DOSSIER

 

Don Antonio Lorenzo

 

 

Rafael Fuentes

Foto: M. de la Hoz
[Martes
, 16 de septiembre de 2008] [07.30]

 

 

 

 

Mucho ha cambiado este sitio desde el nacimiento de Antonio Lorenzo Martín. En aquel tiempo Arrecife era más puerto que ciudad. Y aún hermosa lucía la bahía que, desparramada en urbana pleamar y poesía, un día llamaron Venecia de Canarias. Así, sin sobresaltos, su niñez se alongó hasta el mar, desde La Plazuela y Callejón Liso adelante, para atrevida y curiosa, bajar la rampa por el Portillo.

Educación y otras disciplinas domésticas que ya no enseñan, aprendió Antonio Lorenzo de su padre, don Antonio Lorenzo, y de su madre doña Margarita Martín, maestra en San Bartolomé, y que también instruyó sus primarios pasos en el mundo de los conocimientos. Después, todavía niño acudió a la escuela y enseñanzas de don Adolfo Topham.

Y cuando había que cumplir el bachiller, primero fue al Instituto Viejo que había en Las Cuatro Esquinas frente a Felo el fotógrafo –luego parque móvil del Cabildo-, para terminar en el de la calle Coronel Bens y que hoy conocemos como Agustín Espinosa. Más tarde, en el correíllo se marchó a Tenerife para estudiar Derecho en la Universidad de La Laguna.

Antonio Lorenzo y un grupo de amigos, con los que compartía ideas próximas y preocupación por la oferta cultural desde la época del instituto, organizaron conferencias, trajeron una exposición de reproducciones de pintura clásica... Con la mayoría de ellos, sus amigos, y a instancia de don Juan Ayala Benítez, párroco de Arrecife que lo conminó a participar en los comicios, concurrió a las elecciones de 1979. En aquellas, y por la UCD, con un amplio porcentaje de votos resultó elegido presidente del Cabildo, cargo que desempeñó con seriedad desde el 19 de abril de 1979 al 23 de mayo de 1983.

Cuando abandonó la política activa, sin descuidar sus obligaciones profesionales en el Registro de la Propiedad del Puerto de Arrecife, Antonio Lorenzo se dedicó a estrujar su vida para tejer el recuerdo en la memoria colectiva. En 1992, haciendo poesía de aquellos que nunca influyeron en el devenir de este puerto, adjetivada de humildad y salpicada de anécdotas, escribió: Historia menuda de Arrecife, mi libro de cabecera. Andando el tiempo, en 1999, maquillada y auspiciada por el Cabildo, esta misma obra tendría su segunda edición.

Este año, con ocasión de la Feria del Libro de Arrecife, presentó su último trabajo literario: Más historia menuda. Un catálogo humano de costumbres, recuerdos y otras noticias perdidas en la memoria de este pueblo que nunca dejó de ser anhelo para convertirse en ciudad.

La pintura es otra de las grandes pasiones de Antonio Lorenzo que, igual que oro en paño, todavía guarda el primer dibujo que le calificó Juanele, el mismo que recién llegado de Madrid pintara de verde camuflaje los cañones de las baterías que trajeran el Batallón Expedicionario de Lorca.

De Antonio Lorenzo Martín, de leerlo, también de sus otras cualidades, me viene la pasión y el interés de escribir.


 

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