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“Donde manda el más fuerte, las armas nucleares tienen la última palabra”

Carlos Umaña, premio Nobel de la Paz

Saúl García 0 COMENTARIOS 26/08/2026 - 07:47

Estuvo en la Isla para apoyar la declaración institucional que aprobó el Cabildo para consolidarse como Zona Internacional de Cultura de Paz. Este médico de Costa Rica recibió en el año 2017 el Premio Nobel de la Paz por su iniciativa para eliminar en todo el mundo las armas nucleares.

-¿Qué significa ser zona internacional de cultura de paz? ¿Qué mensaje envía Lanzarote al resto del mundo y qué puede significar para sus habitantes?

-Es un mensaje fuerte, ¿verdad? Muchas veces se entiende que la función de los gobiernos locales es simplemente la gestión de las cosas pequeñas, como la basura, las calles, etc. Sin embargo, la cultura de paz es muy importante para las relaciones no solo interpersonales, sino para la convivencia social y también para las relaciones internacionales. Al declararse Zona Internacional de Cultura de Paz y al promulgar Zona de Cultura de Paz y apoyar esta iniciativa, Lanzarote está sembrando una semilla de cambio en la que la paz sea vista como un pilar para la convivencia humana. Esto tiene efectos a nivel interno y a nivel internacional.

-¿Cuáles serían las resistencias o presiones que nos podemos encontrar? Maniobras militares, bases militares...

-Los que trabajamos en paz y desarme vemos que hay resistencia, especialmente, desde frentes militaristas. Se habla de la paz como algo poco realista. Cuando uno depende mucho de una estructura militar, la paz suena como algo no solamente utópico, sino algo que no va con la naturaleza humana. Hay gente que sostiene que la guerra ha existido y ha convivido con el ser humano desde sus inicios.

-De hecho, normalmente a quien habla de paz se le suele tildar de ingenuo...

-Exacto. Eso para empezar. Es algo con lo que yo convivo todos los días, ese calificativo. Pero la guerra es violencia organizada, no es un impulso violento. Todos tenemos impulsos violentos que sabemos contener o sabemos canalizar. La guerra es violencia organizada de una cúpula para sus fines específicos. No nace sino hasta que se llega a un punto, o sea, no es naturaleza humana. ¿La paz podría ser naturaleza humana? ¿O no? Es un debate enorme. Pero sí es cierto que la paz es la única forma en la que podemos garantizarnos el progreso y una civilización. Y el desarme nuclear es la única vía que nos puede garantizar un futuro. Porque en esta historia con las armas nucleares, mientras existan va a existir la posibilidad de que, ya sea por intención o por accidente, se utilicen.

“La paz es la única forma en la que podemos garantizarnos una civilización”

-¿Qué posibilidad hay de que estalle una guerra nuclear por accidente?

-Por decirlo de alguna manera, es quizás lo más posible. Hay un libro excelente que se llama Guerra Nuclear, de Annie Jacobsen, del que ya hay un contrato para que pase a ser una película grande de Hollywood. Es una periodista de investigación con fuentes top del Pentágono, de Washington, de científicos y con información previamente clasificada, que ha redactado un escenario espeluznante de cómo se produce una guerra nuclear. Y tiene mucho que ver con preconcepciones, con malas interpretaciones de cosas que se están dando, porque hay protocolos establecidos de cómo hay que reaccionar ante ciertas circunstancias y muchas veces esas circunstancias no son lo que parecen ser. Entonces, depende mucho, estamos ya ahí cuando hablamos del botón rojo... Para decidir si tomar la decisión de lanzar arsenales, cuántos, de qué potencia, cuántas ciudades, ya hay menús establecidos o escenarios que ya están hechos. Al tomar esa decisión, la gente solamente dice: bueno, sí. Y eso es decir que ya tenemos una decisión pretomada de lanzar un ataque nuclear.

-Siempre se piensa en la crisis de los misiles nucleares de Cuba en 1962 como el momento más cercano que ha habido a una guerra nuclear. ¿Estamos ahora más lejos o más cerca que entonces?

