DESTACAMOS

Punto de Encuentro Familiar, ese gran aliado desconocido

El recurso, gestionado por la asociación +Familia, ofrece un servicio fundamental para que las parejas en conflicto puedan relacionarse con sus hijos

María José Lahora 0 COMENTARIOS 24/06/2026 - 07:36

La Asociación Canaria para la Intervención y Mediación Familiar, Educativa y Psicosocial +Familia es la responsable de gestionar el Punto de Encuentro Familiar de Lanzarote, un recurso público que persigue el bienestar del menor en un “entorno neutro” para el contacto con familias en situación de conflictividad y que lamentablemente aún se percibe con suspicacia.

Básicamente, el servicio posibilita el cumplimiento de un régimen de visita, principalmente por derivación judicial o de servicios sociales. Es decir, que el menor mantenga un contacto con un progenitor o un familiar no custodio de forma tutelada tras una separación conflictiva de una pareja.

Para conocer más en profundidad el servicio que presta el Punto de Encuentro Familiar hay que conocer la motivación de sus gestores. La asociación +Familia  “nace de la preocupación o del convencimiento de que los niños y las niñas merecen ser felices con independencia del contexto que les haya tocado vivir”, explica su presidenta Daura Hernández. Le acompaña en la entrevista gran parte del equipo multidisciplinar que trabaja en el recurso de la Administración de Justicia: María Elena, Laura, Mónica, Xiomara y Vanesa, todas ellas con un nexo común, su formación como técnicas de intervención familiar.

El entorno que más va a influir en el desarrollo de un menor es su familia. “No todas las familias tienen las mismas competencias, ni han vivido los mismos sucesos en la vida, ni tienen la misma vulnerabilidad. +Familia lo que pretende es apoyar, orientar y acompañar a los progenitores en esos momentos más vulnerables para crear el mejor contexto posible en el que evolucione su hijo o hija”, añade.

Los principios de +Familia se fundamentan también en el marco teórico de la “parentalidad positiva”. El Consejo de Europa de 2006 reconoce que el ejercicio de la parentalidad “no es exclusivamente responsabilidad de los padres y madres, sino que las administraciones públicas”. “Las políticas sociales y sus profesionales tienen que involucrarse en la crianza de los niños y de las niñas. La asociación quiso unirse a ese movimiento”, explica Daura Hernández sobre la involucración de la asociación que preside en uno de los recursos que permiten apoyar a las familias: el Punto de Encuentro Familiar. “Una de las problemáticas más frecuentes en la sociedad ahora mismo son las separaciones”, señala la responsable de la asociación. “Canarias año tras año está entre las tasas más elevadas de divorcios o rupturas de pareja a nivel estatal. Con un índice muy elevado que sitúa a las Islas entre los primeros puestos del ranking”.

“Nadie nos enseña a separarnos”, sostiene la profesional y fundadora de la asociación. En las rupturas de pareja se genera “una invisibilidad tremenda de los niños y las niñas, a los que no se atiende como debería”. “El Punto de Encuentro es un recurso necesario para abordar esa problemática”. Su objetivo es “cumplir un régimen de visita que de otra manera o no se cumpliría o estaríamos poniendo en peligro al menor porque se necesita de una supervisión profesional”.      

En la actualidad, el punto de encuentro atiende a 45 familias, en un 95 por ciento por derivación judicial. Los principales objetivos son “cumplir regímenes de visitas supervisadas, mejorar competencias parentales y reducir conflictos”, según explican desde la asociación +Familia. Para ello cuenta con un equipo multidisciplinar conformado por psicólogas, trabajadoras sociales y técnicas de intervención familiar, financiado mediante una subvención del Gobierno de Canarias. No en vano el recurso pertenece a la red pública de la Consejería de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad.

En 2025, se gestionaron más de 3.000 visitas en el Punto de Encuentro Familiar de Lanzarote, el último de los centros en activarse en Canarias. La media de paso por el servicio suele ser de entre uno o dos años, hasta que se resuelve el conflicto, aunque en ocasiones, por la dilatación de los procesos judiciales, puede alargarse esta mediación hasta cuatro años. También puede suspenderse los encuentros porque el progenitor entre en prisión o se vulneren los derechos del menor.

