
EL PASEO
Por Saúl García
De procedimiento reglado en procedimiento reglado, cumpliendo la ley (no siempre) hemos llegado hasta aquí. Nadie quiere más camas, pero salen por todos los sitios
Tiene razón el presidente del Cabildo en su contestación ante la acusación del PSOE de no hacer nada para que siga aumentando el número de camas. Tiene razón, al menos, en dos puntos: en decir que la autorización turística es un procedimiento reglado, no discrecional, y en que el tema necesita un “debate serio, basado en datos y en el conocimiento de las competencias de cada administración”.
Lo segundo está claro. Lo que no necesita Lanzarote, ni en este asunto ni en otro, es justo lo que se lleva haciendo varias décadas y que sigue haciendo este presidente: pasar por encima de los problemas sin abordarlos y hacer lo contrario de su antecesor, sea lo que sea.
Respecto a lo primero, no es que se pida al presidente que prevarique, sino que lleve a la práctica las políticas que dice que quiere hacer. Si no quiere una cama más, que aclare si se refiere a las previstas en el PIO o de las abiertas al público. Porque la diferencia es grande. Precisamente lo que se le pide es que, en su capacidad discrecional, actúe para no tener que dar licencias a discreción.
De procedimiento reglado en procedimiento reglado, cumpliendo la ley (no siempre) hemos llegado hasta aquí. Nadie quiere más camas, pero salen por todos los sitios. Porque resulta que la licencia también es un procedimiento reglado. Si cumple, el Ayuntamiento debe otorgarla. Y así hasta el infinito.
El PSOE no está para dar lecciones porque bajo su mandato se abrió el mayor hotel de la Isla. Si no tenía competencias una, no las tendrá el otro, pero ese no es el debate. Argumenta el presidente que el Cabildo no da licencias de obra ni decide qué se construye, que es una competencia exclusiva de los ayuntamientos. Si no puede hacer nada, que se dedique a otra cosa. No se trata de administrar, se trata de hacer política.












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