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El menú de la coruja

Un artículo científico describe la variada alimentación de la lechuza majorera, una subespecie endémica en retroceso que ha ido adaptando su dieta para sobrevivir

Saúl García 2 COMENTARIOS 24/07/2026 - 06:49

Cuando llegaron los seres humanos, la coruja ya estaba ahí. La lechuza común, o lechuza majorera, lleva más tiempo en las islas orientales que las personas. Y ahí sigue. Apenas quedan unas cien parejas entre Lanzarote, Fuerteventura y el Archipiélago chinijo. A lo largo de todo este tiempo, de muchos siglos, como tantas especies, ha ido adaptando su alimentación para sobrevivir. Antes, probablemente, su plato preferido era el ratón de lava, hasta que despareció. Ahora, más de la mitad de su dieta se la aporta el ratón común, que no es una especie endémica.

En cualquier caso, no parece que tenga una dieta “altamente especializada”. O dicho de otra manera: que come casi de todo. De lo que está a su alcance, por supuesto. Y el estudio, claro está, lo dice de otra manera: “La explotación completa de taxones localmente abundantes en el ecosistema insular con escasos recursos contradice la hipótesis de una especialización estricta”.

Los biólogos alemanes Horst Wilkens y Jakob Hallermann han publicado en la revista científica Journal of Ornithology un artículo sobre este animal (Tyto alba gracilirostris), que es una subespecie endémica de Canarias, en peligro de extinción. La Lista Roja de la UICN la clasifica en peligro con una tendencia poblacional negativa debido, principalmente al tráfico rodado, el declive de la agricultura tradicional y el uso de pesticidas.

El artículo, titulado, en su traducción, Dieta y nicho trófico de la lechuza común de pico fino en Lanzarote, es el resultado de una investigación consistente en el estudio de la alimentación del ave, a través de las egagrópilas halladas en el norte de la Isla.

Los científicos estudiaron 438 presas pertenecientes a 14 especies distintas de mamíferos, escamosos, insectos y aves. La dieta principal de la lechuza es el ratón (más de la mitad) seguida del gecko de pared canario (casi una cuarta parte). Las musarañas, con un 8,22 po ciento, las ratas, con un 6,62, y los insectos, con el 4,34 por ciento, representan en conjunto algo menos de una quinta parte de la cantidad total. También se identificaron al menos 19 insectos de tres órdenes, con los coleópteros como los más comunes. Otras presas con menos presencia fueron memos la lagartija atlántica, otras aves y conejos. La media de las presas fue de tan solo 19 gramos.

El avance del Plan de La Geria dice sobre ella que en Lanzarote “experimenta una tendencia desfavorable, habiéndose reducido su población a la mitad en las últimas décadas” y que “las canteras abandonadas constituyen uno de los principales hábitats de cría para la especie.

Esta lechuza solo se encuentra actualmente en Fuerteventura, Lanzarote y el Archipiélago Chinijo. En las islas más occidentales quien habita es la lechuza común mediterránea (Tyto alba alba). “La evidencia fósil sugiere que la lechuza común formaba parte de la fauna endémica de todas las Islas Canarias incluso antes del asentamiento humano, hasta que fue desplazada de sus hábitats actuales por la expansión de la lechuza común mediterránea”, señala el estudio.

Sin embargo, permaneció en las islas orientales. Esta lechuza prefiere paisajes abiertos y semiáridos y está adaptada a esas condiciones áridas de las Islas. En comparación con las poblaciones de Europa Central, es más pequeña y eso es lo que facilita su reproducción en las estrechas cavidades de los acantilados de roca volcánica, además de que necesita menos ingesta y que aumenta su agilidad de vuelo con vientos fuertes.

Una lechuza muerta en el barranco de Chafariz.

Hasta ahora no había muchos datos publicados sobre su alimentación. Los investigadores decidieron usar el método del análisis de las egagrópilas. Se pueden extraer conclusiones sobre su dieta a partir de ese estudio, dado que los huesos y otros tejidos duros permanecen en gran parte sin digerir. Estos datos, además, constituyen la base para la ecología comparada, para estudios reproducibles a largo plazo, mediciones de biodiversidad y esfuerzos de conservación. “A nivel mundial, el suministro de alimento para muchas especies está cambiando y disminuyendo rápidamente, por lo que estudios como este pueden contribuir a evaluar el potencial de adaptación y la probabilidad de supervivencia a largo plazo de las poblaciones”, añade el artículo.

Las muestras se tomaron en el Barranco de Chafariz a partir del año 2004. El fondo de  ese valle, el de Temisa, se caracteriza porque hay tierras de cultivo y algunas casas. También hay palmeras aisladas e higueras aunque la vegetación principal consiste en hierbas, arbustos y matorrales. El material se recolectó en el suelo debajo de un lugar de reproducción y descanso, situado en una cavidad rocosa a unos tres metros de altura. El uso de este sitio se ha confirmado durante décadas antes del muestreo y continúa hasta el día de hoy. “Dada la corta esperanza de vida de los animales, se puede suponer que el sitio era frecuentado por parejas e individuos de diferentes generaciones, por lo tanto se supone que el material data de varias décadas anteriores a la recolección”.

La mayor parte del material consistía en gránulos, en su mayoría o completamente desintegrados, y huesos individuales. Se tamizó y secó para separar y extraer la materia orgánica relevante, como huesos o caparazones de insectos y se dividió con una larga serie de criterios y cálculos.

