Ana Carrasco

"Hay canarios de todos los colores"

¡Bendito sea el pensamiento humano!

¡Por los siglos sin fin, bendito sea...!

¡que por cima del déspota inhumano

el espíritu, libre, vuela y crea...!

Extracto del poema "Más alto que él águila" de Mercedes Pinto

 

 

"Hay canarios de todos los colores". Esa es la respuesta que dio la escritora y poeta canaria Mercedes Pinto al príncipe de Baviera. No se refería Mercedes a las aves, sino a los nacidos en Canarias, aunque lo más probable es que utilizara la frase como metáfora para referirse a la pluralidad de ideas.

Explico el contexto: En 1919, Mercedes, junto a su familia, se instala en Madrid, su marido requería ayuda psiquiátrica. Años más tarde, 1923, a sugerencia de la periodista Carmen de Burgos, la poeta lagunera impartió una conferencia en la entonces Universidad Central de Madrid, que tituló "El divorcio como medida higiénica".

Si la estancia de Mercedes en Madrid fue corta, se debió a su disertación en defensa del divorcio, pues desató la ira de aquellos que ostentaban el poder. Hablar de lo prohibido en una España profundamente católica, cuando Roma lo vetaba terminantemente, constituía una temeridad. Pero Mercedes, que se consideraba creyente y cristiana, necesitaba con urgencia divorciarse para sobrevivir y, al igual que ella, muchas mujeres españolas. Estaba profundamente convencida de que era una medida sanadora e higiénica.

Los aplausos encendidos de la mayoría de los presentes tras la lectura de su ponencia no fueron suficientes para legitimar sus ideales, como tampoco lo fueron sus condiciones personales explícitamente expuestas: Temía la violencia de su marido; su vida y la de sus hijos estaban en riesgo. Es más, aquella tarde, entre el público se encontraba el príncipe de Baviera, quien le preguntó: "¿Pero de dónde eres tú, criatura, que te has atrevido a hablar así?" "Soy canaria", respondió ella. El príncipe prosiguió la conversación con la siguiente pregunta: "¿Pero hay canarios rubios?" "Los hay de todos los colores", respondió una Mercedes Pinto ajena a lo que pasaría después, que no era otra cosa que el grito insultante y amenazante del dictador Miguel Primo de Rivera.

Sus amistades madrileñas le aconsejaron que huyera a Uruguay, y allá fue a parar; murió en México en el año 1976. Lo que defendía Mercedes, el divorcio, se consiguió en España el 22 de junio de 1981, si bien durante el corto tiempo de La Segunda República, el divorcio vincular estuvo legalizado en el caso de maltrato o abandono del hogar.

En la otra orilla, Mercedes rehizo su vida, y escribió mucho. Leo sus artículos, y con mucha atención la conferencia que impartió aquella tarde. Hoy lamento no haberla tenido como referente en mi juventud.

Sí, hay canarios de todos los colores, menos mal. Encarcelar, perseguir, exiliar o matar a los que piensan diferente es fascismo o totalitarismo. Y claro está que la empatía, hoy tan necesaria, salva vidas. Si Mercedes pudo huir de España y rehacer su vida, fue porque un alto funcionario de Madrid le firmó el pasaporte. Y lo hizo porque, casualidades de la vida, de niño vivió en Tenerife y las familias llegaron a ser vecinas o algo así. Mercedes fue quien lo reconoció, y al contarle su situación, él entendió, viéndose moralmente comprometido a validar su firma en el documento que permitiría a la represaliada alzar el vuelo a su nuevo hogar. No voló, navegó. Y allá donde vivió, Argentina, Uruguay o México, pudo desarrollar con pasión su creatividad literaria y su lucha feminista y humanitaria.

Su pedagogía fue el amor, su gran método, la compasión.

 

 

P.D. Nacida en San Cristóbal de la Laguna (Tenerife), Mercedes Pinto, fue escritora, poeta y periodista. Destacó por su precocidad literaria. Publicó su primer poemario a los 14 años. Durante su estancia en Madrid colaboró con diarios y revistas españoles como Prensa Gráfica, La Acción, o Lecturas.

Fue amiga de la escritora, periodista y traductora Carmen de Burgos. Carmen tendría que haber dado la conferencia en la Universidad Central de Madrid, pero mintió argumentando que se encontraba enferma para convencer al Doctor Navarro Fernández, organizador de las Conferencias Higiénicas, de que Mercedes era la mujer ideal para ocupar su lugar en el Mitin Sanitario.

Mercedes huyó con sus hijos a Uruguay, durante la huida uno de ellos enfermó y murió. 

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