-Más cerca. Y bastante, según el Boletín de Científicos Atómicos, que emite el reloj del apocalipsis todos los años desde 1947, que miden en minutos hacia la medianoche lo cerca que está el riesgo. La medianoche es una guerra nuclear a gran escala. En 1963 estábamos a menos 12 minutos. Según la evaluación, hubo un riesgo enorme en 12 días, pero ese riesgo bajó. Actualmente estamos a menos 85 segundos de la medianoche. El riesgo se ha agrandado enormemente por varias razones. Una es la pérdida del orden mundial y la ligereza con la que se hacen amenazas nucleares y la falta de comunicación que hay entre los países que las tienen. Otra es la crisis climática y el potencial que tiene de generar y agravar conflictos bélicos. Y el tercer riesgo es la alta y creciente dependencia del sistema automatizado, que aunado a las tecnologías emergentes, es decir la Inteligencia Artificial, hacen que la toma de decisiones se tenga que hacer en un plazo muchísimo más pequeño.

-Si basamos, por una supuesta eficacia, las decisiones en manos de la IA, ¿se corre el riesgo de que decida por sí misma?

-Los humanos son cada vez más dependientes, creen más en lo que diga la IA. Entonces se pierde por un lado cada vez más el elemento humano en la toma de esa decisión, y por otro lado la IA toma estas decisiones, en lo que se llama la disuasión algorítmica. Las decisiones se tienen que tomar de una forma muchísimo más rápida y con menos injerencia humana. Hace solo dos años, una vez que se detectaba un ataque entrante, había que enviar el contraataque, y eso es una decisión que se toma en un lapso de unos seis minutos. Ahora ese lapso es todavía más pequeño.

-Las grandes potencias nucleares siguen siendo las que lideraban el sistema de bloques hasta la caída del Muro de Berlín. Hace años que ha cambiado el equilibrio de fuerzas internacional, y en lugar de desaparecer el riesgo, se ha agravado...

-Quizás sí. Algunos analistas lo llaman la fantasía de estabilidad retrospectiva. En este momento, al ver el mundo multipolar es más fácil pensar que antes había más estabilidad al ser bipolar, que ahora las fuerzas están como más repartidas y se entiende menos a quién se involucra y ante qué se está respondiendo. Pero el riesgo ha sido alto en muchos momentos. Bajó cuando cayó el Telón de acero, muchísimo, pero ahora ha ido subiendo paulatinamente. Desde 1991 hasta ahora está en el riesgo más alto de la historia. Lo que ha cambiado mucho ahora es que en los años sesenta, setenta y ochenta había mucha conciencia del público en general sobre el riesgo nuclear. Ahora no. Ha habido varias generaciones que han convivido con el riesgo nuclear y ya no lo toman tan en serio como otras cosas. Estamos viviendo momentos de inestabilidad social y para mucha gente esa es la inmediatez, es más prioritaria que una guerra nuclear a gran escala.

“La guerra es violencia organizada de una cúpula para sus fines específicos”

-También vivimos un momento, en cuanto a las relaciones internacionales, peor que nunca. Israel ha dinamitado todos los puentes del orden internacional, el permiso de Estados Unidos y parece que no pasa nada, que no tiene ninguna consecuencia.

-Urge volver al orden mundial, al respeto al derecho internacional. Parte del riesgo es esa pérdida del orden mundial. En un mundo donde manda el más fuerte, las armas nucleares tienen la última palabra. Entonces, en este sentido, el derecho internacional es no solamente un garante de paz, el multilateralismo es también un garante de paz y de convivencia, sino también de supervivencia. Parte de lo que estamos haciendo por el respeto al derecho internacional es esta campaña en pro de la firma del Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares, precisamente porque las armas nucleares amenazan con aniquilar a toda una población, como dijo Trump sobre Irán, que hoy en la noche muere una civilización. Así lo dijo Trump. Esa violencia extrema es completamente ajena a cualquier idea o noción que tengamos de derecho internacional y de orden mundial.

-Estados Unidos ataca Irán con la excusa de las armas nucleares pero firma un tratado con Arabia Saudí para facilitar el enriquecimiento de uranio. Sin mucha transición entre una cosa y la otra y sin disimulo.

