La institución insular aprueba la enajenación del atunero por un precio mínimo de 14.800 euros tras considerar inviable su rehabilitación para uso como museo

El museo flotante que no fue: el Cabildo subasta el Nuevo Santa Teresa dos años después de anunciar su rehabilitación
La institución insular aprueba la enajenación del atunero por un precio mínimo de 14.800 euros tras considerar inviable su rehabilitación para uso como museo
El destino final del Nuevo Santa Teresa es incierto. El Cabildo de Lanzarote ha decidido poner a la venta mediante subasta pública el histórico atunero, una embarcación que la propia institución insular anunció en julio de 2024 que pretendía rehabilitar para convertirla en un museo flotante dedicado a preservar la memoria del sector pesquero de Lanzarote y La Graciosa.
La consejera de Hacienda y Contratación del Cabildo, María Jesús Tovar, firmó este miércoles una resolución que aprueba la venta de la embarcación mediante subasta pública por procedimiento abierto simplificado sumario, con un precio mínimo de licitación de 14.800 euros.
La resolución acuerda aprobar el expediente de enajenación, los pliegos administrativos y técnicos que regirán la licitación y la apertura del procedimiento de adjudicación, cuyo anuncio deberá publicarse en la Plataforma de Contratación del Sector Público.
La decisión supone un cambio de criterio respecto a los planes anunciados por el propio Cabildo hace menos de dos años para recuperar el atunero como espacio museístico vinculado al patrimonio marítimo insular.
El consejero de Pesca del Cabildo, Samuel Martín, justificó este jueves la medida a Diario de Lanzarote al señalar que el arreglo de la embarcación y su adecuación a museo del mar flotante resulta “inviable”.
La decisión ahora de tratar de vender el barco contrasta con el anuncio realizado por el Cabildo a principios de julio de 2024, cuando la institución informó de que preparaba un proyecto para rescatar el Nuevo Santa Teresa como "novedoso museo flotante".
Aquella iniciativa, tal y como se anunció, pretendía conservar la historia del sector pesquero de Lanzarote y La Graciosa y servir como herramienta educativa para las nuevas generaciones.
“Memoria viva”
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, defendió entonces que la embarcación constituía "memoria viva de la antigua industria pesquera del Puerto de Arrecife" y que debía conservarse para el conocimiento de las futuras generaciones.
El Cabildo anunció en julio de 2024 un proyecto para restaurar el Nuevo Santa Teresa y convertirlo en un museo flotante vinculado a la memoria pesquera de la Isla
Durante la presentación del proyecto, se explicó que el atunero sería restaurado en una primera fase manteniendo sus elementos principales y que la intención era fondearlo en la Marina de Arrecife para permitir las visitas del público.
También se apuntó en aquel momento que el objetivo era que escolares de Lanzarote y La Graciosa pudieran recorrer el interior de la embarcación y conocer de forma didáctica la actividad pesquera tradicional.
Cuando se anunció el proyecto del museo del mar flotante, desde el Cabildo se recordó que el barco permanecía varado en Marina Lanzarote desde 2021, cuando tuvo que ser rescatado tras escorarse por una vía de agua en el casco.
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Más de dos décadas de proyectos
La historia del Nuevo Santa Teresa como proyecto cultural inacabado se remonta a más de veinte años atrás. Tal y como publicó este periódico, la embarcación fue cedida al Cabildo a finales de 2003 para fines científico-culturales después de quedar fuera de servicio tras la crisis que afectó a la flota atunera canaria vinculada al banco canario-sahariano.
Oswaldo Betancort defendió hace dos años que la embarcación constituía "memoria viva de la antigua industria pesquera del Puerto de Arrecife" y que debía conservarse
La cesión permitía conservar el barco evitando su desguace y contemplaba su utilización para actividades educativas relacionadas con el mar, la pesca y la fauna marina. Desde entonces se sucedieron diversos proyectos para reutilizar el atunero sin que ninguno llegara a materializarse.
Entre ellos figuró una primera propuesta que incluía salas de proyección, espacios expositivos y equipamientos destinados a las visitas escolares. El proyecto recibió en su momento el visto bueno de la comisión de Pesca del Cabildo y contaba con un presupuesto de restauración estimado en 63.000 euros.
Posteriormente se impulsó otra iniciativa vinculada a la Escuela de Pesca para desarrollar programas educativos a bordo y también se planteó integrarlo en un futuro Museo del Mar.
Un histórico atunero de origen vasco
El Nuevo Santa Teresa forma parte de la historia de la flota pesquera de Lanzarote y La Graciosa. Según datos difundidos por el grupo especializado Barcos del Cantábrico, la embarcación fue construida en 1960 en Astilleros Galarraga y Cía, también conocidos como Astilleros de Bedua, en Zumaia (Guipúzcoa), y posteriormente ensamblada en Talleres Echevarría.
El barco fue cedido al Cabildo en 2003 con fines científico-culturales y acumula más de dos décadas de proyectos culturales y educativos no ejecutados
El barco fue vendido a armadores de Lanzarote en la década de 1970 y figura entre los primeros buques tanqueros procedentes del Cantábrico incorporados a la flota pesquera de las Islas.
Con la aprobación del expediente de enajenación, el Cabildo intenta desprenderse del histórico atunero, cuyo futuro quedó ligado durante más de dos décadas a sucesivos proyectos culturales y educativos que finalmente no llegaron a ejecutarse.
















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