Laura Pompea

Todos a Alemania

Lo cierto es que me es indiferente que hablen alemán o que chapurreen inglés, que practiquen el francés o que ejerciten el griego, pero me sonrojan los viajes de nuestros poco ilustrados representantes públicos y públicas a Madrid, a Londres o a Berlín, tal que si fueran la prima de la Pantoja.

Es de todos sabido y experimentado que cualquier día de estos colapsamos con tanto visitante. Dado que Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo, ha manifestado que "ni un turista más, ni un turista menos", estamos por intentar descifrar la aparente paradoja a la vista de los gestos que le acompañan. Lo de la segunda parte de su afirmación se justifica con los viajes a las ferias de turismo de todo el orbe, pero lo de la primera parte -ningún turista más- no sé cómo casa con esos mismos viajes de promoción de la isla en las macroferias.

Oswaldo Betancort es que no tiene precio, y, por lo visto, tampoco conocimiento. Nos puede salir con que ir a Alemania se sustenta en recuperar el turismo de ese país, y, al mismo tiempo, con que se va a la búsqueda de ese visitante que gasta más en destino sin incrementar el número de llegadas. Algo debe de haber descubierto que no ha dicho, y no es la pólvora. Lo que puedo deducir es que promocionar más para gastar más sin que se incremente el número de alemanes que nos visiten, con el escenario actual,  sólo pasa porque saquen billetes, paguen hoteles, o compren entradas  a los CACT, pero que se queden en Alemania. Lo cierto es que sería revolucionario, algo así como la fila cero de un espectáculo: pago la entrada por solidaridad y ni voy ni ocupo espacio (pago las vacaciones en Lanzarote y me quedo en mi casa). Lo llamaremos billete cero, cama cero o vacaciones cero. Realmente rompedor para un usuario culto, formado y sensible con la naturaleza.

En el país germánico, acompañado del mismo torpe escudero que va a Madrid, a Londres y a Berlín desde  hace lustros y que tampoco se entera de nada, allí sueltan lo de "cualificado", "cualitativo", "tanteando nuevos mercados", "dialogando con compañías aéreas" y demás naderías. Si eso no es promoción para que vengan más alemanes y más gente… O me he vuelto loca, o estoy ante un grupo de indocumentados que no es tanto insultar como calificarlos por lo que dicen, y lo que dicen, en el sobredimensionado escenario actual, es impropio de unos representantes públicos que cobran, y mucho, de las arcas de todos.

Ahora, los alemanes que vengan no se sumarán al resto de turistas que se desparraman por la isla, sino que serán otra cosa, así como etérea pero que gastará mucho.

Nuestros representantes, además,  no sólo no reculan sino que dan un paso adelante, pues pretendiendo mantener todo el turismo que llega y continuando con campañas masivas de promoción,  aspiran a que esto valga lo mismo que los grandes destinos de lujo, esos lugares de acceso minoritario a los que van los ricos que, además de  fortuna, tienen buen gusto. Quieren que los del sector del lujo vengan a la isla a pelearse por una sombrilla, por una mesa en un restaurante, por una foto en las grietas, o por un trozo de pared para hacer pintadas, porque para otras experiencias no parece que haya hueco alguno.

Porque no debo no lo hago, y si pudiera, tampoco lo haría, ¿el qué?, pues darle una figurada patada en sus culos a todos. Porque no tienen vergüenza ni se aprecia que vayan a encontrarla en algún momento. Y la isla a punto de reventar.

Con esta realidad, nos parecerá bueno Pedro San Ginés y excelente Dolores Corujo. Héctor Fernández, consejero delegado de la SPEL,  nos parecerá lo mismo, esto es, nada de nada.

¡Dios mío, ilumínalos! O apártalos.

 

Comentarios

El articulo desprende humor. No queda mas remedio que sonreir ante estos politicos.
¡Qué maravilla de artículo y qué acertada la autora! Coincido plenamente en la inutilidad de los viajes, del personal que los lleva a cabo y del discurso vacío. Si realmente quisieran algo la isla deberían ser más contundentes. La realidad actual es muy preocupante y hay que actuar con firmeza, cosa que implica posicionarse, y dudo que lo hagan ni estos ni los que estuvieron hasta hace poco. Por ejemplo, implantar la ecotasa, sería una demostración de querernos primero nosotros, sin miedo, y que nos quieran tal y como somos.
¿Y si Oswaldo y cia fueron a promocionar el turismo alemán precisamente porque saben que no vendrán? Así contentan a doña Susi y cia sin petar la isla todavía más.
El artículo bueno. Pero olvidan que esta tierra es África, como El Reino Unido, Irlanda, Islandia, etc son Europa.

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