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Sin miedo al agua del grifo: “¿Me voy a poner mala?”

Esperanza lleva décadas bebiéndola. Cynthia, Gloria, Censi y Flor han empezado a hacerlo en los últimos años. Las cinco hablan de su experiencia y desmontan mitos

Isabel Lusarreta 16 COMENTARIOS 09/06/2026 - 07:00

Cuando Cynthia Martínez llegó a Lanzarote hace nueve años, una de las primeras cosas que le inculcaron es que debía tener “miedo” al agua del grifo. “La gente me decía: No la bebas, que el agua de Lanzarote es muy mala”. A Censi Moreno, que lleva 10 años en la Isla, le ocurrió lo mismo: “Al principio no la usaba ni para beber ni para cocinar, porque todo el mundo me decía que no se podía”. Hoy, con información en la mano, no se explican de dónde parten y cómo nacieron esos temores. Sobre todo porque no siempre fue así.

“Yo llegué aquí en el año 89 y en todos los colegios había bebederos”, recuerda Esperanza Solís, que vivió una realidad muy distinta. “Entonces todo el mundo bebía agua del chorro y nadie se planteaba que aquello era malo”. En su caso, además, no necesitó que ningún experto le confirmara que el agua del grifo es totalmente apta para su consumo. Desde que llegó a la Isla trabaja en el laboratorio de Salud Pública, y precisamente se encarga de realizar análisis constantes del agua para garantizar su calidad. “Si tuviese un problema y no se pudiera beber, no se podría dar por el grifo”, sentencia.

El cambio de mentalidad, afirma, llegó cuando Inalsa creó Chafariz y empezó a vender agua embotellada. “Coincidió con la moda de beber agua embotellada en toda España. Quedaba muy bien y nos dieron el tortazo con el plástico”, lamenta. “El agua de Chafariz era la buena y la del chorro era mala, cuando lo que estaban embotellando era la misma agua desalada”. En su opinión, el problema es que “el negocio del agua es tan grande y mueve tanto dinero, que acabar con él cuesta muchísimo”.

Ella siempre ha bebido agua del grifo. Cynthia y Censi han empezado a hacerlo en los últimos años, igual que Flor Alonso y Gloria Alemán. Algunas se conocían previamente y otras no, pero eso es lo que tienen en común estas cinco mujeres que han querido compartir su experiencia. Hoy, cuando se sientan en un bar, piden un vaso de agua del grifo y el camarero les dice que en Lanzarote “no se recomienda” beberla, preguntan a coro: “¿Quién no lo recomienda?” No hay respuesta.

“Me convenció”

Gloria empezó a abrir los ojos gracias a las primeras jornadas Docentes por la Biosfera, organizadas en 2022 por la Reserva de la Biosfera y el Centro de Profesores. “Uno de los ponentes era Rayco Guedes, que es profesor de Química en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y a mí me convenció totalmente”, recuerda. Entre otras cosas, Rayco dejó dos mensajes: que “el agua del grifo es a día de hoy el alimento más controlado que podamos ingerir”, porque “no hay nada que pase controles más estrictos”, y que el verdadero peligro está en el plástico y los microplásticos del agua embotellada, que sí pueden ser perjudiciales para la salud.

“Al principio no la usaba ni para cocinar, porque me decían que no se podía”

“Yo ya estaba dándole vueltas a la cabeza al tema de los plásticos. Quería cambiarlo y no sabía cómo, pero Rayco me dio la seguridad, porque es una persona con muchísimos conocimientos”. De aquellas jornadas surgió la campaña Más grifo, menos plástico, que este pasado 5 de junio celebró su tercera edición, reuniendo a expertos de distintos ámbitos que inciden en el mismo mensaje. El que también han venido trasladando Canal Gestión y el Consorcio del Agua de Lanzarote: “El agua que sale por el grifo es de una calidad totalmente apta para su consumo” y cumple “con todas las garantías exigibles”. Y lo mismo puede comprobarse en la web del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC).

Sin embargo, la desconfianza sigue ahí. Esperanza, Cynthia, Gloria, Flor y Censi lo saben bien. De hecho, al preguntarles cómo les mira la gente cuando cuentan que beben agua del grifo, se ríen al unísono. “A mí unos amigos me llaman la loca del agua”, bromea Censi, que es médico de profesión. “La mayoría de mis amistades no se atreven”, añade Gloria. Ella, al igual que Esperanza, ha hecho la prueba en su casa cuando recibe visitas. Si le piden agua, les sirve la misma que consume habitualmente. “Cuando les digo que es agua del grifo dicen: Ah, pues está buena. Es algo más psicológico que otra cosa”.

