
EL PASEO
Por Saúl García
Las ZAR ya son un modelo en sí mismo. Si hay un error, es el modelo, no el mapa. O plantas fotovoltaicas en suelo rústico o en azoteas y zonas ya degradadas y cercanas a la ciudad
No hay quien entienda nada. O, lo más probable, es que no haya una explicación que deje en buen lugar al grupo de gobierno del Cabildo. Está muy bien anunciar el compromiso con el territorio, predicar la sostenibilidad y confiar en la planificación, pero además de enviar mensajes hay que trabajar un poco.
En el mes de julio, el Gobierno y el Cabildo firmaron un protocolo de colaboración para implantar las Zonas de Aceleración de Renovables y no escatimaron elogios al modelo. Betancort habló de un “modelo energético propio, ordenado y sostenible" y “una planificación rigurosa y respetuosa con nuestro entorno”.
Jesús Machín Tavío añadió que “Lanzarote debe trabajar para seguir siendo un referente ambiental, y un ejemplo de cómo avanzar hacia las energías renovables sin renunciar a la identidad paisajística ni a la protección del territorio”.
Luego, cuando Diario de Lanzarote acercó la lupa al mapa, resulta que la foto salía borrosa y que las ZAR parecía lo de siempre: facilitar el negocio para unos propietarios de suelo y complicar la implantación donde no hay demanda de energía para tener que trasladarla después.
El Cabildo habló de un error en los mapas y dijo que iba a intentar subsanarlo. Pero las ZAR ya son un modelo en sí mismo. Si hay un error, es el modelo, no el mapa. O plantas fotovoltaicas en suelo rústico o en azoteas y zonas ya degradadas y cercanas a la ciudad. Ese es el debate. Lo otro es intentar arreglar un problema generando otro. Y apelar a la urgencia como sinónimo de eficacia.
Pero la cosa no acaba ahí. Después, los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura mostraron su “rechazo frontal” al modelo de las ZAR y dijeron que “la filosofía de estas zonas, basada en la agilización administrativa para el desarrollo de proyectos energéticos, resulta incompatible con la realidad territorial de ambas islas”. Pues solo unos días después, el Cabildo de Lanzarote dice que va a acordar con el Gobierno la posibilidad de corregir errores técnicos.
Menos que mal que se trata de una planificación basada en el rigor porque da la impresión de que alguien, el presidente del Cabildo concretamente, no se lee ni lo que firma ni lo que vota en el Parlamento.












Comentarios
1 Oswaldo Lun, 23/03/2026 - 14:00
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