‘El viaje de Shaina’, la búsqueda de la felicidad y la diversidad en la infancia
Sheila Guillén y Alexia Sama plasman un relato infantil para entender los cambios en la familia
Sheila Guillén, ahora más conocida por ser portavoz del comité local de NC en Arrecife, es graduada en Relaciones Laborales por la Universidad de La Laguna (ULL), mediadora titulada por la Escuela Internacional de Mediación (EIM) y trabaja como administrativa. En su página de Facebook se clasifica como “Mamáx2” y ahora ha escrito un libro infantil que habla precisamente de la familia y de los cambios que se producen en el núcleo familiar. El objetivo es que los menores puedan comprender esas fluctuaciones que se producen en el entorno adulto y que pueden acarrear la ruptura de las parejas con descendencia.
Gracias al cuento El viaje de Shaina, con ilustraciones de Alexia Sama y editado por Babidi-Bú, busca que los jóvenes lectores trabajen el autoconocimiento y los cambios que pueden surgir en las familias. Precisamente el libro habla de “cómo afrontar esos cambios desde la tolerancia y desde el respeto a cada persona”.
El personaje de este cuento en el que se transmiten estos valores implícitos es Shaina, una pequeña cebra con una mamá jirafa y un papá león. “La pequeña Shaina no sabía qué tipo de animal era, pero eso no le importaba demasiado, ya que tenía todo lo que necesitaba para sonreír cada día de su vida...”.
La pequeña cachorra cebra tiene que enfrentarse a la comprensión de la ruptura de la paz familiar por la separación de sus padres que desean seguir caminos distintos y la lleva a ella misma a buscar el suyo propio. Con un lenguaje llano, Sheila Guillén describe la aventura de Shaina por la sabana en la que irá descubriendo las vidas de diferentes animales y que le hará reflexionar sobre cómo alcanzar su propia felicidad. “¡Qué importante es conocer lo que nos hace felices para poder ir a por ello!”, dice el personaje de Shaina a modo de conclusión.
“La idea surgió de las preguntas más difíciles que me han hecho en toda mi vida y que precisamente surgen de mis hijas”. El relato sirve como respuesta a esos interrogantes, como: “¿Por qué mamá está ahora en una casa y papá en otra?”, explica la autora, después de que su propia familia experimentara un cambio hace casi cuatro años. “En casa tenemos la costumbre de leer un cuento cada noche, es una forma de encontrar la calma y reconectar dentro de lo que suponen las tareas diarias, tanto fuera como dentro del hogar. Pero veía que faltaba un cuento, este en concreto”, añade.
“Es inherente al ser humano temer lo que no controlamos”, explica Sheila
El título es una mezcla de los nombres de las tres mujeres de la casa: Sh de Sheila, ai (Aitana) y na (Naiara): Shaina, “porque tiene cosas de las tres”. “Quise reflejar en el personaje principal de una cebra la búsqueda del conocimiento, ya desde la infancia. ¿Es blanca con líneas negras o negra con líneas blancas? Su misma imagen genera esa duda sobre el ¿quién soy? El resto de integrantes del cuento son de ramas totalmente diferentes, pero con el nexo de unión de que son una familia”, explica la autora. “Quise reflejar también las diferentes formas de hallar la felicidad, porque lo que me hace a mí feliz, a lo mejor no es lo que te conviene a ti... Saber que desde la tolerancia y el respeto podemos convivir e incluso formar una familia”, añade.
Sheila Guillén vivió también en primera persona la separación de sus padres y con El viaje de Shaina ha logrado no solo responder a los interrogantes de sus hijas, sino quitarse esa espina. “Hice terapia escribiendo el libro, desde el cariño, porque se lo estaba contando a las personas que más quiero, mis niñas”.
Creatividad
El trabajo de dar forma a esas ideas no ha sido sencillo. Buscaba plasmarlas de la mejor manera posible. Así fue como la editorial Babidi-Bú le puso en contacto con la ilustradora mexicana, a la que tuvo que ir narrando detalle a detalle el entorno en el que se desarrollaban los personajes y las características singulares de los mismos. “Quería reflejar mi propia casa. También los sentimientos, que el cielo fuera gris cuando Shaina estuviera triste y rosa cuando sintiera alegría”, dice Sheila.
“Quise reflejar en el personaje principal de una cebra la búsqueda del conocimiento, ya desde la infancia”
Se trata de un libro pensado para menores de entre seis a doce años. El contexto de lugar en el que se desarrolla el “viaje”, la sabana africana, se eligió por la atracción que la familia siente por el continente africano y los safaris sin querer llegar a representar algo simbólico, al contrario que con los animales.
