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“Antes exponía cada dos o tres años, pero ahora ya no tengo límite”

La artista y docente Rosa Vera participará en la próxima Bienal de Lanzarote

Myriam Ybot 0 COMENTARIOS 23/08/2026 - 08:16

Su primer recuerdo de la infancia vinculado a la creación artística se oculta en un cuarto de aperos, en la finca de los abuelos en Tacoronte, donde se guarecía junto a los primos de su edad en los días lluviosos del verano. Sacaba su cajita metálica de acuarelas y pintaba lo que fuera, lo que veía a su alrededor y lo que su imaginación vertía en la libreta a través del pincel. Disfrutaba tanto que la afición por la pintura cosió la niñez a la adolescencia y se convirtió en la vocación irrenunciable que aún hoy apuntala a Rosa Vera.

La fecha fundacional de la trayectoria artística de Rosa Vera en Lanzarote se remonta al año 1995, cuando el CIC El Almacén incluyó su obra, junto a la de Santiago Alemán, Carmela García, Pedro Tayó, Caly Velázquez, Sergio Molina, Paco Fuentes, Mario Delgado o Rufina Santana, en una muestra colectiva. 1985 collage, papel pintado y busto, composición visual es para la creadora una pieza emblemática, que se expuso pocas fechas después de su regreso de Amberes y que exhibe detalles de su evolución futura.

Atrás quedaban “un sistema de BUP antiguo, nada estimulante” y la decisión de estudiar arte “sí o sí”: “Decidí entrar en la escuela Pancho Lasso a toda costa. Y después de formarme en decoración de interiores y publicidad, me matriculé en Bellas Artes, mucho más fuerte, mucho más decidida, mucho más madura y segura de mí misma. Aquello fue otra dimensión”.

Los siguientes pasos, en la Universidad de La Laguna y en la Koninklijke Academie voor Schone Kunsten de Amberes, donde terminó la carrera, confirmaron su pasión y su talento artístico y la divirtieron muchísimo. No podía ser de otra manera, a juzgar por su sentimiento acerca de la creación artística, que expresa con convicción: “El arte supone libertad de acción, el arte es libre, puedes hacer lo que tú quieras; siempre sin ofender, por supuesto”.

Un leit motiv al que cualquiera se apuntaría y un mensaje que traslada cada jornada a su alumnado de Artes Plásticas del IES Blas Cabrera de Arrecife, donde coordina el eje de arte, acción cultural y solidaridad, y en cuyas aulas promueve del espíritu crítico, la apertura de mente y el análisis de cuanto sucede alrededor, “porque ni como docente ni como artista puedes darle la espalda a la sociedad; aunque debe hacerse sin adoctrinar a nadie, por supuesto”, matiza.

En los últimos compases de su desempeño docente, no se arrepiente de haber elegido ese camino: “Llegué a la enseñanza por vocación, no por obligación. Di clases particulares de pintura mientras estudiaba y supe enseguida que me gustaba trabajar con gente joven, que tiene creatividad y propuestas muy interesantes. A veces veo cómo les matan la ilusión, cuando les dicen que no hay futuro en las carreras artísticas. Y no es cierto, mira la cultura en Lanzarote, tiene un auge impresionante”.

El mar y Haeckel

Como tantas otras familias, la de Rosa Vera tuvo que emigrar, en su caso a Lanzarote, donde el turismo iniciaba su desarrollo en una isla casi virgen que se convirtió de la noche a la mañana en una semillero de oportunidades laborales. Y para una niña de cuatro años, se abrió como un pequeño paraíso de libertad y disfrute: “Mi padre trabajó en la construcción del Hotel Fariones. Vivíamos en una casita en La Tiñosa; yo bajaba unas escalerillas y estaba todo el día en la playa, esa era mi vida, y de ahí también mi pasión por el mar, por el agua que te abraza, que te llena. Siempre digo que soy canaria y universal, pero sin duda, Lanzarote es mi isla”.

“Siempre he trabajado el ‘collage’. Durante la carrera ya lo utilizaba”

Esa experiencia infantil tiene una fuerte presencia en el universo creativo de la artista, que en muchas ocasiones ha explorado el océano como fuente de inspiración. La última ocasión, con motivo del Día Internacional de los Museos, cuando, con la referencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados a la reducción de desigualdades, la paz y las alianzas colectivas, la profesora y sus estudiantes de Expresión Artística crearon un mural-collage de diez metros de longitud en la sala de exposiciones temporales del MIAC Castillo de San José.

La pieza reproducía un mar delirante, cargado de peces rayados, embarcaciones y gritos de auxilio que conmovió profundamente a quienes la visitaron. La experiencia fue muy especial para Rosa Vera: “Qué maravilla la simbiosis entre el alumnado, el profesorado y lo que la sociedad puede recibir de nuestros jóvenes, a partir de su pensamiento crítico y su creación artística”.

La exposición Heterotopía es otro buen ejemplo del vínculo estrecho de la artista con las aguas que azulean el planeta. Los trabajos realizados en Lanzarote por el naturalista alemán Ernest Haeckel, que visitó la Isla entre los años 1866 y 1867 para estudiar los ecosistemas marinos de Arrecife, evocaron y produjeron sutiles recreaciones artísticas, realizadas con diferentes tejidos y materiales sintéticos reutilizados. Aunque la pandemia de Covid se interpuso entre la muestra y el público y solo se pudo ofrecer la visita online, una actualización de ese proyecto cobrará vida en próximas fechas, en la inminente Bienal de Arte del MIAC Castillo de San José.

