Víctor M. Bello Jiménez

Archivos en guerra

Delenda est Carthago – Cartago debe ser destruida-. La frase del senador romano Catón ha pasado a la historia como un lema de todo aquello que debe desaparecer, que es necesario aniquilar porque es contrario a los intereses de otros.

Cartago, efectivamente, fue aniquilada y con la ciudad sus archivos, por lo que muchas de sus hazañas se perdieron en la noche de los tiempos, como si nunca hubiesen existido.

El ser humano ha vivido en pugna por el territorio desde los inicios de la complejidad social. La riqueza que cada espacio geográfico aporta o, simplemente, el deseo de poder y de gobierno, lo que a la postre significa la apropiación de tierras y sus recursos, estuvieron y están entre las principales causas. Y las creencias religiosas y las ideologías políticas han permeado, de la misma manera, muchos de los enfrentamientos que se han producido a lo largo de la Historia. En cualquier caso, sea cual sea el motivo, los primeros damnificados de la alteración de la paz y la convivencia, obviamente, han sido y son las personas, seguidas de las infraestructuras, y también los archivos y los documentos que custodian constituyen uno de los objetivos esenciales en cualquier confrontación, ya sea para destruirlos y hacer desaparecer las evidencias de un pueblo o para incautarlos y a través de ellos conocer mejor a quien se considera enemigo y así saber cómo atacarlo. Y mientras esto ocurre, por otra parte se crean otros de nuevo cuño para atender las necesidades de comunicación, la transmisión ideológica o el desarrollo de la burocracia militar y la represión.

En definitiva, los archivos han estado y están en el eje la guerra.

Así fue antes y así es ahora. En la región de Járkiv (Ucrania) el 60% de los archivos estatales fueron destruidos por los bombardeos, mientas que en Jersón robaron el 40% de los fondos documentales. Un ejemplo reciente que demuestra el interés que durante cualquier conflicto bélico despiertan estos centros de información. Por su parte, Irán ha realizado ciberataques contra empresas estadounidenses para destruir de forma masiva sus datos, como respuesta a los ataques sufridos por parte del país norteamericano. En el año 2001, el ejército israelí destruyó y confiscó archivos y registros de propiedad de tierras en Ramala, la capital palestina. En 2012 grupos yihaditas atacaron en Mali los manuscritos de Tombuctú para erradicar la herencia cultural preislámica. En 2023, durante la guerra civil de Sudán, el Archivo Nacional sufrió importantes daños. Y, recurriendo a nuestra propia historia podríamos citar la incautación de los archivos de las logias masónicas, los partidos políticos o los sindicatos por parte del ejército de Franco. Ejemplos, todos ellos, de entre los muchos que existen que nos referencian que la destrucción y la apropiación de los documentos del enemigo no es algo arbitrario.

En 2026 se cumplen noventa años de los inicios de la Guerra Civil Española, un momento oportuno para realizar una revisión acerca de la repercusión de los enfrentamientos armados sobre los fondos documentales. Así, bajo el título de Archivos en guerra, las VIII Jornadas de Archivos de Teguise contarán con siete conferencias que tratarán temas como la comunicación y la propaganda en tiempos de guerra, el espionaje, la producción documental militar, la destrucción e incautación de archivos o, ya en fases de investigación, la memoria democrática y otros estudios a partir de la documentación militar. Además, se completarán las jornadas con una conferencia sobre restauración de documentos, tan necesaria para facilitar el estudio del pasado, más un homenaje al que en Teguise es el personaje del año: José Clavijo y Fajardo. En el tercer centenario del nacimiento del que fuese primer teguiseño en ocupar un puesto de archivero –además de diversos empleos en la administración militar-, y en el contexto de las conmemoraciones que se están llevando a cabo, en estas jornadas tienen cabida dos conferencias referidas a este ilustrado: la primera, acerca de su labor en el Real Gabinete de Historia Natural y, la segunda, en relación a la colección documental que sobre su figura preparamos en el Archivo Histórico Municipal que, desde el pasado 19 de marzo, lleva su nombre.

En paralelo se instalará la exposición fotográfica Huellas en guerra en la Biblioteca municipal de Teguise, del fotógrafo Mario Carreño Molina.

Las jornadas, organizadas por el Ayuntamiento de Teguise, en colaboración con el Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, tendrán lugar los días 4, 5 y 6 de junio, y podrán seguirse de forma presencial u online, a través del canal de YouTube Teguise TV. La inscripción es gratuita. Solo es necesario enviar nombre, apellidos, DNI a la dirección de correo electrónico eventosarchivo@teguise.es, especificando si la asistencia será presencial u online, y el certificado de asistencia está avalado por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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