
Rafael Fuentes
Fotos: Gema Quindós
[Martes,
26 de agosto de 2008] [08.30]
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En las guías y planos que edita el Patronato de Turismo de la Diputación de Cáceres, y otras instituciones y administraciones extremeñas, esta singular y rehabilitada almazara de la Baja Edad Media sólo aparece como atractivo turístico de Robledillo de Gata con categoría de Museo. Sin embargo, sus muros y paredes, la maquinaria, los utensilios y herramientas, los documentos... todo el conjunto, con un lenguaje de siglos cuenta las vidas y más historias de antiguas moliendas. De ahí, la octava maravilla.
Aunque ya existían olivos en el mediterráneo español desde la dominación romana, no fue hasta que llegaron los árabes e impulsaron su cultivo que España se convirtió en el primer país productor de aceite de oliva, lugar que todavía ocupa en el ranking mundial con una superficie de cultivo creciente.
Durante siglos la humanidad ha empleado el jugo de la oliva, o az-zait que dirían los árabes, como alimento y combustible y medicina y..., apreciando y beneficiándose de sus propiedades terapéuticas y nutritivas.
El ingenio tradicional donde se extrae por prensado en frío el zumo oleoso de la aceituna, es decir, el aceite de oliva virgen, recibe el nombre de almazara. Esta palabra que define al molino y resto de instalaciones que estruja el fruto del olivo hasta obtener el preciado oro liquido, procede del vocablo árabe al-mas'sara que significa extraer, exprimir.
La vieja almazara
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En este caso, son algunos legajos y otros documentos arcaicos que datan de los siglos XI y XII, y que hablan de la población del sitio por aquellas fechas, además de la existencia aún hoy de una significativa cantidad de olivos milenarios, lo que induce a pensar que esta rancia almazara de Robledillo de Gata pervive desde principios de la Baja Edad Media. Y, desde antaño, por la posición que ocupaba en relación a otras tres que también había en este mismo concejo, se la conoce como: Molino del medio.
Así, desde la antigüedad del siglo XI hasta finiquitar la campaña de la aceituna en 1976, que cesó en su actividad original, la vieja almazara funcionó ininterrumpidamente y con total normalidad para solaz y diversión del río Árrago que, desparramando sus aguas a través de la caudera, alegre gustaba de saltar a los cazos y marear la rueda hidráulica hasta que ésta, tiovivo de sí misma, en un arranque perdía la verticalidad. Después, el río volvía a su cauce.
En 1934, en interés de la producción y calidad del aceite de oliva, también de la modernidad y tecnología de la época, la almazara fue equipada para la molturación de la aceituna y sus otros procesos con la maquinaria que hoy, en perfecto estado y mejor acierto, exhibe el Museo del Aceite “Molino del medio”.
En aquel tiempo, las aguas del río eran desviadas a través de la caudera hasta una compuerta que, accionada desde el interior de la almazara, regulaba el caudal necesario para rebosar los cazos y hacer girar el rodezno vertical y la rueda motriz, uno y otra montados en el mismo eje. Una ancha correa de transmisión y cuero trasladaba el vigor resultante del movimiento rotativo del rodezno desde la rueda motriz a otro eje paralelo situado en un plano superior. Aquí, una suerte de engranajes y voluntariosas correas, repartían la energía entre el funcionamiento de la mola olearia en el alfarje y el cuerpo de bomba que siguiendo el principio de Pascal activaba a su vez la prensa hidráulica donde, primero encapachada y más tarde caldeada, exprimían dos veces la molienda... Finalmente, después de reposar la pasta prensada, la decantación en tres tinajas separaba el aceite del alpechín.
Olivicultura
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El robillejo Julio Rodríguez-Calvarro Hernández, médico de familia de los 362 vecinos que suman los habitantes de Robledillo de Gata y Descargamaría, fue alumbrado en la vivienda contigua al Molino del medio en el que su abuelo disponía de una octava parte de la propiedad. Así, creció con los arrullos y el runrún de la vieja almazara encendida hasta que ésta, en 1976, paró de funcionar. Años más tarde, su padre acabó adquiriendo al resto de socios la totalidad del ingenio.
