Mario Alberto Perdomo
[Miércoles, 18 de marzo de 2009]
El día 7 de junio toca acudir a las urnas para elegir a los 50 diputados que representarán a España en el Parlamento europeo. Quedan menos de tres meses. Son setecientos y pico euro parlamentarios que serán elegidos por los ciudadanos de los diferentes países que integran la Unión, pero, como viene siendo habitual, el personal muestra muy poco interés en esta cita. Tanto es así que en 1999 votó el 63% del censo español, mientras que en 2004 la participación cayó al 45%.
Las europeas son las elecciones de la abstención y en las que los abstencionistas se convierten en protagonistas indiscutibles. Para el conjunto de Europa, 160 millones de personas acudieron a las urnas hace cinco años, pero otros 190 millones de europeos se quedaron en su casa. Los canarios fuimos todavía más abstencionistas en las europeas de 2004, ya que sólo votó uno de cada tres electores. Y ya puestos, los lanzaroteños pasamos a tope, al registrarse una abstención del 75%, nada menos. Y, al paso que vamos, todo indica que esta vez será igual. O peor.
Seguramente no acabamos de entender el significado de las instituciones europeas en nuestras vidas, y de ahí la baja participación. Si a la escasa información disponible le añadimos que lo que realmente nos interesa de Europa es viajar sin pasaporte y captar fondos para el desarrollo, los resultados están dentro de lo normal. Juan Fernando López Aguilar (PSOE) y Jaime Mayor Oreja (PP) centrarán la escasa atención de los electores y, quizá, sólo quizá, el hecho de que un canario lidere una de las dos grandes listas pudiera movilizar al electorado de las Islas, tanto favor como en contra. Con todo, López Aguilar reúne bastantes papeletas para ser designado comisario (ministro) europeo, lo cual vendría muy bien a Canarias y a las demás regiones ultra periféricas, por aquello de la sensibilidad hacia el hecho insular, la fragmentación geográfica y la lejanía. A ver…
El PSOE y el PP lo tienen claro en la medida en que consideran las elecciones europeas unas auténticas primarias en las que dirimir sus fuerzas, y, particularmente, el desgaste y/o la capacidad de resistencia de sus líderes, Zapatero y Rajoy, en un contexto económico y político adverso, por diferentes motivos, para ambos. En cambio, aún no se sabe cómo se tomarán las formaciones nacionalistas esta cita con las urnas. En las europeas hay una única circunscripción electoral (España), por lo que los partidos nacionalistas se ven forzados a intentar superar sus propios límites, que vienen impuestos por su escasa implantación. Para catalanes, vascos, gallegos o canarios, la mejor manera de hacerlo, hasta ahora, ha sido agruparse en una única candidatura y repartirse, luego, el/los escaño/s por períodos de tiempo en caso de alcanzarse.
El desafío, como siempre, es si los nacionalistas canarios lograrán la unidad de acción para este concreto viaje, y posteriores. Ya nos lo contarán. Aunque todo indica que parecen más dispuestos a hacer fuerza para que López Aguilar se vaya al continente. Y se quede allí. Les resulta más cómodo abrir la puerta a un futuro entendimiento con el PSOE canario, hoy cerrada a cal y canto, que hacer cábalas con un imaginario entendimiento entre ellos.
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