Arrecifeciudadcreativa
[Lunes, 28 de marzo de 2011]
Con esta nueva propuesta se amplía la interesante red de museos de la capital de Lanzarote. “¡Ah, no! Que el Museo del Timple se abrió en Teguise. ¡Ah, no! Que Arrecife no tiene red de museos. Sólo tiene uno o dos”. Pues sí, con la apertura del Museo del Timple en Teguise se ha consumado un nuevo empujón hacia atrás a Arrecife, un proyecto de ciudad marginado y descuidado, condenado a ser el patito feo de Lanzarote en la mayoría de las decisiones que se toman en esta isla.
La ubicación del Museo del Timple en Teguise es la equivocación y el fracaso estratégico de todas las fuerzas políticas con representación en la capital. Ninguna que sepamos abrió la boca para reivindicar su localización en Arrecife. El entreguismo y la resignación a que a Arrecife no le puede corresponder nada bueno es lamentable. Si fuera un albergue para toxicómanos, iría de cajón en algún barrio capitalino, sin importar que fuera frente a un negocio de ocio infantil o frente a viviendas de jóvenes parejas que, ilusas, esperan que el Ayuntamiento desarrolle junto a sus viviendas el mejor entorno para el desarrollo de sus hijos. Claro que la ciudad no tiene plan, y a nadie se le ocurre que un albergue para toxicómanos tiene que ir en un área sociosanitaria, y no donde juegan los niños.
Pero a lo que vamos, no se trata con esta argumentación de abrir una guerra entre municipios. Es planificar esta isla con lógica y sensatez. La mayor parte de la población vive en Arrecife, el mayor número de colegios está en Arrecife, la mayor cantidad de estudiantes de timple está en Arrecife. Por una isla equilibrada y competitiva, Arrecife se tiene que desarrollar económica y turísticamente. Teguise, afortunadamente, ya lo ha conseguido desde hace años. Y una de las vías para la mejora de la capital, como Arrecifeciudadcreativa propugna, es a través de la industria cultural y educativa. Siendo Arrecife sede de museos que atraigan turistas, concentren a estudiosos de la temática del museo, promueva el uso de la tecnología y la actividad cultural que haga participar a los residentes.
Además, la elección de Arrecife como sede del Museo del Timple hubiese sido la excusa perfecta para rehabilitar alguna de las viviendas señoriales que se están viniendo abajo y que podrían incrementar el valor de esta ciudad. Un ejemplo: la casa de los Cabrera, en la calle Pérez Galdós, en Valterra. ¿No se merecía Arrecife el Museo del Timple? Aprendamos de esta nueva derrota los que estemos interesados en un Arrecife que cobre vida con la educación y la cultura, y, para la próxima, seamos capaces de romper el silencio a tiempo. “Arrecife la haces tú”, es el eslogan del actual grupo de gobierno, un corazón lleno de hormigas (¡Qué grima!). Arrecife no la hacemos nosotros, la hace nuestro silencio.
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