“He sido seleccionada para el espacio La cabina, en plena celebración del cincuenta aniversario del museo como institución cultural, con mi proyecto Fluir, estrechamente relacionado con Heterotopía. La muestra inició su andadura en la Casa de la Cultura Agustín de La Hoz, continuará en el MIAC y se complementará con tres talleres dirigidos a niños y adultos en El Almacén y otros espacios a lo largo de la costa, cerrando así el recorrido por centros culturales que forman parte de una misma red de creación, memoria e investigación artística”, explica.

Su elocuencia es torrencial y exhibe a las claras el orgullo por formar parte de la Bienal, por razones tanto de índole artística como de reivindicación igualitaria: “Considero fundamental que las mujeres tengan una presencia cada vez mayor en los museos y en los espacios de creación artística. Porque aunque el mundo de la cultura pueda parecer igualitario, la discriminación de género es estructural y se esconde en todos los ámbitos sociales”, asegura. Y por eso colabora con la asociación Mararía como asesora artística, y por eso se implica en visibilizar el trabajo de mujeres, como su amiga Elisa Betancor Delgado, “para que su recuerdo y su obra nunca caigan en el olvido”.

El ‘collage’

El nombre de Rosa Vera ha cobrado relevancia en los últimos años gracias a la defensa, promoción y enseñanza del collage, con el que busca democratizar los cauces de expresión artística a través de talleres, encuentros y sesiones en el marco de otras programaciones culturales. “Yo siempre he trabajado el collage. Ya durante la carrera utilizaba esta técnica en grabados, estampas y libros de artista, formaba parte de mi práctica habitual. Podría decirse que toda mi trayectoria artística me ha aportado herramientas fundamentales para su ejecución: aprender composición, desarrollar proyectos y construir narrativas visuales. Todo ese aprendizaje ha estado siempre ahí y forma parte de la manera en que entiendo y realizo mi obra”, apunta.

“Ni como docente ni como artista puedes darle la espalda a la sociedad”

En todo caso, reconoce que su actual desenvolvimiento es mucho más intenso, que ha buscado formación específica y que ha podido conocer o seguir a mujeres collagistas de enorme prestigio, como Rebeka Elizegi, artista visual y diseñadora gráfica titulada por la Escuela de Arte y Diseño Massana de Barcelona, o Marisa Maestre, artista visual y diseñadora gráfica con una trayectoria centrada en la creación de experiencias visuales a través del collage, el ensamblaje y la ilustración.

Frente a quien tacha el collage de expresión artística “menor”, Rosa defiende su capacidad “para llegar a muchísimas personas, para tratar muchísimos temas, para dialogar con cualquier aspecto de la realidad y para invitar a la reflexión”. Como muestra, la acción formativa Collage y memoria del plástico, realizada el pasado mes de julio, una original propuesta para convertir bolsas desechadas de ese material en obras artísticas mediante técnicas de collage y termofusión, “una práctica que combina creatividad, experimentación material y refuerzo de la conciencia ambiental sobre el consumo y los residuos”.

Los requerimientos básicos de esta disciplina, apenas un cuaderno, pegamento y papel ilustrado o estampado, le permiten a la lanzaroteña proseguir la tarea creativa mientras se desplaza en avión o espera en una consulta médica, un hábito con el que afirma “ganar tiempo al tiempo”, su batalla desde que la salud le diera un susto que marcaría su estar en la vida. “Antes me dedicaba más a la enseñanza y exponía cada dos o tres años, pero ahora ya no tengo límite. Estoy en un buen momento y quiero aprovechar todo lo que venga; eso sí, en casa, tranquilita y a lo mío, que si ando todo el día con el paripé del dejarse ver ¿Cuándo trabajo?”.

No cabe duda que el sistema de Rosa Vera funciona. En los últimos años ha expuesto sus collages y pinturas en El Almacén (Arte, palabra y pensamiento, 2026; Exposición 50º Aniversario, 2025; Ocho escritoras, ocho creadoras, 2023), en la Casa Amarilla (Diez libros para una isla, 2025), en la Ermita de San Antonio, en Tías (Geologías del gesto, 2025; Arte y guateque, 2025), en la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz (Tu silencio no te protegerá, 2024; Arte Docente, 2024) y en la Escuela de Arte Pancho Lasso (Tiempo y Relato, 2026).

A por el sexto certamen Elisa Betancort

La Asociación Social y Cultural para las Mujeres Mararía, con el patrocinio del Ayuntamiento de Arrecife, ha convocado el VI Certamen de Dibujo y Pintura Elisa Betancort Delgado, una iniciativa que busca mantener vivo el legado de la artista lanzaroteña y fomentar la creación artística. El concurso está dirigido a personas creadoras mayores de 18 años y dispuestas a presentar sus propuestas en esta nueva edición.

La convocatoria persigue preservar la memoria de Elisa Betancort Delgado y dar visibilidad a nuevas expresiones artísticas. Las obras podrán realizarse con técnica y temática libres, siempre dentro de un marco vinculado a cuestiones de relevancia social como los derechos de las mujeres y los derechos humanos, la salud mental, la identidad de género, la insularidad, el feminismo, el arraigo, la relación con la naturaleza o la memoria colectiva.

El concurso está dotado con tres premios de 800, 500 y 300 euros. El plazo de presentación de trabajos permanecerá abierto hasta el 15 de septiembre de 2026.

Las personas interesadas en participar deberán enviar una fotografía de su obra en formato JPEG, con un peso de entre dos y cuatro MB, a la dirección de correo electrónico certamenelisabetancortdelgado@gmail.com, indicando en el asunto “VI Certamen de Pintura y Dibujo Elisa Betancort Delgado”. Las bases completas pueden consultarse en la página web de la asociación Mararía.

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