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“La danza es universal porque todos tenemos cuerpo”

Acerina H. Toledo, directora del Festival Traslación

P. Serrano 0 COMENTARIOS 18/10/2026 - 07:46

El festival de Danza Traslación nació del deseo de hacer bailar a otras personas y de sacar la danza de los lugares donde siempre había estado. Ocho ediciones después, el festival recorre Lanzarote, La Graciosa y Fuerteventura. Se celebra del 19 al 31 de octubre y todas las actuaciones son gratuitas y de acceso libre. Parte de su esencia es sacar la danza de los espacios convencionales. El programa completo, con los artistas, espacios y horarios, puede consultarse en festivaltraslacion.com y en las redes sociales.

-Traslación ha crecido mucho desde aquella primera edición hace ocho años pero, ¿qué queda de aquel primer festival?

-La esencia. Aunque hubo un momento en el que la perdimos un poco. El primer Traslación nació desde la formación en la Sala Cúrcuma donde impartíamos talleres. Veía lo que vivenciaban aquellas mujeres, algunas que habían bailado, otras que querían bailar y otras que nunca lo habían hecho. Se me ocurrió traer a cuatro creadores para trabajar con ellas y crear una coreografía. Todo era muy básico. Los artistas se quedaban en mi casa, buscábamos cómo conseguir las cosas y nos prestaban el material. Fue muy bonito. Después, cuando el festival fue creciendo, la formación se desligó un poco y sentí que tenía que recuperarla. Porque es muy fácil perder la esencia cuando tienes público, te aplauden y te dicen qué bonito es todo. La formación es más dura.

-¿Qué cambia cuando una persona que ha participado en esa formación se sienta después a ver bailar a un profesional?

-Todo. Antes traíamos artistas maravillosos, bailaban en lugares increíbles y todo era precioso, pero yo sentía que faltaba algo. No había anclaje. Ahora los artistas profesionales son el punto y seguido de personas que han estado trabajando durante el año. Cuando alguien que ha participado en una formación se para después a verlos, ya no mira igual. Esa persona ya bailó. Ya lo sintió en su propio cuerpo.

-También está el territorio. En Traslación parece que una pieza no puede separarse del lugar en el que sucede, que son espacios naturales y patrimoniales ¿Qué busca cuando eliges un espacio?

-Hay lugares mágicos donde sabes perfectamente que no cabe cualquier cosa. Como bailarina profesional y conocedora de los espacios, voy viendo las piezas y encajándolas en cada lugar. Además, en las últimas ediciones incluimos una novedad que es contar a los artistas la historia del escenario al que vienen para que se genere mayor conexión. A mí misma me ha ocurrido que este año, preparando una sesión en la Plaza de Las Palmas de Arrecife, descubrí cosas de su historia que desconocía. Y soy de aquí. Después me senté con mi madre y ella sí las sabía. Es importante que el artista sepa dónde está bailando, pero también recordarle al público la historia de esos lugares que nos acogen antes de cada espectáculo. Por otro lado, Traslación no es colocar una pieza en cualquier sitio porque el espacio sea bonito, sino buscar que se produzca un encuentro entre la danza, el paisaje y los artistas.

-Y en ese encuentro aparece alguien fundamental: una persona que pasaba por allí y quizá nunca había visto danza contemporánea.

-Eso es lo maravilloso de la gratuidad y los espacios abiertos. Para mí sacar la danza a la calle ahora mismo es obligatorio, no opcional. Necesitamos que la gente vea la pluralidad de una sociedad. Mujeres con mujeres, hombres con hombres, personas de diferentes procedencias, edades y cuerpos. A mí solo me sale animar a todas las personas que vengan a ver danza, que se sienten y que la sientan. El año pasado una mujer vio una actuación en el Castillo de San Gabriel, después nosotros estábamos comiendo algo en una terraza y apareció la mujer para buscar al artista y decirle cuánto le había gustado el espectáculo. Estaba emocionada. Eso es lo que buscamos.

-Habla de pluralidad y diversidad. Sin embargo, tiene ciertos reparos con una palabra muy presente hoy en la cultura: inclusión.

-Sí. Para mí es una palabra peligrosa porque cuando dices que incluyes a alguien, de alguna manera estás dando por hecho que antes estaba fuera. Entiendo que se utilice y que muchas veces sea necesario nombrarlo. Pero si yo tuviera que definir lo que hacemos, diría que hacemos formación para todas y para todos. Y cuando digo a todas y todos me refiero también a una mujer de 80 años, a una persona con una enfermedad, a un deportista que descubre la danza, a bailarines profesionales o a alguien que nunca ha bailado. La danza es universal porque todos tenemos cuerpo. Tú puedes ver una danza de otra cultura y quizá no entiendas qué significa exactamente. Pero sientes. Sabes lo que es sufrir, estar feliz, esforzarte, conectar con alguien o no conectar. Lo reconocemos a través de nuestro cuerpo.

“Sacar la danza a la calle ahora mismo es obligatorio, no opcional”

-Traslación tiene un compromiso con esa diversidad. ¿Cómo se lleva esa idea a la práctica?

-Mezclando. A mí no me interesa dar una clase a un colectivo determinado con sus monitores y que todo se quede ahí. Quiero abrirla. Si viene una persona que necesita hacer la clase sentada, adapto la clase. Si otra tiene un esguince y ha venido a mirar, participa de otra manera. Ahí entra todo el mundo. No sé en qué momento decidimos que la danza era algo elitista o exclusivo. 

-Y ahí aparecen también las becas. ¿Qué intenta conseguir con ellas?

-Nacen de una frustración personal. Cuando conoces lo que ocurre fuera te das cuenta de las oportunidades que existen en otros lugares para jóvenes creadores y bailarines y de las dificultades que tenemos aquí. A través de estas becas intentamos ayudar pagando parte de su formación, facilitando que vayan a otros festivales o poniéndolas en contacto con profesionales. Lo importante es abrir una puerta.

-Más de 1.500 escolares, decenas de compañías y actuaciones, siete municipios de Lanzarote, las islas de La Graciosa y Fuerteventura... ¿Da vértigo sostener algo que empezó de una manera tan pequeña?

-Mucho. Este año nos ha costado muchísimo sacarlo adelante. El apoyo institucional es fundamental y sentimos un gran agradecimiento a todas esas personas al frente de las instituciones que creen en la idea de que la cultura debe ser accesible para la comunidad. Personas que año tras año confían en este y otros proyectos culturales y educacionales. Hay técnicos y responsables de cultura que luchan contra muchas dificultades para que los proyectos salgan y esto hay que reconocerlo. Pero tampoco podemos aflojar. La pluralidad de la cultura es más necesaria que nunca.

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