4 COMENTARIOS 15/06/2026 - 09:03

El sector turístico organiza en Jameos del Agua un encuentro internacional “para analizar los desafíos del turismo desde la perspectiva del bienestar de la población residente”. Seguramente se refieran a “teniendo en cuenta el bienestar de la población residente”. Eso, siendo generosos.

En el plantel de intervenciones no parece muy representada la población residente. Al menos, la de esta isla. Lo de que el encuentro se llame ‘Spring Symposium on Tourism Development’ tampoco parece que vaya a ayudar. 

El mero hecho de hablar de población residente, aunque esté muy extendido y asimilado, refleja que no se trata de una mirada propia, sino ajena. Si no hubiera turistas, nadie se referiría a los lanzaroteños como residentes. Los son (lo somos) como contrapunto.

El turismo es una industria, un negocio. Y los negocios quieren ganar dinero. Hasta ahí, ninguna pega. Las poblaciones tienen residentes y ya manejan otros mecanismos para que alguien represente sus intereses (con un éxito relativo). No hace falta que lo haga el sector turístico.

La cuestión es que no todo desarrollo turístico, no toda inversión turística y no todo negocio turístico es beneficioso para toda la población. A veces, ni siquiera para una parte. De hecho, en ocasiones, perjudican más de lo que benefician. Por eso, si hay que tomar decisiones que benefician a la población residente pero perjudican a la industria turística, no las va a tomar la industria turística.

Resulta casi obsceno el planteamiento de este encuentro, pero especialmente el de una de sus tres ponencias magistrales,  titulada ‘Resident Resilience as a Catalyst for Well-being’ y centrada “en cómo la resiliencia social de las comunidades receptoras puede convertirse en un elemento clave para mejorar la convivencia y sostenibilidad de los destinos turísticos”.

Resiliencia, para quien ande despistado es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Si la hubieran llamado “esto es lo que hay, si no te gusta, te jodes”, quizá no sería tan hiriente.

Comentarios

¿Se habló de tasa turística o prohibición de desaladoras privadas en hoteles?
Muy, muy bueno. Me reí con ganas (y qué bueno y sanante es hacerlo de vez en cuando).
Comparto tu opinión . Los residentes estamos en la fase social de la resiliencia y nos costará la parte física para adaptarnos a necesidades ajenas que será complicado , eso si lo aceptamos . Nuestros políticos no saben ni parecen querer saber lo suficiente para evaluar con criterios todas estas propuestas de jornadas que presentan para obtener subvenciones públicas , dinero de todos y máxime si están en inglés que viste más ( aunque ellos no entiendan ) y se venden mejor a los foráneos . Turismo y convivencia ha sido , es y será un tema de difícil solución mientras dependamos casi al 80 % de la economía de la isla , de Canarias y en general de España . El futuro inmediato no pinta nada bien y eso sí que ni se plantea, ya que los que mandan o mandarán viven en otro mundo y solo se preocupan en mantener su estatus , su círculo de poder , su nómina y privilegios y dar dinero público y espacios públicos para charlas con nombre en inglés para contentar a los de siempre .
Me uno al lo expuesto en el artículo. Los residentes, como nos llaman, somos una especie en extinción. En Arrecife ya lo vemos con el comercio, se ha transformado en souvenir, ej, la calle real. Los que vivimos aquí, somos los extranjeros. La verdad que no entiendo la euforia vacacional en Arrecife si está hecho un desastre: sucia , rota, sin patrimonio, con una arquitectura desastrosa ( sólo la salva el litoral ) y encima tenemos que oír a los representantes públicos defendiendo el macrofestival Lava Live porque Arrecife se merece tenerlo, no creo que sea para atraer turismo o yo no entiendo nada. Y vaya por delante que defiendo el gasto en cultura en general , incluido

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