
Ángel Valiente
[Viernes, 5 de septiembre de 2008] [08.15]
Buenos días... o buenas tardes... o lo que sea.
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Parafraseando al genial Gila comenzamos hoy aquí una sección dedicada al mundo del cortometraje, esa cantera, ese campo de entrenamiento donde se han fajado y se han forjado tantos y tantos directores a los que hoy veneramos y/o despreciamos, siquiera sea porque de todo ha de haber en la viña del Señor, pero por cuyas producciones nos dejamos la pasta cada fin de semana en una entrada de cine... o así debería ser.
Y quiero comenzar hoy con “Catharsis”, de Daniel Chamorro. Vayan al escritorio y apunten ese nombre, les espero... Danieeel Chamooorro.
¿Ya lo apuntaron? Bien. Cuando dentro de unos años, no demasiados no se crean, le vean recogiendo Goyas a cascoporro y coleccionando nominaciones a los Oscars ustedes podrán presumir de decir que a este chico ya lo conocían. Que habían visto un corto suyo comentado en DiariodeLanzarote.com, que conocían “Catharsis” y que, desde el mismo momento que lo vieron, como quién les habla, se enamoraron de esa historia.
“Catharsis” es una historia sobre lo absurda que puede llegar a ser la guerra y sus consecuencias. Sobre la sinrazón de la separación obligada entre pueblos, sobre lo infinitamente imbécil que suelen ser los políticos que nos gobiernan y las decisiones que nos obligan a asumir.
Es una historia sobre Europa, sobre el siglo XX, sobre nuestra historia contemporánea, rodada precisamente en el lugar que yo considero el centro de Europa, el punto clave de este nuestro viejo continente y dónde probablemente ocurrió todo lo realmente importante en los últimos cien años.
Pero sobretodo y ante todo, “Catharsis” es una historia de amor.
Una infinita historia de amor truncado o no correspondido. Una historia de espera, de eterna y continua espera hasta lograr que se den las circunstancias necesarias, hasta que se hayan vencido todas las trabas, hasta que se hayan derribado todos “los muros” que haya que derribar.
Y si no se pudieran derribar, pues se saltan... y si no, pues se rodean...
Porque si alguna moraleja hay que sacar de la visión de esta obra es, y me permito volver a robarle una frase a otro genio, la de que “el amor es, que duda cabe, el motor que mueve este mundo”
Comencé robándole una frase a Gila y acabo robándole otra a Coelho: dos genios muy dispares.
Y ahora me permito pedirles a ustedes que le roben 10 minutos a su ajetreada vida azarosa y vean esta pequeña obra maestra de otro aspirante a genio. No me llamen ladrón, llámenme loco.
Con ustedes, “Catharsis”, de Daniel Chamorro. Ya me contarán...
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