
El modelo Ana Roncha
A ver si va a tener razón Jorge Luis Borges cuando se aventuró a decir: “Tengamos paciencia, quizá algún día desaparezca el periodismo”, aunque, entre risas, matizó: “Es mejor que eso no ocurra enseguida, ya que ustedes se quedarían sin trabajo”, ¡Y yo, maestro! Lo dijo en el año 79, en una charla con periodistas durante el Mes de las Letras en la Sociedad de Distribuidores de Diarios, entidad argentina fundada en el 45 que agrupa a los titulares de líneas de distribución de publicaciones periódicas.
Borges no veía razones para celebrar el periodismo, y tanto, que en esa misma charla, preguntado por la diferencia entre literatura y periodismo, sostuvo: “La literatura se nutre de la imaginación, de la invención; el periodismo se dedica a hechos reales, y a veces a inventar hechos, lo cual es una forma de la inventiva también. Ahora, yo creo que el periodismo se parece peligrosamente a la literatura”. Una reflexión en voz alta que nos sitúa en el contexto actual.
Eso afirmaba, y casi como una herejía, todo un maestro del cuento, el ensayo y la poesía, mientras que otro genio latinoamericano de las letras, novelista, guionista y periodista, Gabriel García Márquez, defendió el periodismo como “el mejor oficio del mundo”. Gabo pronunció estas palabras ante la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, en Los Ángeles, en octubre del 96.
Gabo, no obstante, en ese mismo discurso, fue muy crítico con la visión de las escuelas de periodismo, ciencias de la comunicación o comunicación social: “Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica”.
Esta reflexión, igualmente hoy muy válida, la extrapoló a la educación en general, “pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo”. Borges, conservador, y Gabo, progresista, mantenían evidentes desacuerdos ideológicos, pero se tenían mucho respeto por la factura y alcance de sus obras. “Si un escritor es bueno, no es reaccionario. Borges será un reaccionario como hombre, pero como escritor está jodido por la propia grandeza de su obra, que contribuye al progreso de la humanidad”, dijo el colombiano del argentino.
La llegada a nado de unas 72.000 personas inmigrantes a la ciudad autónoma española de Ceuta desde Marruecos, con la complicidad del país norteafricano, que el pasado 30 de julio relajó la vigilancia de la frontera, o es que vamos a atribuirle a la casualidad que las redes sociales se inundaran de mensajes avisando que el día señalado quedaría expedito el paso fronterizo, deja varias lecturas humanitarias, políticas y de intereses geopolíticos, con USA e Israel merodeando, que no podemos obviar, pero esta vez me voy a remitir a la cobertura periodística de los hechos.
Aunque 70.000 de las 72.000 personas que alcanzaron la costa española regresaron, o las regresaron, los días siguientes, la crisis se mantiene. Para mí, fue un error del Gobierno de España anunciar de forma apresurada la finalización de la crisis migratoria y humanitaria si todavía hay más de 1.300 menores no acompañados en Ceuta, malviviendo y deambulando por calles y bosques, que aún no saben dónde serán acogidos definitivamente.
La mayoría de medios de comunicación describieron los hechos como “crisis migratoria”, que lo es, o “invasión”, en el caso de los desinformadores que hacen el juego a la derecha ultra española (ya la narrativa de la derecha está integrada en la ultra). Sin embargo, unos y otros relegaron a un segundo plano las vidas que se perdieron en la travesía a nado, cerca de 140 personas ahogadas, según la ONG Caminando Fronteras, contando las reconocidas por el Gobierno de España y los cadáveres encontrados en aguas marroquíes.
Escuché en narraciones de informativos de tele que la crisis migratoria dejaba, “además”, X número de muertos, cuando son las personas fallecidas las que representan la verdadera tragedia y drama de esta historia. Soslayar las pérdidas de vidas humanas, por su lugar de procedencia, es denigrar del ser humano y las familias de las víctimas mortales. Es un claro ejemplo de la desvinculación del periodismo con la realidad y de sus problemas vitales.