La labor del equipo de trabajo del servicio durante este tiempo de supervisión será la de emitir informes periódicos al Juzgado sobre cómo evolucionan los encuentros, así como valorar la idoneidad de continuar o suspender visitas si estiman que suponen riesgo para el menor, siempre manteniendo la neutralidad profesional. Al respecto, el equipo técnico recalca que en los puntos de encuentro se cumplen resoluciones judiciales.

El Punto de Encuentro atiende a 45 familias, casi todas por derivación judicial

“Nosotros no tomamos decisiones de si este padre o madre puede tener contacto con el menor, sino que posibilitamos que las visitas se cumplan con seguridad”. Y es que en muchas ocasiones, las técnicas de intervención familiar tienen que lidiar con la errónea creencia de que están a favor del otro progenitor. La empatía, la diplomacia, la capacidad de resolución de conflictos y por supuesto la objetividad de los profesionales son claves en estos casos. “Tienes que saber resolver situaciones difíciles, que algunas veces nos han llevado incluso a tener que llamar a la Policía”, explican.           

La derivación judicial al Punto de Encuentro se puede producir ante casos en los que el progenitor no custodio cuenta con antecedentes de consumo de alcohol o estupefaciente, o en situaciones de violencia de género, y otras circunstancias que hacen necesaria una supervisión por parte de profesionales del servicio.

Pero la tarea de +Familia y del equipo multidisciplinar al frente del servicio va más allá, porque “ese objetivo en sí mismo no tiene sentido si no lo acompañamos de una intervención familiar”, explica su representante. Talleres como Cómo educar cuando los caminos se separan forman parte del programa que ofrece el recurso. “Al Punto de Encuentro se viene también para mejorar, para adquirir competencias parentales. Y por eso es tan importante el equipo que hay detrás”. Es primordial también preparar las intervenciones familiares y la coordinación con otros recursos: servicios sociales, centros escolares y CIAM (Centro Insular de Igualdad y Atención a la Mujer).

Violencia de género

El protocolo ante los casos de violencia de género con orden de alejamiento es estricto. En ningún momento se encontrarán agresor y víctima en el Punto de Encuentro ni alrededores. El progenitor no custodio tiene que personarse en el servicio 15 minutos antes de la visita a fin de no coincidir en la calle con su expareja. Tiempo durante el que permanecerá aislado en una habitación para evitar contacto visual y auditivo con la víctima, que será avisada entonces de que puede aproximarse al local. Al finalizar la visita, tendrá que esperar otro cuarto de hora en esa sala aislada hasta la recogida del menor. “Con ese mecanismo tan sencillo se evita toda posibilidad de que se encuentren”, señalan las técnicas. Tampoco debe haber amigos o familiares de los progenitores en las proximidades a fin de evitar situaciones conflictivas.

En los casos en los que no existe orden de alojamiento, los progenitores no custodios deben acudir también con diez minutos de antelación. Junto a las visitas tuteladas existen otras de acompañamiento en las que los menores se reúnen con sus progenitores no custodios en otros entornos fuera del servicio.

“No tomamos decisiones, posibilitamos que las visitas sean seguras”

Desde que se creara el Punto de Encuentro en 2020, el equipo destaca haber cerrado casos con éxito. “Para nosotras el éxito es que esa familia sea capaz de realizar el régimen de visitas sin necesidad de que esté un punto de encuentro familiar por medio ni una supervisión. Pero hay ocasiones en que el éxito también está en que nos demos cuenta de una situación de riesgo y alertemos al Juzgado y se interrumpa el régimen de visitas. Eso también puede ser un éxito porque te estás dando cuenta de un riesgo para el menor”, señala María Elena, psicóloga y técnica del servicio.

Pero las situaciones más satisfactorias son aquellas en las que comprueban que menores y familiares con los que han trabajado han avanzado en la relación. No siempre resulta fácil alcanzar este objetivo. Hay progenitores que ven el Punto de Encuentro como una imposición. El desconocimiento del servicio a nivel general es también otro hándicap ante el que se enfrenta el equipo.

Añadir nuevo comentario