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Hockey adaptado en Lanzarote para reivindicar la igualdad de oportunidades

El club CD Uninsu lleva dos años de actividad y está gestionado por los propios jugadores

Rubén Montelongo 0 COMENTARIOS 30/04/2026 - 06:53

Desde el 2 de agosto de 2024, el pabellón de Teguise es testigo de cómo el hockey adaptado se ha hecho un hueco en Lanzarote. Un grupo de ocho deportistas con diversidad funcional conforman el CD Uninsu, un club que busca crear un espacio donde disfrutar de los beneficios que otorga la práctica deportiva en equipo y transmitir valores como el respeto, el trabajo en conjunto o la solidaridad. También reivindicar la igualdad de oportunidades para personas con diversidad funcional tanto en el deporte como en la gestión de una organización. Con tan solo dos años de existencia ya han salido de Lanzarote a sumar experiencias y este mes de abril participan en la Liga Promesas en Getafe, un evento organizado por la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF).

Francisco Javier Roldán Padrón es el presidente de la entidad. Con 32 años y graduado en Turismo, explica que el Club Deportivo Uninsu nació hace dos años tras la desaparición de un club anterior. “Había un equipo aquí en Lanzarote que nos descubrió este deporte y por diversos problemas cerró”, señala. Ante esta situación y con la experiencia de haber competido en la Península, donde los propios jugadores conforman la directiva y gestionan los clubes, decidieron crear su propia entidad. “Dijimos: si ellos pueden, nosotros también”. Desde entonces, en vez de un equipo, se ha convertido más bien en una familia. “Nos hemos hecho amigos practicando este deporte y queremos seguir compartiendo estos momentos y experiencias”, explica Javier.

En estos dos años la plantilla ha cambiado. “Éramos siete u ocho antes de crear el club, pero dos de ellos no quisieron seguir y esta temporada hemos fichado a dos jugadores”, explica el presidente, quien añade que se trata de un equipo “abierto a todas las personas que quieran formar parte, ya sea como entrenadores, asistentes o jugadores”, en especial “aquellas personas que tengan discapacidad y piensen que no pueden hacer deporte. Aquí tenemos un equipo que permite jugar a personas con discapacidad severa, como es mi caso”. Por ahora, en el parqué le acompañan Aitana, Ismael, Iván, Juan David, Karen Dayana, Romen y Unax, que es el más pequeño del grupo.

Hockey adaptado

El hockey en silla de ruedas eléctrica nació en 1995 y está pensado para personas con un alto grado de discapacidad. Pueden participar deportistas con parálisis cerebral o daño cerebral adquirido, como bien explica Discapnet, una iniciativa para fomentar la integración social y laboral de las personas con discapacidad, cofinanciada por Fundación ONCE, el Fondo Social Europeo y gestionada íntegramente por Ilunion Accesibilidad.

Javier: “Nunca pensé en practicar un deporte. Tener esa posibilidad es impresionante”

Se trata de una modalidad mixta donde tampoco se tiene en cuenta la edad de los participantes. Por otro lado, los jugadores pueden usar un palo de hockey o un t-stick, como es el caso de Javier. “Se trata de un palo de hockey adaptado que nos permite controlar la pelota simplemente manejando la silla”, explica el presidente.

Además, compiten cinco contra cinco, con partidos a 20 minutos, y se da una peculiaridad que busca la igualdad en la competición. “Cada jugador tiene una puntuación asignada por la Federación. Los jugadores con poca movilidad, como Ismael, que mueve la silla con la cabeza, tienen 0,5 puntos. Mi valoración es de un punto y luego hay jugadores con dos, tres o cuatro. El quinteto que juega en total, sumando cada puntuación, no puede superar los 12 puntos”, explica. Además, en todo momento ha de haber dos jugadores t-stick en cancha y un portero.

Bajo estas normas participaron el año pasado en el Torneo de la Amistad, una competición organizada en Cataluña, en Malgrat de Mar, donde se reúnen los equipos más punteros de este deporte. “Se hace un amistoso y jugamos contra los mejores, pero se trata de compartir experiencias de lo que ellos saben, porque llevan muchos años jugando”, expresa Javier. Este año repitieron la experiencia a finales de marzo. “Como siempre, allí se disfruta de un ambiente muy familiar”, añade el presidente, que además destaca la selección de Diver, el muñeco creado por la artista multidisciplinar lanzaroteña Guio Santana en colaboración con el Cabildo, que busca favorecer la inclusión social, como mascota oficial del evento.

En abril participaron en la Liga Promesas, una competición que organiza la FEDDF, con equipos de Madrid, Aragón o Comunidad Valenciana. Para Javier, disputar estos eventos supone algo “increíble”, en especial el torneo disputado en Cataluña, pues asegura que les ha cambiado la vida. “Nos ha descubierto un mundo que uno desconocía. Yo, en mi caso, nunca pensé que podría practicar un deporte. Tener esa posibilidad es impresionante porque soy superfanático de los deportes. Poder participar es lo más grande que a uno le puede pasar”, expresa.

Retos y financiación

Cada viaje supone una nueva experiencia y oportunidad, pero también conlleva dificultades, como es la financiación. El primer año pudieron costear el viaje a través de una asociación y este año cuentan con un patrocinio del Cabildo que les permitió acudir a la competición en Getafe. “Sin ese apoyo sería casi imposible porque los viajes son muy caros”, señala el presidente. Como es lógico, para cada desplazamiento necesitan hoteles adaptados, así como el transporte, lo que incrementa los costes. “Para que te hagas una idea, solo el transporte este año nos va a costar 2.600 euros”, añade.

Las sillas de competición  están valoradas  en 10.000 euros  cada una

Los gastos no solo se encuentran en los desplazamientos, pues también es necesaria la inversión para adaptar las instalaciones en la Isla. “Para practicar hockey necesitamos unos límites del campo, pero hay que mandarlos a pedir fuera, en República Checa, a una empresa que se encarga de realizar este tipo de vallas, que tienen un coste de 4.000 euros”, explica Javier, quien añade que también tienen como objetivo las sillas de competición, valoradas en 10.000 euros cada una.

El CD Uninsu continúa su andadura sumando experiencias, compartiendo risas, goles y viajes para, quizás, un día, cuando las condiciones lo permitan, acoger partidos en Lanzarote. Para ello necesitan instalaciones adaptadas; mientras tanto, seguirán ubicados como referentes que reivindican la igualdad de oportunidades para personas con diversidad funcional en Lanzarote. “Ahora mismo no pensamos en otros deportes, pero quién sabe si en el futuro podemos abarcar más disciplinas”, aventura Javier.

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