Tras su edición, el libro infantil se presenta en centros escolares, como el de Costa Teguise, donde Sheila Guillén realizó anteriormente su charla dentro del máster sobre prevención del acoso, o el de Mancha Blanca al que asisten sus hijas y donde suele acudir para participar en las actividades en torno al Día del Libro. Este año con el suyo propio.
Reconoce que no creó el libro con fines comerciales para obtener beneficios. “Fue una forma de crecimiento personal, y sobre todo con motivo de orgullo para con mis niñas. La fuerza que obtengo, a pesar del cansancio físico y mental, la saco por ellas, para que se sientan orgullosas de su madre”.
Acoso escolar
Ya en su trabajo de fin de grado, Sheila Guillén presentó un estudio centrado en la mediación en los centros educativos para ofrecer a los jóvenes una visión constructiva del enfrentamiento. “Cuando estudié la carrera [Relaciones Laborales] vi muy por encima las técnicas ADR (métodos para resolver conflictos fuera de los tribunales) y ya en ese momento me llamó la atención la idea de una disciplina en la que un tercero neutral, el mediador, facilitara la comunicación entre dos partes enfrentadas”, explica.
“Vivimos en un mundo multicultural y no abarcar como se debe esas diferencias puede ser el germen del acoso escolar”
La mediación también ha demostrado ser una valiosa herramienta para frenar el acoso escolar. Según un estudio de la ONG Bullying Sin Fronteras, dentro de la Unión Europea, hasta 24 millones de niños y jóvenes al año son víctimas de acoso y maltrato. El acoso escolar está detrás de alrededor de 200.000 suicidios al año entre los 14 y 28 años, según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud.
Sheila Guillén habla del “miedo a lo desconocido” como uno de los desencadenantes de esa lacra. “Es inherente al ser humano temer lo que no controlamos”, explica. “Vivimos en un mundo multicultural y no abarcar como se debe esas diferencias étnicas, sociales, económicas o físicas puede ser el germen del acoso escolar o el ciberacoso. Afrontar ese miedo a lo divergente es fundamental”.
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Madre y política
Las hijas de Sheila Guillén, de seis y ocho años, son conscientes del papel que desempeña su madre en la sociedad como portavoz del comité local de Nueva Canarias. Así se lo ha querido inculcar la ahora escritora. “Les explico que el político es una persona que está al servicio del pueblo y no al revés. Ven cómo los vecinos y vecinas me remiten sus denuncias y quejas. Ellas entienden que cuando salgo en una nota de prensa o en una entrevista de radio es para solicitar que las cosas se mejoren por el bienestar de la ciudadanía. Que intentar actuar para mejorar la ciudad, es mucho mejor que permanecer apáticos”. La política quiere servir de ejemplo a sus hijas en la lucha por mejorar la calidad de vida de los habitantes, por eso les transmite que: “Si ves que algo no está bien dilo, con respeto y calidad humana, pero no te quedes callada”.
La portavoz local de NC no descarta presentarse como candidata a la alcaldía de Arrecife. “Mis ideales y mi forma de vivir casan perfectamente con Nueva Canarias y no quisiera estar en otro lugar. Continúo embarcada en este proyecto porque tengo intención de ir a más. Y es más fácil trabajar desde dentro que en la oposición. Aunque no paramos de trabajar y presentar iniciativas, nos encontramos con la barrera de la escasa transparencia en el Ayuntamiento de Arrecife”.
“Participar en la creación de ‘El viaje de Shaina’ ha sido un proceso de traducción visual. Mi objetivo principal no fue solo decorar el texto, sino expandir la narrativa a través de las imágenes”, explica la ilustradora Alexia Sama sobre su participación en esta obra. “El mayor reto fue encontrar un equilibrio entre mi estilo personal y la necesidad de crear un universo que resultara cercano no sólo para los niños, sino para lo que representa para Sheila Guillén”, añade. Dice de la experiencia que le ha enseñado “la importancia de la familia e identificar tu propia felicidad”.
Para ella, “la ilustración infantil dependiendo del proyecto exige claridad y objetividad con lo que se quiere representar; cada trazo debe tener un propósito, cada ilustración tiene en esencia lo que quería mostrar Sheila, plasmando todas las características que quería en sus personajes y ha sido una gran experiencia trabajar de la mano con la autora. Me llevo la satisfacción de saber que mi trabajo servirá como una ventana para los pequeños sobre los cambios que hay dentro de una familia y afrontarlos desde el cariño y el respeto”, concluye la ilustradora.

















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