0 COMENTARIOS 06/07/2026 - 08:23

Cuando se insiste en no ser del todo claro es porque se tiene claro pero no se quiere decir. Lo fácil sería decir que el Hospital Insular se va desalojar, se va arreglar y se va a volver al mismo modelo. Sin embargo, se dice que se hará lo que defina el Plan Director “con criterios técnicos” y que seguirá destinado a la atención sanitaria y sociosanitaria pública. No se dice lo que va a ser pero se sabe lo que no va a ser: “No será como lo concebimos ahora”.

A pesar de eso no son las declaraciones más inquietantes del presidente de Canarias. En su visita al Cabildo de Lanzarote, Clavijo subrayó que la colaboración institucional “es clave para que las soluciones lleguen antes y mejor a la gente”, y destacó que Lanzarote “es un ejemplo de cómo, cuando las administraciones trabajan con objetivos compartidos, se pueden desbloquear proyectos, acelerar inversiones y mejorar los servicios públicos”.

Parecen unas declaraciones impecables, sin peros, casi asépticas y de sentido común. Pero el caso es que si no se da la premisa principal, la de que las administraciones trabajen con objetivos compartidos, que puede pasar, la conclusión también es clara: que se bloquean proyectos, se frenan inversiones y se empeoran los servicios públicos. Y da la casualidad de que hay algún que otro ejemplo, como el centro de salud de Playa Honda, sin ir más lejos.

Pero, a veces, lo peor no son las palabras sino los hechos. La jornada del presidente en Lanzarote se completó con una visita a la presentación del programa ‘Arrecife + que Barrios’, para el que aporta, ahí es nada, 400.000 euros.

Dicen de él que es “una iniciativa de dinamización social, cultural y económica que utiliza la música, la cultura y la creación audiovisual como herramientas para fortalecer la vida comunitaria y reactivar la actividad comercial en los barrios del municipio”. Lo podrían llamar ‘Una tarde con Rosana’ y se entendería mejor en qué consiste.

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