Regresan a Cádiz 53 años después los restos de los últimos marineros del Domenech de Varó
Los restos de tres marineros del pesquero naufragado en Lanzarote en 1973 han sido exhumados en Arrecife y entregados a sus familias para su traslado a la provincia de Cádiz
Los restos de tres marineros del barco pesquero andaluz Domenech de Varó que aún permanecían en el cementerio de San Román, en Arrecife (Lanzarote) ya regresan a la provincia de Cádiz, de donde zarparon hace 53 años. Se trata de Julio Pose, Jaime Roselló y Antonio Rodríguez Rivera.
Este vienes se han exhumado los cuerpos y se han entregado a sus familiares, en el último capítulo de una historia que comenzó en 1973, con el naufragio del barco en la costa de Mala (Lanzarote).
Solo dos de sus doce tripulantes sobrevivieron y, entre los muertos, en aquel momento solo se identificó a tres, los primeros cuerpos que se recuperaron.
El Domenech de Varó era una arrastrero que había partido de la costa gaditana, con escala en Tánger (Marruecos) y que se dirigía al banco canario sahariano. Una avería les llevó a dirigirse al puerto de Arrecife, pero encallaron de noche en una zona rocosa.
Durante medio siglo, los descendientes pensaron que a sus familiares se los tragó el mar. Sin embargo, además de aquellos tres cuerpos recuperados, unos días más tarde aparecieron cinco más.
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Un funeral del que nunca se supo en Cádiz
"En Arrecife se hizo un funeral y se los enterró", señala a EFE el investigador Luis Moreno. Pero esa información no llegó hasta Cádiz.
Las familias de Julio Pose, Jaime Roselló y Antonio Rodríguez Rivera recuperan los restos 53 años después del naufragio del Domenech de Varó frente a la costa de Mala
Con el 50 aniversario cumplido, José Manuel Pose, hijo de uno de las víctimas, y coincidiendo con su jubilación, decidió investigar.
Logró encontrar a algunos de los descendientes de puntos distintos de la Bahía de Cádiz y creó una asociación. Al Archivo Municipal de Arrecife le llegó un correo electrónico que a su vez leyó Moreno, y se pusieron manos a la obra.
Pose daba las gracias este viernes a Luis Moreno: "Si no hubiéramos trabajado contigo desde el principio no hubiéramos llegado a este final", le decía después de un largo abrazo.
En declaraciones a EFE, Pose señalaba que lo más complicado ha sido el "proceso judicial muy complejo". De hecho, quedan en Arrecife tres cuerpos enterrados e identificados, pero ha sido imposible encontrar a descendientes a los que entregárselos.
"Ha merecido la pena y lo importante es que lo hemos logrado. Después de 50 años de silencio culminamos un trabajo de tres años que nos ha permitido localizar e identificar a cinco víctimas. La palabra no es contentos, pero sí estamos exultantes", señalaba a EFE minutos antes de la exhumación.
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La investigación impulsada por descendientes de las víctimas permitió localizar e identificar a cinco marineros enterrados en Arrecife tras el hundimiento del arrastrero gaditano
Jesús Pose, hijo de José Manuel y nieto de Julio, que tenía 46 años cuando falleció, ha recibido los restos de Roselló, en representación del hijo de éste. Jesús aseguraba que la muerte de su abuelo siempre fue un tema tabú en su familia.
"Murió en la mar es lo único que sabíamos", explica, antes de resaltar el apoyo, la ayuda y la sensibilidad que han recibido en Arrecife. "Mucho apoyo y empatía", añade.
"No te vayas"
Antonio Rodríguez tenía 19 años cuando murió. Era su primer viaje en barco. En realidad, el segundo porque del primero, unos días antes, regresaron a puerto por el mal tiempo. "No vayas, le decía mi madre", recordaba hoy su hermana Ana, que se llevará los restos.
Su tío David era otro de los marineros, pero su cuerpo nunca apareció. Lo último que hizo antes de embarcar hacia África fue conocer a su hijo, que había nacido mientras volvían a puerto.
"Nosotros éramos nueve con mi hermano Antonio, y él era de los mayores. El Señor nos ha regalado poderlo recoger. Mis padres se fueron pensando que no se sabía dónde estaba realmente, y luego la Comandancia no nos ayudó nada", decía Ana esta mañana.
Al contrario que otros familiares, la familia de Ana sí supo que se había encontrado el cadáver, porque lo identificó un primo de su padre, que faenaba en otro barco. Pero ni pudieron viajar a Lanzarote ni estaban en contacto con el resto de las familias.
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“Después de 50 años de silencio culminamos un trabajo de tres años que nos ha permitido localizar e identificar a cinco víctimas”, afirma José Manuel Pose
El año pasado se hizo una primera exhumación para cotejar los restos con el ADN. El cuerpo de Antonio estaba mal identificado. Apareció con una alianza que no era suya, con la fecha de la boda de otro de los fallecidos. Eso facilitó que se hiciera el examen genético al resto, para identificarlos a todos.
Los operarios del cementerio de San Román han extraído tres cajas de los nichos marcados como 68, 69 y 70. Los restos han sido incinerados. Después se ha oficiado una misma responso en la capilla del cementerio.
Los restos de Rodríguez irán a Sanlúcar de Barrameda, los de Pose a Cádiz y los de Roselló al Puerto de Santa María.

















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