La barrera del sabor

Para casi todas, el principal problema cuando empezaron a pasarse al agua del grifo fue el sabor, que es lo que hace que mucha gente desconfíe. Sin embargo, subrayan que “es cuestión de acostumbrarse, igual que ocurre con otros sabores a los que no estamos habituados”. No es una cuestión de calidad, sino de un proceso de producción distinto.

“Yo llegué aquí en 1989 y entonces todo el mundo bebía agua del chorro”

Esperanza explica que lo que se hace en las plantas desaladoras es quitar todas las sales y compuestos al agua del mar, dejando un agua destilada. Después, le añaden los minerales que requiere “para hacerla bebible”. En ese proceso se añade también el cloro, que es el que permite que llegue a los hogares en óptimas condiciones, pero también marca el sabor del agua en la Isla. “Les molesta el sabor a cloro, cuando eso es precisamente una garantía de salubridad”, subraya Esperanza.

En su caso, que lleva décadas bebiendo agua del grifo en Lanzarote, está más que acostumbrada a ese sabor, pero el resto coincide en que hay muchas formas sencillas de eliminarlo. Y es que el cloro es volátil y basta con dejar reposar el agua en un vaso o en una jarra de cristal, o enfriarla metiéndola en la nevera, para que ese sabor vaya desapareciendo. La otra opción que usan muchas de ellas, está en los filtros.

Cynthia lo instaló en el grifo de casa y Gloria simplemente compró una jarra con filtro, que le costó 15 euros. Desde entonces, pasa por ahí el agua del grifo y es la que consumen a diario su hijo y ella. Esperanza, como técnica de Salud Pública, no puede evitar intervenir: “Pero eso hay que mantenerlo muy bien, eh”, advierte. Ella insiste en que lo más seguro es consumir el agua que llega directamente de la red, porque los filtros requieren un mantenimiento y no todo el mundo lo cumple adecuadamente. Pero respetando su vida útil y siguiendo las instrucciones para su cuidado, son una opción para quienes no se acostumbran al sabor.

Los aljibes

Censi y Flor tienen circunstancias distintas, porque en su casa no reciben el agua directamente de la red: antes pasa por un aljibe, como ocurre en muchos hogares de la Isla. Y ahí, al ser instalaciones privadas, el agua deja de estar sujeta a los controles de Salud Pública. “Los depósitos y los aljibes hay que mantenerlos en buen estado, como se hacía de toda la vida de Dios aquí en la Isla”, precisa Esperanza. “Se limpiaban y se encalaban todos los años y eso era un método de desinfección”. Además, subraya que es importante que no tengan grietas, para asegurarse de que no entren elementos extraños. “En los depósitos de antes, muchas veces se llevaba el viento la tapa y las palomas iban a beber y se ahogaban ahí. Claro, esa agua estaba podrida”.

“Mis amigos me llaman la loca del agua”, bromea Censi

En cualquier caso, aclara que el mantenimiento de los depósitos no solo es necesario para poder beber con garantías, sino para cualquier uso que se le vaya a dar al agua. “Una vez pedí un café y un vaso de agua del grifo en un bar de Arrecife y no me lo querían dar. El camarero me decía: Del grifo no se puede, yo no voy a poner mi trabajo en peligro si usted se pone mala. Y yo le pregunté: Mira, ¿y tú con qué agua estás lavando todo? ¿Con qué lavas las verduras? ¿Sale del grifo, no? Si me enfermo igual la responsable no es el agua, sino tú, que eres el que tiene que mantener bien sus cosas”, recuerda Esperanza.

En su caso vive en un edificio, y lo primero que hizo en su día fue pedir una limpieza del aljibe de la comunidad, que llevaba años sin mantenimiento. Censi, por su parte, lo ha tenido más difícil. Ella vive en Playa Honda y hace dos años, tras sufrir varios cortes de agua, decidió rehabilitar el aljibe de su vivienda, que estaba en desuso. “Uno de los cortes duró tres días. Estuve duchando a los niños con garrafas de plástico y nos dimos cuenta de que necesitábamos ese depósito”.