Ya los ceutíes se encargaron de dar una lección de ética y solidaridad a los agitadores ultras Vito Quiles y Alvise Pérez que se plantaron en Ceuta disfrazados de periodistas para aprovechar la tragedia y alimentar su discurso de odio contra la inmigración. Buscaron un minuto de gloria y tuvieron que irse pitando por el rechazo de la población local que supo identificar las intenciones de estas visitas relámpago. Terminaron expulsados a gritos de “fuera”; “Ceuta unida, no dividida”; y “perseguís a los débiles y aprovecháis la situación para sembrar odio, eso es lo que sois, odio”.
El periodismo de migraciones es una especialización tan seria que no debe ni puede ser atropellada por bufones. La novena edición del Congreso Internacional de Periodismo de Migraciones de Mérida, el único del mundo en esta materia, tratará el tema de la infancia y la juventud migrante los próximos 14 y 15 de octubre. La organización recalca que las personas migrantes de menor edad están especialmente en el centro de la desinformación, el odio y la instrumentalización en los debates políticos, sociales y mediáticos. Solo hay que echar un vistazo a lo que está pasando en España, donde los menores inmigrantes no acompañados están siendo utilizados para jalear discursos xenófobos, mientras su situación de vulnerabilidad permanece distorsionada o directamente oculta.
En Ceuta, tampoco faltó la visita relámpago de la exreina de las audiencias televisivas de las mañanas, Ana Rosa Quintana (AR). La veterana comunicadora interrumpió sus vacaciones para trasladarse a la ciudad fronteriza e informar sobre la crisis en distintos espacios de la parrilla de Telecinco. Es tanta su obsesión por desgastar mediáticamente al Gobierno español y a la figura del presidente Pedro Sánchez, que la pérdida manifiesta de equilibrio en los contenidos que transmite, la traslada de forma sobreactuada a su expresión corporal. Por supuesto, es necesaria la información como saludable la crítica, pero el sesgo exacerbado resta credibilidad.
El periodismo de migraciones no solo son conexiones in situ utilizando el prototipo Ana Roncha. Es, entre otras tantas cosas, investigación, es describir las causas que provocan la movilidad humana en los países de origen, es conocer el desempeño de organizaciones que trabajan por los derechos humanos, es informar sobre el funcionamiento de los muros fronterizos como excusa para la instalación de sistemas de control, y es también analizar la desprotección que se agranda por la externalización de las fronteras europeas y los nuevos reglamentos de retorno que permitirán la expulsión de personas extranjeras a un país que no sea el suyo.
Raro que otras crisis de muchísimo interés informativo como los graves incendios forestales de este verano en las proximidades de Madrid capital o la compra oscura y oculta de un inmueble de lujo por 6,3 millones de euros, según desveló una investigación periodística del diario El País, por parte de la Comunidad de Madrid a través de la sociedad mercantil de capital público Planifica Madrid, primero, dizque para uso “temporal” de oficinas, y después, para uso como “residencia oficial”, no haya motivado en AR conexiones urgentes, desde la sierra oeste de Madrid, para el caso de los incendios, o desde el exclusivo sector de Chamberí, para el famoso ático de 485 metros cuadrados que solo permite el uso residencial para particulares. La operación inmobiliaria por la que se niega a dar explicaciones la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP).
Un perfil de redes sociales lo resumió de forma ingeniosa parodiando con una imagen la reescritura de uno de los libros más vendidos de Fernando Savater. La portada de la obra imaginaria pone: ‘Isabel Díaz Ayuso. Ático para Amador’. Sabemos que la obra del escritor y filósofo ‘Ética para Amador’ está escrita en forma de un diálogo cercano con su hijo cuando el niño tenía 15 años, mientras todavía desconocemos el contenido de la trama del ‘Ático para Amador’, solo, y de momento, que la pareja de la señora Ayuso se llama Alberto González Amador. ¡Venga AR!, hay mucho que contar.












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