal y los garabatos sin medida se han desarrollado con naturalidad en una ciudad que tiene multitud de paredes desconchadas y espacios abandonados. El principal escollo para que no exista un proyecto de intervención artística integral en la capital de Lanzarote es la falta de conversación y acuerdo con los propietarios de las paredes.
A veces el spray convierte un desperfecto en una pequeña sátira, algo así sucedió con los rejos de calamar que alguien pintó rápidamente a un cono de tráfico aplastado en la Avenida de la ciudad, que se había colocado para tapar el agujero que a su vez dejó una farola derribada por una furgoneta. En ocasiones el spray transmite mensajes sobre una tapia rota por donde asoman escombros, botellas de vidrio y mantas.
Las reacciones vecinales son variadas, pero la ordenanza que regula la limpieza en el municipio es única para todos los gustos y no contempla la espontaneidad del spray en un solar arruinado: si el grafitero no tiene permiso, podrá ser sancionado. Es la misma ordenanza que exige a los dueños de los solares que los mantengan en buen estado, a los organizadores de eventos que se hagan cargo de la limpieza posterior y a los dueños de perros que recojan los excrementos y limpien la zona. La misma que prohíbe vaciar agua sucia en la calle, escupir en la acera y “realizar necesidades fisiológicas” en una ciudad que sigue sin tener aseos públicos.
En agosto, la Policía Local de Arrecife multó a quince personas que habían pintado sobre paredes, puertas, ventanas, bancos y parques. El consistorio capitalino invitó “a cualquiera que tenga inquietudes artísticas” a contactar con él “para que esa expresión urbana pueda realizarse en aquellos espacios permitidos”.
Tutmosis, una obra de Feo Flip realizada en el Ibug Festival (Alemania). Foto: M. Kalafatelis
FeoFlip: multa y reconocimiento internacional
El artista lanzaroteño FeoFlip no comprende que “criminalicen” el graffiti y que se ignoren otros problemas. “Parece que no es grave que las casas se caigan abandonadas en pleno centro histórico o que se construya sin ningún criterio estético”. Ahora está trabajando en un campo de refugiados de Grecia, pero en agosto fue denunciado por la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife acusado de hacer varios graffitis, al mismo tiempo que coordinaba el proyecto Calle Malpei en La Laguna, un encuentro de arte urbano con “intervenciones murales de gran formato, exposiciones, charlas y proyecciones” que presentó antes al Ayuntamiento de Arrecife sin resultado.
“Las firmas visibilizan el abandono de las ciudades, el graffiti aprovecha esas cicatrices de un entorno decadente para transformarlas en un lugar más interesante -dice FeoFlip- Son muchas las ciudades que tienen rutas guiadas sobre su arte urbano”. “Las instituciones están perdiendo la oportunidad de escuchar a la juventud, de atender sus inquietudes. Si existieran centros culturales donde se dieran charlas y hubiera muros para pintar, el graffiti se normalizaría y subiría el nivel. Los jóvenes que empiezan tendrían referencias. En Canarias hay mucho potencial artístico, pero con las puertas cerradas”, valora.
En 2004, el Urban Art del Burrero (Gran Canaria) “cambió el paradigma de los festivales de street art”: tuvo una gran representación internacional y fue una de las primeras veces que se pintaron murales de gran formato con spray. Este año, FeoFlip ha pintado en Paraguay colaborando con el festival Latidoamericano, en Argentina con el movimiento internacional de muralistas, en Fuerteventura con Conscientis fest (un encuentro sobre medio ambiente, alimentación consciente, energías renovables y trash art), en Alicante en ArteenBitrir… Ha sido invitado a la bienal Arte Sur de Córdoba, le han seleccionado para participar en la residencia para artistas urbanos Street Art City (Francia) y participará en una exposición internacional de arte contemporáneo en Miami.
Comentarios
1 Bravo Sáb, 17/11/2018 - 14:20
2 Genios Sáb, 17/11/2018 - 17:03
3 Unadelavueltabajo Dom, 18/11/2018 - 12:42
4 Ingenio Dom, 18/11/2018 - 13:43
5 Genios 2 Dom, 18/11/2018 - 15:51
6 Ser Dom, 18/11/2018 - 19:33
7 Maria Lun, 19/11/2018 - 14:17
Añadir nuevo comentario