El problema fue cómo le hicieron esa obra: “Con lo que sé hoy, jamás hubiera hecho eso”. En total le colocaron tres filtros, uno de ellos de carbón activo, justo en el punto de entrada de agua al aljibe. Es decir, ese filtro le estaba quitando el cloro al agua antes de almacenarla. Cuando empezó a informarse más, entre otras cosas a raíz de la campaña Más grifo, menos plástico, le entraron “dudas” y decidió hacer un análisis. El resultado: había E. coli en el aljibe.

“Por eso estoy en contra de los filtros”, insiste Esperanza. Especialmente los que incluyen químicos, como el carbón activo, porque “secuestra el cloro” y elimina esa “barrera sanitaria”. En su opinión como profesional, la mejor opción es la que se usaba antiguamente, “porque aquí en el campo sabían mucho”. Es decir, poner un sistema de redes en las conducciones hacia el aljibe, con distintas densidades, para retener los residuos sólidos sin necesidad de químicos.

Censi, después de haberse asesorado mucho, porque lamenta que falta información con este tema, ya tiene presupuesto para acometer una nueva obra en su aljibe. “Mi hijo bebía del grifo y está deseando volver, pero le he dicho que hasta que no esté limpio tenemos que esperar”.

Profesores y alumnos

Flor también tuvo un problema con el aljibe de su vivienda y está esperando a resolverlo para dejar de comprar agua embotellada -“de cristal, nunca de plástico”, aclara-. Pero en su trabajo, en el Centro del Profesorado de Lanzarote, ya bebe a diario del grifo. “Desde que tenemos en el CEP un pequeño filtro debajo del grifo, todo el mundo bebemos de esa agua”. Y es que el ámbito educativo es el que más se ha implicado en este proceso.

“Cuando les digo que es agua del grifo dicen: Ah, pues está buena”

Uno de los impulsores de la campaña Más grifo, menos plástico es Yeray Guedes, profesor del Colectivo de Escuelas Rurales de Lanzarote. “Fue él quien me comentó que a través de su hermano y de las escuelas rurales estaban apostando por este cambio y me pareció fantástico”, recuerda Flor, que involucró también al CEP. “Lo apoyamos desde el primer momento y además quisimos que fuera un proyecto dentro de la Dirección General de Ordenación e Innovación, en el eje de sostenibilidad”. Desde entonces siguen intentando que el Gobierno de Canarias realice una convocatoria para que puedan sumarse todos los centros educativos que quieran, para que puedan contar con ese “respaldo institucional”.

Mientras tanto, a título individual, en Lanzarote ya se han unido varios, instalando fuentes en los patios. Además, un nuevo proyecto para “renaturalizar los centros educativos” les ha dado esperanzas: “Dentro de los criterios por los que dan más puntuación y más dinero, hasta 40.000 euros para cada centro, está precisamente la colocación de fuentes”, explica Flor Alonso, que cree que ese “respaldo jurídico y económico va a ayudar a que las direcciones de los centros se involucren”.

Cynthia también es maestra y en su colegio ya hay una fuente instalada. “Imagínate con las olas de calor, que los niños se beben toda el agua, está genial poder mandarlos a rellenar ahí las botellas”. Son ellos, los más pequeños, los que están asumiendo el cambio con más naturalidad. Lo deja claro uno de los hijos de Censi, que tuvieron que acompañarla a la entrevista. Entre merienda, juegos y un poco de aburrimiento, prestó atención a la conversación de la mesa cuando escuchó hablar de colegios, y quiso hacer su aportación espontánea: “En mi cole se bebe agua del grifo”.

Un ahorro de cientos de euros al año

Gloria ha hecho cuentas y desde que dejó de comprar agua embotellada, ahorra entre 400 y 500 euros al año, en una casa con dos personas. “El ahorro es una pasada, pero también la comodidad de no estar cargando con garrafas”, añade Cynthia, que ha ganado “en tiempo y en logística”. Esperanza asiente: “Cuando ves lo que está pagando la gente por cargar agua envasada en plástico, cuando el agua del grifo es totalmente segura, dices: ¿Pero qué estamos haciendo? ¿Estamos locos?” Frente a esa realidad, todas coinciden en citar los estudios que advierten del riesgo de los microplásticos para la salud. “Se han detectado nanoplásticos hasta en la orina de niños por los biberones. Imaginémonos en el agua embotellada, cuando muchas veces está en un camión al sol con el plástico calentándose”, subraya Esperanza.