-La excusa de las armas nucleares en Irán no tiene ningún fundamento. Irán no tenía programa nuclear, el enriquecimiento de uranio no equivalía a un programa de armas nucleares. De hecho, el único país que tiene armas nucleares en la región es Israel y es el único país de la región también que no está en el Tratado de no proliferación. Ahí el problema no era Irán, porque Irán fue atacada el año pasado y en un momento en donde estaban los expertos negociando un nuevo acuerdo de acción conjunta como el que se hizo bajo Trump en 2018. El problema no eran las armas, era otra cosa.

-¿Y qué papel puede tener España en esta campaña contra las armas nucleares? Porque España por un lado, se ha posicionado a favor de Palestina frente a muchos otros países que no lo hacen, pero sin embargo tampoco firma el Tratado de prohibición de armas nucleares.

-El de proliferación sí que lo ha firmado, pero el de prohibición no, aunque ya España ha rechazado la disuasión nuclear como herramienta de seguridad, que eso es algo que ningún otro país de la OTAN ha hecho hasta el momento. El Tratado de prohibición no es incompatible con la OTAN. Perfectamente España puede rechazar las armas.

-Tampoco hay un consenso político interno para la política exterior. Incluso la oposición le exige al Gobierno que incremente el gasto militar o en la OTAN. Si cambia el gobierno, podemos estar en otra posición internacional.

-Eso es lo que haría el Tratado de prohibición. Hace que se consolida esta postura, encontrar una postura como la postura estatal. Entonces, independientemente del gobierno que entre, España ya va a tener esta postura en defensa del Derecho internacional y en contra de la decisión nuclear como herramienta de seguridad.

“La militarización genera conflicto: las armas nucleares son el perfecto ejemplo”

-Ni en América, excepto Estados Unidos, ni en África, hay armas nucleares. Suelen ser dos regiones del mundo a las que Occidente menosprecia, pero en este sentido parece que tenemos algo que aprender.

-A partir de la crisis de Bahía de Cochinos, de los misiles de Cuba, salieron varios tratados. El Tratado No Proliferación salió de ahí y el Tratado de Tlatelolco, bajo el cual toda Latinoamérica y el Caribe se declara zona libre de armas nucleares. El continente africano en los noventa con el Tratado de Pelindaba, también se declara una zona libre de armas nucleares. Hay otras tres grandes zonas pobladas, que son el Sudeste asiático, la del Pacífico y en el norte de Asia que también se declaran zonas libres de armas nucleares. Estos son los países que también han firmado el Tratado sobre la prohibición de armas nucleares.

-¿La diferencia entre la relación de los países con armas nucleares o sin armas nucleares, es la diferencia entre relacionarse a través del miedo o bien a través de la cooperación?

-Existía el concepto de la paz atómica cuando surgió la era nuclear y el supuesto de que la amenaza de la destrucción asegurada iba a hacer que los países no tuvieran más remedio que sentarse a dialogar. Claramente eso no ha ocurrido.

-Es lo que decían los romanos: si quieres la paz, para la guerra...

-Sí, pero eso históricamente no ha funcionado porque la militarización lo que genera es conflicto. Y las armas nucleares han sido el perfecto ejemplo de eso. Porque la Guerra Fría no hubiera existido sin las armas nucleares. Y si vemos el panorama actual, el de hoy, ¿quién está atacando a quién? Rusia ataca a Ucrania; Estados Unidos, Israel... Las armas nucleares envenenan las relaciones entre los países y envalentonan la agresión bajo un halo de impunidad, porque los países creen que pueden hacer lo que quieran. La paz no se construye con amenazas. Lo que decía Macron, de que para ser libres hay que ser temidos. Es más bien al revés. Para ser libres hay que inspirar confianza, y la confianza no se inspira a través de las armas nucleares. Es insostenible la disuasión nuclear. Eso lo entendió Pedro Sánchez cuando dijo que la disuasión nuclear, lejos de ser una garantía, era una ruleta porque es una estrategia que requiere una constante corrección. Y esta historia con las armas nucleares va a terminar de una de estas dos maneras: o con el fin de las armas nucleares o con el nuestro. Y es responsabilidad de todos garantizar que va a ser el fin de las armas nucleares.

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