1 COMENTARIOS 01/06/2026 - 08:26

En la película documental Mañana seré feliz, que es una larga conversación con Manuel Vicent, el escritor valenciano sostiene que de la misma manera que si a un guiso se le pone un poco de ajo, como es un sabor muy dominante todo acaba sabiendo a ajo, si en un ámbito se pone un poco de fascismo, todo es fascismo.

A los colores de La Geria les pasa algo parecido, que si le pones un poco de Rosa, te queda todo de color de rosa.

Antes de la Bodega Stratvs, no había Plan de La Geria, aunque ya había paisaje. Después de Stratvs, no solo habrá Plan sino que las bodegas, ocho bodegas, se convierten en equipamientos estructurantes del paisaje protegido de La Geria.

Los equipamientos estructurantes articulan el territorio. Son elementos esenciales. Según el nuevo Plan, si no existieran, no se podría mantener el paisaje. Da igual que el vino se pueda hacer fuera de los límites del espacio natural o que algunas bodegas (no los edificios), casi todas en realidad, tengan entre 250 y 280 años menos que el paisaje.

Dice el consejero de Política Territorial que las bodegas “no tienen ni luz ni agua”, que necesitan modernizarse (techar sus depósitos y poner placas solares) y que soportan “condiciones que les hace muy difícil desarrollar su actividad”.

En el Consejo Regulador hay registradas hasta 34 bodegas, muchas más que hace diez años. El precio del vino ha subido. El de la uva, también. Dos bodegas han comprado dos grandes inmuebles históricos en La Geria para ampliar su negocio y varias han obtenido beneficios considerables en los últimos años. No está mal para tener tan difícil desarrollar su actividad.

Comentarios

En mi familia nos reuníamos para vendimiar todos los años. Alquilábamos un camión y íbamos de finca en finca recogiendo la uva en cajas. Era paisaje verdaderamente tradicional y no las hileras que crean hoy para mecanizar el proceso con pequeños tractores. Después llevábamos la uva al lagar y después de eso a una pequeña bodega dentro del pueblo. La bodega estaba en el pueblo porque no vas a ir a La Geria para echarte un trago vino, evidentemente. Lo que quiero decir con todo esto es que las bodegas en La Geria no solo no son necesarias, sino que han acabado con muchas de esas vendimias familiares porque la gente le vende la finca a la bodega. Luego la bodega arrasa con todo, eliminando tuneras, higueras, nísperos, guayaberos, etc. que tradicionalmente se plantaban en las fincas. Arrasan también con la distribución natural de los socos, casi orgánica, y levantan socos en hileras. También reducen la capa de picón fino para poder plantar más parras por hectárea, limitando la capacidad de la parra para aguantar las sequías. Cualquiera que entienda de agricultura de secano sabe que el espaciado entre plantas es mucho mayor y un factor fundamental para que prospere la cosecha. Esas parras luego se enferman porque no tienen suficiente agua, y eso las hace mucho más susceptibles a la filoxera. Por eso están pensando poner sistemas de riego, lo cual destruye la tierra en 20 años por acumulación de sal y sodio. La destrucción de La Geria ha sido en dos fases: primero dejar sin recursos a los pequeños propietarios de fincas tradicionales. Segundo: comprar esas fincas por tres perras, industrializarlas y explotarlas al máximo con mentalidad cortoplacista, usando la imagen de la finca tradicional para vender su vino industrial. Si por lo menos las fincas estuvieran abandonadas, se podrían recuperar con la distribución natural de sus socos, con su profundidad de picón fino y con sus frutales y tuneras tradicionales. Lo que han hecho estas bodegas es darle a La Geria (y otras zonas como El Grifo) un final peor que la muerte.

Añadir nuevo comentario