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La Ley de Vivienda Vacacional frena el mercado y deja muchas casas vacías

El estancamiento de ventas y alquileres, con precios al alza, es el resultado de la normativa que no impide el avance de la emergencia habitacional

María José Lahora 0 COMENTARIOS 27/07/2026 - 07:23

En la última década el tema de la vivienda ha pasado a ser la principal preocupación de los lanzaroteños, desbancando al desempleo, según la Encuesta de Temas Insulares elaborada por el Centro de Datos de Lanzarote. En 2015, acceder a un alquiler o compra de un inmueble era uno de los menores problemas para la población. La vivienda sólo mantenía en vilo al 0,4 por ciento de los encuestados, según este informe.

Diez años después, en 2025, más de la mitad de la población encuestada, el 56 por ciento, identifica la vivienda como el principal problema en Lanzarote, consolidándose como la mayor preocupación. “Este resultado refleja la crisis de accesibilidad habitacional, marcada por el aumento de los precios de los alquileres y la escasez de viviendas asequibles”, señala el informe del Centro de Datos.

La Ley de Vivienda Vacacional de Canarias entró en vigor justo a finales de ese año, como una de las medidas para aliviar la crisis habitacional restringiendo a los propietarios el uso turístico de sus inmuebles con la esperanza de que estas viviendas revirtieran en el mercado residencial. La realidad ha sido otra. Seis meses después de su entrada en vigor, la normativa sólo ha servido para provocar el estancamiento de las ventas y alquileres, cuyos precios siguen al alza. El coste medio del metro cuadrado en Lanzarote supera ya los 3.100 euros, según las estadísticas del Centro de Datos de Lanzarote. En zonas turísticas como Puerto del Carmen o Playa Blanca rozan los 4.000 euros. El mayor despegue lo han vivido municipios como San Bartolomé y Haría, pasando de los 2.500-2.600 euros el metro cuadrado de media en 2025 a los 3.000 actuales.

“Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Vivienda Vacacional de Canarias se ha enfriado la compraventa, no solo por parte de no residentes, sino que también se ha reducido la de población local en la Isla. Esta ley no pudo llegar en peor momento, pues además ha coincidido con una subida fuerte de tipos de interés”, así de contundente se muestra Daniel Portieles, de la inmobiliaria Inmax Lanzarote Real Estate, especializada en el mercado residencial.

El balance general del sector inmobiliario de Lanzarote es que “muy pocos propietarios se han pasado al mercado residencial”. Por el contrario, “lo que ha sucedido es que los vendedores directamente han retirado sus propiedades de la venta y, en muchos casos, hasta han cerrado la vivienda sin volver a alquilarla”, explica.

Insiste el gerente de Inmax en que “el alquiler de larga temporada no solo no se ha incrementado, sino que se ha reducido, pues el problema no es el alquiler vacacional. El problema real es la Ley Nacional de Arrendamientos Urbanos, que deja indefensos a los arrendadores. Prueba de ello es que el número de viviendas cerradas es muy superior al de vivienda vacacional”.

Además, asegura que “muchos clientes no sacan mayor rentabilidad con el alquiler vacacional que con el de larga temporada y, aún así, prefieren el alquiler vacacional por motivos de disponibilidad de la vivienda, ya que alquilar una vivienda de larga temporada implica olvidarte de ella prácticamente durante ocho años”.

El precio medio de la vivienda en la Isla varía mucho según la zona. Según las estimaciones de la inmobiliaria Inmax, en Arrecife centro se alcanzan ya los 4.000 euros por metro cuadrado, mientras que en los barrios desciende hasta los 2.500 euros. En zonas eminentemente turísticas como Playa Blanca y Puerto del Carmen el coste del suelo puede llegar a los 5.000 euros el metro cuadrado. “En casas terreras o de campo muy grandes sí podemos encontrar precios por debajo de los 2.000 euros el metro cuadrado, pero también porque esas viviendas normalmente conllevan una reforma importante”, señala Portieles.

Obra en la calle Fajardo. 