Presas

La composición del espectro alimentario es multifactorial. Por una parte, la disponibilidad de especies es un factor limitante en el uso de los recursos y por otra, la energía obtenida mediante la captura de presas debe compensar la energía gastada y los riesgos de la caza. Algunas de sus principales presas, como el ratón o la rata, se encuentran principalmente en hábitats con influencias del ser humano. Aunque no se trate de una zona urbana, hay tierras agrícolas, jardines y viviendas.

En pleno vuelo.

En las islas más occidentales quien habita es la lechuza común mediterránea

Con la aparición del ratón doméstico, la lechuza común se adaptó a esta especie como su principal fuente de alimento. Una posible razón de este cambio podría ser la escasez de presas anteriores. Además, el ratón doméstico podría haber sido una fuente de alimento más atractiva que otros animales de presa.

No obstante, la extinción del ratón de lava probablemente desempeñó un papel clave en este proceso. Estaba muy extendido antes del asentamiento humano en las islas. Hace unos 2.000 años, los humanos introdujeron el ratón doméstico neozoico y la rata negra, que rápidamente formaron grandes poblaciones.

Al mismo tiempo, las poblaciones de ratón de lava disminuyeron progresivamente hasta desaparecer aproximadamente hace entre 600 y 1.000 años. Con su desaparición, se perdió una fuente de alimento clave para la lechuza,  pero la creciente población de ratones domésticos y ratas proporcionó un nuevo grupo de presas.

La segunda especie de presa más común es el gecko canario. Como reptil nocturno, terrestre y con alta abundancia en el área de estudio, y con preferencia por lugares abiertos como rocas y paredes, el gecko no solo es una presa fácilmente accesible, sino que su ciclo de actividad también coincide completamente con el período de caza de la lechuza.

En cuanto a otras especies, la proporción de musarañas canarias detectadas confirma la presencia de una población en el área de estudio y subraya la importancia ecológica de este pequeño mamífero en la red trófica de la Isla.

Se encontraron tres órdenes de insectos en las egagrópilas. La mayoría son escarabajos. Los insectos más grandes, como los escarabajos de las hojas, las mantis religiosas y los saltamontes, son una fuente de alimento particularmente rica en energía, pero en comparación con otras clases de presas son menos rentables debido a su bajo peso y al alto esfuerzo de caza que requieren. Esto podría explicar por qué la frecuencia relativa de insectos es baja, en torno al cuatro por ciento.

En cuanto a los conejos, un conejo adulto suele pesar más del doble que una lechuza común. El riesgo de lesiones para la lechuza es probablemente una razón decisiva para la escasa depredación de conejos silvestres y, en caso de depredación, es probable que las presas sean ejemplares más pequeños, debilitados o jóvenes. Además, los conejos silvestres son predominantemente crepusculares y, por lo tanto, rara vez se encuentran fuera de sus madrigueras durante todo el período nocturno de caza de la lechuza común.

Si bien se encontraron al menos 14 especies en total en Lanzarote, en un estudio similar en Marruecos se confirmaron al menos 50 especies de presas vertebradas. La mayor diversidad alimenticia de las lechuzas comunes en Marruecos probablemente se deba a la mayor diversidad general de los ecosistemas continentales de Marruecos.

Desplazamiento

Se desconoce por qué no se produjo el desplazamiento de la subespecie endémica en Lanzarote y las demás islas orientales de Canarias, según reza el artículo, aunque una posible explicación podría ser la amplitud del nicho ecológico al que se adapta. El entorno de Lanzarote es pobre en recursos y la lechuza común mediterránea se suele distribuir en ecosistemas más ricos en recursos y más diversos, como los de las islas occidentales.

El ratón y el gecko de pared constituyen sus dos presas más habituales

Por otra parte, su estrategia de alimentación sigue siendo objeto de debate. Algunos estudios concluyen que la lechuza común es un depredador oportunista, mientras que otros destacan un comportamiento de alimentación selectiva especializada. La amplia gama de pesos, de las presas y sus grandes diferencias morfológicas, ecológicas y taxonómicas contradice la suposición de una depredación altamente especializada.

Aunque coma casi de todo, tiene sus preferencias, que se deben, aparentemente, a una combinación de eficiencia energética, bajo riesgo de resistencia por parte de las presas y la disponibilidad o abundancia de la especie. Esta teoría se ve respaldada por la disminución de la frecuencia relativa de depredación sobre animales con mayor tamaño corporal. El hábitat con escasos recursos podría ser la razón por la que las lechuzas comunes de Lanzarote superan con creces la preferencia típica de presas de hasta 80 gramos que se observa en otras subespecies de lechuza común.

A excepción del erizo argelino (Atelerix algirus), introducido en Lanzarote en 1892, y las especies extintas de murciélagos (Microchiroptera), todas las especies de pequeños mamíferos que se encuentran en Lanzarote son cazadas y consumidas por la lechuza. “La diversidad moderada calculada y el nicho trófico estrecho indican una estrategia de caza selectiva, pero deben interpretarse en el contexto de la oferta de presas severamente limitada en el hábitat de la lechuza común”, dice el artículo.

“Casi todas las especies de vertebrados terrestres que son presas potenciales de la lechuza común de pico fino debido a su tamaño corporal, comportamiento defensivo y patrones de actividad, se encontraron en el material de egagrópilas analizado. Esto indica una explotación intensiva de la fuente de alimento disponible en el hábitat”, concluye el artículo científico.

Comentarios

Me lo dejáis a huevo... El menú de la coruja son ostras con champán como bien se vio cuando celebraron el "rescate" de la aerolínea con interés nacional PUS ULTRA... aunque ella es más de joyas como su admirado ZP...
Cállate godo

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