0 COMENTARIOS 03/08/2026 - 08:21

Casi todo está bien. La intención, la idea o la literatura del proyecto: que se afirme que entiende el patrimonio “como un elemento que conecta la historia de Arrecife con su presente y su futuro”. Hasta ahí bien.

Que afirme la consejera que “Arrecife conserva en sus calles, en sus edificios y en sus espacios públicos una parte fundamental de la identidad de Lanzarote” es más que discutible y tampoco aporta gran cosa, y lo de que “la modernización de la capital no puede entenderse sin la recuperación de su patrimonio” llega tarde.

El patrimonio de Arrecife es algo más que los edificios que ha comprado el Cabildo. Demasiada grandilocuencia para un proyecto que, aunque saliera bien, tendría un impacto muy escaso. Hay decenas de ejemplos de abandono, derribo y desidia.

Se trata del  proyecto llamado Ruta Cultural Patrimonial en Arrecife, que plantea “la creación de un itinerario urbano destinado a conectar algunos de los inmuebles históricos más relevantes de la capital insular”: la Casa Fajardo (ahora la llaman así), Los Cabrerones y El Mercadillo. Un eje cultural, dicen.

El proyecto interviene en “la movilidad urbana, el mobiliario, la vegetación, la iluminación, los pavimentos y las medianeras, incorporando propuestas de mejora estética para el entorno urbano”. Tan solo falta un pequeño detalle para no empezar la casa por el tejado: si el único edificio que está rehabilitado aún no tiene uso 13 años después de su compra, ¿qué esperanzas hay con los otros dos que no tienen ni proyecto ni destino?

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