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La mayor oferta en la Isla sigue siendo Arrecife y Playa Blanca, también porque es donde más viviendas se construyen y son los núcleos con mayor demanda. “Los periodos de mayor venta en el año son los meses de noviembre a diciembre y febrero a marzo. También con respecto al alquiler se nota algo la estacionalidad, pero como hay tan poca oferta, es mínima”, añade.

Inmax Lanzarote Real Estate está especializada en el mercado residencial, con un perfil de entre el 75 y 80 por ciento de clientes locales y el resto no residentes o extranjeros, interesados en adquirir una vivienda para residir en la Isla, al igual que las personas de procedencia peninsular que acaban trasladando su residencia a Lanzarote, ya sea por jubilación o por motivos laborales.

Inseguridad jurídica

Para Portieles, “el principal motivo de la falta de alquiler no es tanto culpa del vacacional, sino la inseguridad jurídica que supone para un propietario no tener poder sobre su vivienda durante tantos años y, además, estar completamente desprotegido ante cualquier problema. Entendemos que hay que dar seguridad jurídica a los inquilinos, pero también a los propietarios, ya que, al menos en la Isla, la mayoría son personas con dos o tres viviendas y no grandes tenedores, que los puede haber, pero representan un porcentaje muy pequeño”.

Christian Díaz, de Océano Propiedades, empresa con más de 20 años de experiencia en el sector, es de la misma opinión. “La inseguridad jurídica” es una traba para que el propietario destine su vivienda al alquiler de larga temporada. “Lo que reclama el arrendador es una seguridad. Que se sienta respaldado ante el temor de la ocupación o que el inquilino deje de pagar”.

Elsa Betancort: “Si los juzgados se desatascan comenzarán los desahucios”

“Las medidas aplicadas no han servido para nada, solo para dar más tensión al mercado. Los precios han seguido subiendo mientras las ventas han descendido. Contábamos con un nicho de mercado importante, el cliente extranjero que deseaba comprar para disponer de una segunda residencia y generar unos ingresos extra a través del turismo vacacional. Ese cliente ha desaparecido, pero no se ha traducido en un cambio del mercado, el valor de la vivienda no ha disminuido”, comenta Christian Díaz.

Tampoco ha servido la medida para que la oferta de vivienda vacacional se traslade al sector residencial. “Hay tanto miedo a la inseguridad jurídica que muchos propietarios han prescindido de la gestión inmobiliaria para acabar ofertando sus inmuebles en redes sociales como alquiler de corta duración. Algo que es erróneo porque la ley recoge que este tipo de contrato tiene que estar justificado por motivo de uso del inquilino. No es una fórmula que vaya a solventar el problema de la inseguridad jurídica, porque si el arrendatario reclama por la vía judicial continuar en la vivienda puede hacerlo. Se está recurriendo a este subterfugio para evitar el alquiler de larga temporada o destinarlo a uso vacacional rodeando la legislación”, señala Christian Díaz.

Los desorbitados precios que pueden verse en portales inmobiliarios, como las 144 ofertas de pisos que oscilan entre los 700.000 y 800.000 euros de Idealista, hace casi imposible el acceso al mercado a la mayoría de la población. “Desde nuestra inmobiliaria intentamos que el vendedor sea realista y recomendamos que se ajuste a los nichos de mercado. Intentamos hacer un trabajo de concienciación en un sector que es muy agresivo”, dice el gerente de Océano Propiedades.

La aplicación de la normativa para limitar la vivienda de uso vacacional, los problemas con inquilinos y el temor al impago ha incrementado la existencia de viviendas vacías, según explica Christian Díaz. Otro punto a tener en cuenta es que el coste de los materiales ha incrementado la construcción y la reforma. “A los promotores no les interesa construir, porque el comprador final no sería capaz de asumir el precio final de los inmuebles”.

Sube el alquiler

El impulso de los precios impide que la vivienda sea asequible para todos. Sólo algunos gremios con una alta capacidad de ahorro y mayor aportación de capital, como el funcionariado, pueden acceder a la compra de estos inmuebles. Aún así, factores como la inseguridad jurídica y el incremento del mercado inmobiliario están impidiendo el acceso al alquiler residencial. “A día de hoy es más barato pagar una hipoteca que un alquiler. Hay apartamentos de 40 metros cuadrados que se alquilan por 1.400 euros. Nosotros intentamos concienciar al propietario también en este sentido”, apunta el representante de Océano Propiedades.