“Les molesta el sabor a cloro, cuando precisamente es garantía de salubridad”

A estos argumentos para pasarse al agua del grifo, por supuesto, suman el de la sostenibilidad. Por un lado, por reducir el consumo de plástico. Por otro, por la huella de carbono que genera desde el embalaje hasta el transporte a la Isla de esas botellas y garrafas. Además, afirman que asumir que el agua del grifo es totalmente potable, les ha ayudado a valorarla más y a no “malgastarla”, porque “es el agua que bebemos”.

“Yo convencería a cualquiera diciendo: Pruébalo un mes”, sostiene Gloria. Así empezó ella y ahora, además de una jarra con filtro, ha comprado una botella de anhídrido carbónico, porque le gusta más el agua con gas. “Son bombonas reutilizables que puedes rellenar, y con eso le doy a un poquito de gas a mi agua del grifo”.

Para Cynthia, se trata de eso: de ir “poco a poco” dando pasos para reducir el consumo de plástico. Esperanza, como técnica de Salud Pública, añade además otro argumento: “Yo me fío mucho más del agua que sale del grifo, que está corriendo continuamente y se está renovando, que del agüita esa tan maravillosa que nos venden, y no solo por el plástico. Me fío de la que yo analizo, porque trabajo en ello”.

Comentarios

hombre no digo que sea mejor o peor, pero beber del grifo para cada tres días tener que ir a comprar una garrafa porque no hay agua del grifo, eso sí es malo
Curiosamente casi todas no son conejeras y sale ahora que la gestión la quiere recuperar el cabildo (con lo que supone cualquier gestión pública en este país). Lo del E.Coli en el aljibe lo dice casi todo.
Otra muestra más de la incapacidad de pensar del maravilloso pueblo conejero, iluminado donde los haya.
El agua del grifo en Lanzarote, No se puede beber,
El agua dicen que debe ser insípida, incolora e insabora, y la que sale de los grifos de nuestra isla, cuando sale, no veo yo que cumpla esos parámetros.
Si se puede beber que se la pongan a los políticos!! Ya los estoy viendo.
Se les ve muy sanas. Yo bebo firgas con gas
[...] El agua de la calle en Lanzarote no es potable y solo se puede beber si pones un filtro de al menos particulos/ceramico/carbono para quitar todos los impuridades!!!! Pero claro en Arrecife donde respiran los humos de la Central Termica cada dia no tienen miedo de la mierda en el agua.... son supersanosheroes todos!
Aquí un majorero que finalmente también se ha pasado al agua de grifo, en mi caso harto ya del trajín de acarrear botellas de plástico de ocho litros. El disgusto inicial que el sabor puede causar se mitiga dejándola de un día para otro en la nevera. Ahora bien, a mí me gustaba el agua de un pozo que hay aquí yendo para la Matilla, pese a su color turbio y el sabor salino y terroso. A diferencia de la del Lidl o del Mercadona no me molestaba ir en coche a aprovisionarme de ella para una semana o diez doas de condumo. Hace ya más de diez años, según creo, que ese pozo lo cerraron al público tras declararlo no apto para el consumo. Dos años estuve bebiendo de ahí y nunca ne hizo mal, aunque admito que algo pesada para el estómago sí que era. Como curiosidad añado que ahí había, y seguramente aún hoy, una máquina de bombeo antigua de fabricación británica, que no era la que hacía subir el agua pero ahí estaba.
P R I M E R O voy a resaltar una contradicción: dicen que el cloro se evapora si dejas el agua unas horas en una jarra, pero al mismo tiempo el filtro de carbón activo es peligroso usarlo a la entrada del aljibe porque eliminas el cloro. Me parece una falta de honestidad, ya que una persona que hace análisis de agua sabe perfectamente la diferencia entre cloro y cloramina. Lo que se usa para el agua del grifo es la cloramina, que es lo que "huele a cloro". El cloro no huele. En una piscina, el "olor a cloro" ocurre cuando la materia orgánica (sudor, orina, etc) reacciona con el cloro. La cloramina es persistente y por eso se usa en el agua del grifo, ya que el agua puede estar muchas horas desde que se produce hasta que se distribuye al consumidor final, pasando por tuberías, válvulas, tanques, bombas de impulsión, etc. S E G U N D O, es falso que el agua se remineralice para aportar los minerales que necesitamos. Se remineraliza porque el agua desalada es ácida y rápidamente oxidaría toda la red si no se añadieran esos minerales para subir el pH. Pero no se añaden todos los