Apasionado por el arte de fabricar aceites vegetales, y concretamente por el estudio de las propiedades del aceite de oliva, tampoco es casualidad que Julio Rodríguez-Calvarro, quijote y de buen grado, promocione el aceite de oliva defendiendo sus beneficios en la salud. El pasado abril podía vérsele en la Feria Sierralimentaria Transfronteriza Garcivino que cada año celebra Garcibuey, municipio de la Sierra de Francia en la provincia de Salamanca, alabando las excelencias del aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Gata-Hurdes, elaborado a partir de la apreciada aceituna “Manzanilla Cacereña”. Además, en la misma Feria impartió una interesante charla: El aceite y la salud.
De haberlo mamado desde niño en su familia y estudiado después en la universidad y por criterio propio más tarde a lo largo su vida, Julio Rodríguez-Calvarro se ha convertido en un reputado especialista en olivicultura y otras ramas de la eleotecnia que, desinteresadamente y en beneficio del aceite de oliva y la salud, imparte charlas y conferencias allí donde es invitado. Su carácter animoso también le hace sensible con las tradiciones e interesarse por las gentes y casos y cosas de su pueblo. Un buen ejemplo es su participación en la película documental “En un lugar de Gata”, un largometraje sobre Robledillo de Gata dirigido por el pintor y cineasta sumerio Hakim Alsadi.
Este mismo año, infatigable junto con Nicolás Calvo Sánchez, iniciaban una aventura editorial que terminó cobrando vida en formato mixto: libro y DVD. Un hermoso y cuidado trabajo didáctico y documental sobre el Museo del Aceite “Molino del medio” y otras gentes y relatos, fotografías e imágenes de la vieja almazara y Robledillo de Gata. Sin duda, un libro entrañable que hacía falta: “Los hijos del aceite”.
Óleoturismo
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A principios de la última década del pasado siglo XX la casa que lo había visto nacer pasó a ser de su propiedad y, andando el tiempo, Julio Rodríguez-Calvarro también se haría con la titularidad de la vieja almazara que acunó su niñez. Por aquellos días él aún no sabía que una docena de años más tarde rehabilitaría fielmente el histórico ingenio para convertirlo en el Museo del Aceite “Molino del medio”.
En abril de 2004, y después de superar incontables dificultades, sin el aplauso de las subvenciones ni cualquier otro dinero y parabién público o institucional, el Museo del Aceite “Molino del medio” era una realidad. Al fin la vieja almazara volvía a tener vida para que todos pudieran disfrutar, además de su maquinaria original, un sinfín de útiles relacionados con la actividad y más valiosos documentos y objetos de distintos usos y épocas, vinculados al sitio: Herramientas, medidas, cuernas, pellejos, canastos, candiles, lucernas romanas, tinajas, cestas...
Recientemente, y con más sensibilidad que las administraciones extremeñas, la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) distinguía con el Segundo Premio AEMO 2007 al Molino del medio de Robledillo de Gata: “ Por brindar al visitante la posibilidad de conocer una antigua almazara única en España por su emplazamiento y, particularmente, por su original funcionamiento basado en utilización de la fuerza motriz hidráulica para la molturación de la aceituna. Igualmente, por la desinteresada disposición del propietario a mostrarlo a quien lo visite y mantener así la memoria de un recurso oleícola vivo que supone la identificación de un territorio con una cultura y una forma de vida de nuestro pasado”.
En la actualidad, el Museo del Aceite “Molino del medio” además de ser un importante activo turístico para el óleoturismo y Robledillo de Gata, es un recurso pedagógico indispensable para los escolares y más estudiosos y otros visitantes de toda esta comarca olivarera.
Está claro, por las arterias de Julio Rodríguez-Calvarro corre aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Gata-Hurdes.
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