Daniel Portieles: “El número de viviendas cerradas es muy superior a las vacacionales”

Desde la inmobiliaria Timanfaya House comentan el efecto “desfavorable” que ha provocado la aplicación de la Ley de Vivienda Vacacional de Canarias para el residente. Ante las dificultades para obtener licencias turísticas, los propietarios han optado por destinar sus propiedades al alquiler de larga temporada, ahorrando gastos de limpieza y gestión, mientras mantienen los elevados precios. “La consecuencia de limitar la vivienda vacacional lo que ha provocado es que se incremente el precio de los alquileres de larga temporada aún más. Continúan siendo inaccesibles para el ciudadano de a pie”, señala Yeni Barrios, gerente de la firma.

La responsable de Timanfaya House, inmobiliaria con oferta de propiedades en toda la Isla, asegura que el panorama de estancamiento del mercado es global a nivel de Lanzarote. Barrios destaca el freno del 70 por ciento en las ventas de inmuebles. “Los compradores están interesados en realizar una inversión a la hora de realizar sus adquisiciones, y si este negocio se limita, el mercado se ve afectado”.

Caravana hogar

La “dramática” situación que atraviesa Lanzarote en materia de emergencia habitacional ha obligado a las familias y trabajadores a buscar alternativas tales como caravanas, una solución temporal que dibuja un nuevo panorama residencial. Según explica la presidenta de la Plataforma por una Vivienda Digna, Elsa Betancort, “no existe mercado de alquiler residencial, a pesar de que se ha producido un estancamiento de las ventas de viviendas siguen creciendo los precios. Todo ello está provocando una situación grave que ha derivado en la visión de caravanas en muchas de las poblaciones de la Isla, ante la imposibilidad de optar a un alquiler”.

Christian Díaz: “A día de hoy es más barato pagar una hipoteca que un alquiler”

Y ya no solo para familias o trabajadores con escasos recursos económicos, sino que el perfil de los que optan por este medio de vida por necesidad ha pasado a ser el de personas con salarios dignos, pero que viven en precario ante la dificultad del acceso a la vivienda y que está llegando a casos extremos. “El otro día, en el mismo colegio público podías ver a una pareja, los dos con trabajo estable, que vivían en una caravana aparcada a las puertas del centro educativo. Es muy triste esta situación. Este tipo de vehículo es una buena opción para disfrutar de unas vacaciones, pero no para convertirlo en tu hogar”, lamenta la portavoz de la Plataforma.

Y si familias con empleos estables se encuentran ante la dificultad de acceder a una vivienda en alquiler, peor lo tienen los jóvenes, a pesar de contar con una nómina. “Ni los médicos ni los docentes quieren venir a Lanzarote ante esta situación de emergencia habitacional. Las exigencias de los arrendadores son cada vez mayores. Reclaman nómina fija, aval bancario y fianzas de hasta cuatro meses. Es como si te estuvieras hipotecando”.

Yeni Barrios: “Las ventas se han frenado un 70% y los alquileres han subido de precio”

Elsa Betancort también advierte del “desastre social” que se avecina tras el fin de la moratoria de desahucios y lanzamientos para hogares vulnerables que ha quedado sin efecto, después de que el Congreso de los Diputados derogara la normativa este mes marzo. “En cuanto los juzgados se empiecen a desatascar comenzará la oleada de desahucios, habrá algunos que podrán adquirir una caravana, que no deja de ser una solución temporal, no un hogar para la crianza de tus hijos, pero es que otros no tendrán opción ni siquiera a contar con esta alternativa”, enfatiza Elsa.

“Llevamos más de ocho años luchando en favor de una vivienda digna y sin embargo la situación está empeorando. Los trabajos son cada vez más precarios al tiempo que contamos con una de las cestas de la compra más caras de Canarias”. Ante este panorama expuesto por la portavoz de la Plataforma se vislumbra un futuro con familias cada vez más precarizadas que difícilmente pueden acceder a un alquiler, costear facturas y hacer frente a los gastos del hogar.

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