
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 26 de mayo de 2008]
Mover mojones para alterar linderos es una práctica tan antigua como el engaño mismo. Al menos aquí, en Lanzarote. El saber popular está lleno de cuentos que narran historias de todo tipo, a menudo directamente relacionadas con la gestión del Catastro en las últimas décadas. El caso de Francisco Carmona es muy ilustrativo: es promotor inmobiliario. Su empresa, Brisa Inversiones, SL, promovió la urbanización de La Bufona.
En él, en Carmona, se detuvo Gonzalo Murillo hace unos años. Convencido de que le habían usurpado terrenos y que se habían cometido delitos contra la ordenación del territorio, Murillo acudió a la justicia en defensa de sus derechos. Transcurridos tres años, la demanda seguía en el limbo de las diligencias previas. Total, en 2003, Murillo publica un artículo denunciando la situación en el que, al parecer, instaba al fiscal Pallarés a que impulsara el procedimiento penal y, a la vez, lo señalaba como propietario de una de las viviendas de la polémica urbanización. Era alcaldesa Mª Isabel Déniz y secretario municipal Fernández Camero.
Al poco, el fiscal Pallarés denunció a Murillo ante los tribunales, denunciándolo por calumnias. Ya sabes, calumnia: maledicencia, falsedad, difamación, murmuración, impostura, bulo, chisme, mentira, engaño o embuste.
Así que lo que tenemos es, uno, un procedimiento penal (975/2000), alentado por Murillo e iniciado a instancias del Seprona y del que, ocho años después, todavía no se ha celebrado ni siquiera el juicio. Dos, una demanda por calumnias del fiscal Pallarés a Murillo, cuyo juicio se acaba de celebrar. Tres, el fiscal ha anunciado que se va de Lanzarote. Cuatro, Murillo sigue cual martillo pilón reclamando justicia y denunciando usurpaciones de terrenos, construcciones en suelo rústico, segregaciones ilegales y licencias de obras ilegales en La Bufona. Quinto , la acusación particular pide para Murillo tres años de cárcel y multa. Sexto, en el juicio, el querellante, el fiscal Pallarés, afirmó no estar “seguro” de a qué promotora le había comprado su vivienda, ni cuánto le había costado ni por qué cantidad la había hipotecado.
El mundo al revés. A estas alturas, no entiendo nada. Sólo que injusticia es sinónimo de a buso, arbitrariedad, sinrazón, ilegalidad, improcedencia o atropello.
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