minerales que necesitamos, y de ahí que no se pueda encontrar un perfil de minerales del agua de grifo en Lanzarote. La cantidad de calcio y, sobre todo, magnesio es muy baja porque este buffering del pH se realiza principalmente con CO2 y cal. Si añadieran la cantidad de calcio y magnesio que varios estudios apuntan que protege contra muchas enfermedades (vean el capítulo 3 del libro 'Drinking Water Minerals and Mineral Balance - Importance, Health Significance, Safety Precautions' de Ingegerd Rosborg, editorial Srpinger, 2015), la red de distribución tendría problemas relacionados a los depósitos de cal. T E R C E R O, dicen que el agua embotellada tiene el peligro del plástico. ¿Tiene en cuenta que la red de distribución se compone de tuberías de plástico? Incluso las tuberías nuevas son de PVC. El PVC contiene muchos más disruptores endocrinos que el plástico PET del agua embotellada. De nuevo pregunto ¿existen análisis de microplásticos y disruptores endocrinos en el agua del grifo? Donde sí puede haber una ventaja en el agua del grifo es en su menor riesgo de contener PFAS. C U A R T O, una de las intervinientes declara que desde que tienen un filtro debajo del grifo en el colegio, todos beben esa agua. Cuidado no vaya a ser un sistema de osmosis inversa, ya que estos sistemas no solo desechan entre la cuarta parte y la mitad del agua, sino que eliminan la práctica totalidad de los minerales. Eso obliga al cuerpo a usar sus propias reservas minerales para remineralizar esa agua en el organismo, y eso se traduce en problemas de salud como la osteoporosis ya que la mayor reserva mineral del cuerpo humano son los huesos. Mucho cuidado con esto. De nuevo cito el libro de Rosborg en el que se detallan varios estudios epidemiológicos entre pueblos con aguas blandas y aguas duras. Q U I N T O, no conocemos los efectos de la exposición crónica a la cloramina sobre la flora intestinal y como esos cambios podrían estar afectando a nuestra salud. C O N C L U S I Ó N: la solución es la vuelta del agua Chafariz, pero formulada sin cloraminas y con un perfil de macro y microminerales completo y en las proporciones óptimas según necesidades para la población general y para bebés y pacientes renales. El agua se embotellaría en botellas de vidrio o grandes bidones de acero inoxidable, con sistema Pfand en todos los grandes supermercados de la isla. Este sistema no solo sería rentable para Inalsa, sino que reduciría los gastos de la sanidad pública al prevenir gran número de enfermedades. Y quienes quieran seguir bebiendo agua del grifo porque se ha convertido en parte de su identidad y vínculo afectivo con amigos y amigas, podrán seguir haciéndolo perfectamente. Pero no tiene sentido formular toda el agua del grifo para una salud humana óptima cuando solo un pequeñísimo porcentaje será consumida por humanos y, de hacerlo, multiplicarías los gastos de mantenimiento de la red. Y luego el consumidor final, por motivos de sabor, lo filtrará a través de una jarra que, oh sorpresa, está hecha de plástico y usa filtros desechables de plástico que son más difíciles de reciclar que el PET.
Habló la cofradía del grifo.
No me puedo imaginar tus intereses para DESinformar a la gente. Te voy pasando un listado a tus comentarios: 1) me citas la cloramina dando a entender que es perjudicial (la relacionas con el pis en las piscinas) cuando de acuerdo con la OMS es segura a los niveles que se usa; 2) en la desalación por ósmosis inversa (como la que desarrolla la planta Diaz Rijo que alimenta a casi toda nuestra isla) se obtiene (por presión y filtración) agua pura (H2O) o destilada y un producto y concentrado en sales (o salmuera), por lo que se añaden las sales porque sería dañino, NO por la acidez (y recordemos que el agua destilada por definición es neutra o pH7, no ácida) y cada agua natural (o mineral) tiene su propia concentración de minerales (dependiendo de los sustratos por los que pase), por lo que no existe unos minerales concretos, además ya tiene problemas de depósticos de cal el agua del grifo (como me recuerda mi hidro y el termo); 3) el problema del plástico que se habla con los envases se refiere más a los envases de usar y tirar (no a su uso en canalizaciones y estructuras, que permiten un uso duradero) y el tema de los disruptores endocrinos es reciente y está en pleno desarrollo (no está tan clara esa mayor