
Rafael Fuentes
Fotos: Gema Quindós
[Miércoles,
20 de agosto de 2008] [08.00]
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En rededor de la Plaza de España y cercanías de Torrecilla de los Ángeles, municipio donde la Sierra de Gata se escarrancha hasta Las Hurdes, localizamos el hábitat natural de “Los Tarabillos”. Es la colmena que, al calor de una vieja posada, construyó Jesús Sánchez de Cáceres y Herminia Lorenzo de Cáceres para que hoy zumben una gran colonia y otros repartidos enjambres de Sánchez en los que Tía Candela es la reina indiscutible, y Tío Aquilino...un tarabillo feliz y divertido.
Los Tarabillos llaman en este y otros pueblos cercanos a los Sánchez y más descendientes de Jesús Sánchez de Cáceres y Herminia Lorenzo, también de Cáceres. Ambos fallecidos en la actualidad y naturales de Torrecilla de los Ángeles. Jesús nació un jueves, dieciséis de febrero de 1905, con la Luna en cuarto creciente. Y años más tarde, el miércoles once de octubre de 1911, con luna llena nacería Herminia, que andando el tiempo sería su esposa.
Jesús y Herminia
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A los Tarabillos el mote les viene por herencia de la denominación comercial que a título coloquial ostentó la antigua posada que Jesús y Herminia regentaron en esta localidad extremeña. Asimismo por ser el abuelo Jesús hombre astuto y sagaz, igual que una “tarabilla común”. Al parecer copió para su negocio familiar el nombre de una pensión que por aquellos tiempos existió en la ciudad de Plasencia, provincia de Cáceres.
Dicen los viejos y distintas personas mayores de este sitio que conocieron en vida a Jesús y a Herminia, que éstos por escaso precio u otras formulas entonces, hospedaron y albergaron en su casa-posada a multitud de arrieros, viajantes, campesinos, contrabandistas portugueses, guardias civiles, titiriteros...
Y que, cuando la necesidad y el hambre y otras miserias humanas añurgaron a Extremadura y a todo el país, Jesús y Herminia se quitaron la camisa del cuerpo y el pan de la boca para alimentar y cobijar a quien lo necesitó. Las más de las veces sin que aquellos lo solicitaran. Y siempre con muchísimo respeto para no ofender ni humillar.
Señalan, además, que nunca quisieron pago y tampoco aceptaron prenda a cambio de la significativa y singular asistencia social que a la sazón prestaron. Con bastante sentido común, y hasta el final de sus días, Jesús y Herminia creyeron y practicaron la bondad y el proceder solidario y altruista como un natural y lógico débito con la vida.
Los Tarabillos
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Del matrimonio canónigo entre Jesús Sánchez de Cáceres y Herminia Lorenzo de Cáceres, celebrado un impreciso día de 1932 en Torrecilla de los Ángeles, nacieron entre marzo de 1933, que alumbró el primero, y enero de 1945 que lo haría el último: Sole, Matilde, José María, Aquilino y Jesús. Todos hermanos y Sánchez Lorenzo.
El primero de los nietos de Jesús y Herminia llegaría de la unión de su hija Sole con Ambrosio Paule Simón que tuvieron tres hijos: María Dolores, Antonio Jesús y Paloma Paule Sánchez. Matilde, la otra hija, casada con Alejandro Sánchez Vázquez parió a Fátima y Mario Sánchez Sánchez, cuyos apellidos coinciden con los de sus primos Gustavo, Roberto y Víctor, hijos a su vez de Aquilino y Candela Sánchez Vázquez. El matrimonio de José María con Felipa Calvarro Tello contribuyó al censo de nietos con una parejita: Laura y Javier Sánchez Calvarro. Y, finalmente, del casorio de Jesús, el más pequeño de los hijos, con Benigna Paule Galán nacieron Nuria, Violeta, Susana y Jesús Sánchez Paule.
Actualmente, los bisnietos de Jesús y Herminia superan en número la quincena. Paula y Hernán Bejarano Sánchez. María Sánchez Cabeza. Marina, Alejandro y Lara Sánchez Reveriego. Marta y Cristina Martín Sánchez. Javier y Sara, otra vez Sánchez Sánchez. Laura y Ana Sánchez Cáceres. También Patricia y Carlos Feltrero Paule. Antonio y Raquel Paule Manzano y David Encina Paule. Además de Ricardo Pérez Sánchez, “Tarabillo” que aún espera el momento propicio de salir a la luz.
Tía Candela y Tío Aquilino
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Tía Candela se apellida Sánchez Vázquez y nació en Pedro Muñoz o Perote, una alquería situada al norte de Extremadura en el concejo municipal de Casar de Palomero. Candela pronto se aficionó a Torrecilla de los Ángeles adonde giraba frecuentes visitas por cariño a su hermano Alejandro, mayor que ella, y a Matilde Sánchez Lorenzo, hija de Jesús y Herminia con la que aquel había matrimoniado. Luego se enamoraría de Aquilino, también Sánchez Lorenzo y hermano de Matilde, con quien casó más tarde estableciendo por un tiempo el domicilio familiar en el cercano concejo de Pinofranqueado, en la mismísima puerta de entrada a Las Hurdes.
Un puñado de años antes, Tío Aquilino había aprendido a disponer sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo. Así, después de recibir junto con sus hermanos incontables lecciones de música sería un virtuoso del saxófono y otros instrumentos de concierto. Durante décadas formó charanga y cartel con varios miembros de su familia, amenizando pasacalles, verbenas, bautizos, bodas, pachangas y más celebraciones y fiestas populares de distintas comarcas extremeñas y de la vecina Castilla y León. Aquilino que no es hombre holgazán que se sustenta de lo ajeno, alternaría su pasión musical con el desempeño de otras ocupaciones y oficios.
Con el tiempo, el matrimonio se hizo cargo de los negocios de hostelería que iniciara el abuelo Jesús. El manejo y buena mano de Candela entre guisos y fogones reportaría amplia fama y más y mejores beneficios a la pensión y discoteca que regentaron en Torrecilla de los Ángeles hasta casi finalizar el siglo XX, que cesaron en la actividad. Y, aunque ya hacía años que Aquilino compaginaba la explotación del negocio familiar con las tareas propias del huerto, atender varios olivares y los cuidados que requerían el millar y muchos cientos de colmenas que habían ido adquiriendo junto con Alejandro, hermano de Candela. Ahora disponían de toda la tranquilidad para empeñarse exclusivamente en estas labores agropecuarias.
En la actualidad, crecidos y bien empleados los hijos: Gustavo, Roberto y Víctor, los padres cada noche forman corro al fresco de la Plaza Mayor para hablar de los recuerdos con la memoria y solazarse de la vida que tuvieron. Hoy, de los Sánchez, Tío Aquilino y Tía Candela son los últimos pastores de abejas.
En Torrecilla de los Ángeles, tierras extremeñas y de pizarros, a mí me conquistaron los Sánchez.
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Robledillo de Gata, donde mana el regato de la vida
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