‘Graffitis’ en el patrimonio insular
Las fachadas de numerosas casas, muchas abandonadas, aparecen con este tipo de intervenciones. La acción puede conllevar una multa de hasta 3.000 euros
La artista francesa Vanessa Alice, conocida como Miss Van, publicó en su propia cuenta de Instagram: “Lanzarote, estoy enamorada de ti. Encontré esta espectacular casa abandonada y la pinté... Como sabrás, no he pintado al aire libre de forma espontánea durante años... pero esta isla es más que inspiradora. Me siento feliz de dejar un pedacito de mí aquí...”.
El texto acompañaba unas fotos que revelaban un dibujo, o graffiti, que ella misma había hecho en una de las paredes de una casa del siglo XVII en la localidad de Los Valles. Si esperaba felicitaciones por su acción, recibió todo lo contrario: cientos de mensajes criticando el poco respeto al patrimonio, a pesar de que la casa se encontrase prácticamente en ruinas.
Incluso el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, reaccionó a la publicación señalando públicamente que “el arte sí tiene cabida en nuestras islas, pero integrándose y respetando el patrimonio y la cultura” e invitó a la artista a reunirse con él para explicarle su postura. La reunión se produjo y Miss Van borró el graffiti, aunque dejó algunos mensajes en su perfil de Instagram defendiendo su acción: “Yo pinté con toda la buena intención, integrando la pintura en el entorno rural, usando colores ya existentes en la casa, creando un diálogo poético y armónico entre pasado y presente” y criticando el estado de parte del patrimonio insular al señalar que su pintura daba atención a “una ruina que casi nadie conocía ni miraba”.
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Vivienda en Mácher.
“No podemos poner cámaras ni vigilancia en todas las casas, es imposible”
Han pasado dos años y medio desde entonces y la situación ha cambiado poco: tanto la del patrimonio como la de los graffitis en casas abandonadas, pero con valor patrimonial. En aquella ocasión a Miss Van no se le puso ninguna sanción, pero ahora, según fuentes del Cabildo, se está tramitando una sanción por daños al patrimonio por una acción similar en un inmueble de carácter público.
Será la primera de este tipo que imponga el Cabildo, pero potencialmente tiene muchas oportunidades más. En las fotografías que acompañan este reportaje se pueden ver varios inmuebles catalogados en Arrecife, en pleno centro de la ciudad, que mantienen graffitis desde hace años, y otras casas con valor patrimonial en Mácher o en Las Casitas de Femés, que han sido objetivo de intervenciones de este tipo.
Estén o no estén catalogadas, “todas forman parte del patrimonio insular”, señala Ricardo Cabrera, inspector de Patrimonio del Cabildo. En el caso de Miss Van no hizo falta vigilancia, porque ella misma reveló su acción, pero en otros casos es más difícil perseguir al infractor. “No podemos poner cámaras ni vigilancia en todas las casas, es imposible”, señala Cabrera, que admite que “es muy complicado pillar a alguien in fraganti”.
La Ley de Patrimonio de Canarias contempla multas para este tipo de acciones, que se consideran infracciones leves, y por tanto pueden tener una multa máxima de 3.000 euros. En los daños leves, la competencia es del Cabildo insular y en los daños graves del Gobierno de Canarias. Aunque la Ley no lo determina claramente, existe una especie de consenso en considerar leve aquel daño que es reversible y grave el que no lo es.
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Antiguo Hotel Oriental en la Calle Real.
La Ley de Patrimonio contempla multas para este tipo de acciones
Cabrera señala que esta situación revela al menos dos cosas: una falta de educación patrimonial, que la gente no es consciente del valor que tienen las edificaciones aunque no estén en buenas condiciones o estén abandonadas, y por otra parte que hay dueños de viviendas que no cumplen con su obligación de conservación. En este sentido, reconoce que las administraciones también deben ocuparse de poner a disposición de los propietarios ayudas suficientes para que se cumpla la obligación de conservar porque hay muchas familias que no tienen capacidad económica para hacerlo. “Cuidar el patrimonio es caro, pero se está trabajando en la posibilidad de aumentar las subvenciones”, señala Cabrera.
Mientras tanto, son decenas de casas las que muestran en sus paredes el ansia expresiva de artistas callejeros, o aspirante a serlo, unos con más fortuna que otros. No es el caso de la casa de María Cruz, en Teseguite, donde los infractores entraron en la vivienda y llenaron las paredes de pintadas, que no llegan al calificativo de intervención artística.
En otras fachadas, la intervención aunque no sea el lugar adecuado, tiene un interés más artístico, como en el caso de la artista francesa. Incluso en otras ocasiones los ayuntamientos han borrado algunas de estas pintadas si consideran que son ofensivas para alguien o tienen un claro tinte político, a pesar de que no se pueden borrar si no se cuenta con el permiso del propietario de la vivienda. En el caso de los graffitis no se borran nunca.
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