toxicidad en el PVC con respecto al PET) 4) esto ya es de risa (y me demuestra tu verdadera incultura) ya que confundes un simple filtro (o membrana) con un sistema de ósmosis inversa (que para empezar, requiere energía, que es la que ha causado que la planta de La Santa necesite un molino pq no está puesto para joder y molestar a los guiris); 5) si no conces los efectos de la cloramina para qué lo dices (¿por asustar o para manipular? es que por poner podrías haber dicho que desconocemos el efecto de abrir y cerrar el grifo para nuestra salud de la mano y cómo afecta a nuestro cerebro... solo por darte ideas) y 6) el vidrio (oh! sorpresa) se rompe, pesa y es caro, al igual que el acero inoxidable... pero si tú quieres pagar esos envases de agua a un precio por litro mayor que el del vino o champán allá tú... En fin, descerebrados y manipuladores hay en todas partes, pero lo tuyo es de traca. Saludos y suerte la próxima vez!
Me asombra y complace que tengamos a dos eruditos foreros que tanto saben del agua. Informados o desinformados, me da gusto que en mi tierra, aunque sea para pelearse, tengamos gente de tanto conocimiento.
Bla bla bla
Al 12: si empiezas con la falacia de envenenar el pozo, mal empezamos. Lo mismo me pasó cuando mencioné los fallos metodológicos de un estudio sobre la hubara. Será que viene de familia. Voy a repasar tus correcciones: yo no he dicho que la cloramina en las concentraciones del agua del grifo sea perjudicial. Yo dije que es cloramina y no cloro como dice el artículo, lo cual es una distinción crucial porque cambia completamente cómo se elimina antes del consumo. No necesariamente porque sea perjudicial, sino porque la gente se merece saber la verdad para poder decidir qué se mete en el cuerpo. Es una cuestión tanto de exactitud como de respeto. Los efectos sobre la frora intestinal a esas concentraciones se están estudiando. La flora intestinal juega un papel fundamental en la regulacrón hormonal, por lo que es un punto muy importante si el argumento para dejar de beber agua embotellada es evitar disruptores endocrinos. Tienes razón que el agua que se obtiene por desalación no es corrosiva principalmente por ser ácida, aunque sí puede llegar a tener un pH levemente inferior a 7. Se remineraliza según el índice de saturación de Langelier, donde el objetivo es formar una fina capa de cal que proteja a las tuberías. El índice de saturación de Langelier cambia con la temperatura, de ahí que se deposite más cal en calentadores y demás electrodomesticos que calientan el agua. En cuanto a los disruptores endocrinos en el PVC vs el PET, es correcto: no se sabe. Precisamente ese es mi argumento: no se sabe si el agua del grifo es siempre mejor en este aspecto. Luego me hablas de que todos los filtros de osmosis inversa requieren de energía para pasar agua por el filtro. Tienes razón, pero ignoras que esa energía viene de la misma presión del agua de la calle. Los filtros de osmosis inversa que se pueden encontrar debajo del fregadero en muchos hogares no tienen una bomba para presurizar el agua, sino un depósito para almacenar el agua filtrada. Con menos presión puedes pasar el agua por la membrana, pero pierdes caudal. De ahí ese depósito. Volviendo a la cloramina, existen estudios recientes que apuntan a la capacidad de la cloramina para causar cambios en la flora intestinal, por ejemplo: https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2024.169933 En cuanto a que el vidrio es caro y se rompe, sí. De ahí mi propuesta de hacerlo retornable mediante un sistema Pfand. Que sea caro no significa que no pueda ser viable si los beneficios (incluyendo los externalizados) lo compensan. Yo no soy un descerebrado ni un manipulador. A mí me interesa, antes que las ideologías, lo que dice la ciencia. Entiendo que para ti el agua del grifo no es solo tu trabajo sino parte de tu identidad, y que disfrutas de esa especie de "superioridad científica" Quizás por eso sientes la necesidad de insultarme o desacreditarme asegurando intereses ocultos cuando te quedas sin argumentos. Espero que podamos estar de acuerdo que lo importante aquí es la salud de las personas y no tu ego e identidad como persona que bebe agua del grifo.
Vaya con estos dos informados o desinformados. Realmente me asombra el nivel técnico de esta conversación.

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