
Manuel N. González Díaz
[Martes, 22 de abril de 2008]
Era mi segunda visita a San Antonio, Texas.
'Hoy es una jornada histórica para nosotros, como habitantes de San Antonio, al abrir al público una plaza, la principal de la ciudad, que fue diseñada por los isleños de Canarias, hace 277 años, y que ha sido, es y será, el centro de encuentro social de todos”, declaró el alcalde de San Antonio (Texas), Hon. Phil Hardberger, ante la numerosa asistencia en el acto inaugural de la nueva Main Plaza (Plaza de las Islas).
El pasado día 13 de abril, domingo, y por primera vez desde la gesta histórica de los isleños, la mayoría de Lanzarote, una autoridad del sitio originario de donde partieron los pioneros, el alcalde de Teguise, José Dimas Martín Martín, se encontraba presente en el acto que rememora la fundación canaria de San Antonio de Texas en 1731, de manera física, permanente, con el diseño arquitectónico de la misma, siguiendo la planta decretada por las Leyes de Indias, y espiritualmente, con el recuerdo de sus habitantes, el hecho histórico de haber fundado la ciudad de San Antonio, constituido su gobierno, el Cabildo, que fue el primer gobierno civil del actual territorio del Estado de Texas, y diseñado su núcleo urbano, y delimitado sus tierras de regadío, incluidos los diseños de desvío del propio río de San Antonio, y su canalización mediante acequias, para regar los primeros cultivos intensivos y extensivos del país, entonces parte del Virreinato de México, y hoy, uno de los estados de los Estados Unidos con mayor territorio y carácter.
El pasado sábado, día 12 de abril, viajamos a Tejas (Texas) el alcalde de Teguise, y el que esto escribe, invitados por las autoridades de la Ciudad, donde encontramos a otros, Luz Reverón, teniente de Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, y a Ana López, del consistorio santacrucero, para asistir a los actos, presentados por la locutora televisiva Sarita Lucero. Luego de una ceremonia en la centenaria iglesia, frente a la Main Plaza , tal y como establecieron los canarios, y con la presencia del Arzobispo de Texas, el Alcalde Hardberger, desde el escenario levantado en la Plaza de las Islas, agradeció el desfile festivo, presidido por los indios nativos de Coahuila, seguidos por los descendientes de los isleños, que portaban estandartes granates con los apellidos familiares y el nombre de la Isla de la que habían llegado, escritas las letras en dorado, Leal, Curbelo, Rodríguez, y así, hasta más de una decena de apellidos de familias de Lanzarote, protagonistas de la gesta fundacional de la ciudad más antigua de Texas, a donde llegaron en 1731, desde el puerto de Veracruz, por tierra, en caravana, habiendo enfrentado enfermedades, desiertos, pasos gélidos de montaña, e indios apaches, comanches y mezcaleros, que los atacaban a caballo, yendo los canarios armados con pistolas y fusiles, a caballo los varones mayores de edad, en carreta las mujeres y niños, con sus provisiones, que salieron de Lanzarote, para hacer efectivo el llamado del rey Felipe V, que respondía a la petición que le había hecho llegar el ex gobernador del norte de México, Marqués de Aguayo, hasta llegar a la Misión de San Antonio de Valero (Bexar), y su presidio, erigidos en 1718, y defender la frontera de una hipotética penetración francesa desde la Louisiana.
El profesor Félix D. Almaraz, JR., Ph.D. de la UTSA (Universidad de Texas- San Antonio), nos llevó en su 4x4 a la Misión de San José y San Miguel de Aguayo, una de las mejor conservadas del país, en San Antonio, vecina de la primera misión del mismo nombre, y que junto con la de la Concepción , y la de Francisco de la Espada , constituyeron los principales centros franciscanos de adoctrinamiento católico a los indios americanos de aquella lejana región norteña, por entonces, inhóspita. Allí vimos moler gofio en el molino de agua, de marcado origen isleño, allí el guía, “anglo”, del cuerpo de Parques Nacionales de los Estados Unidos, impecablemente uniformado, nos abrió, excepcionalmente, la cancela que lleva hasta la rueda de madera de encina o ciprés, suficientemente dura y resistente, que gira con el paso del agua, y que hace mover la otra rueda de piedra, en el piso superior, sobre otra rueda, fija, dejando caer en un cuenco cerámico, por un canaleto de madera, la preciada harina alimenticia aportada por los canarios, como tantas otras cosas.
Fueron los canarios los primeros colonos asentados en Texas, y hoy, sus descendientes, siguen rememorando la gesta isleña que les supuso, a sus ancestros, el título de “hijos de algo” (Hidalgos), el escalafón más bajo de la nobleza en Castilla, pero hechos nobles, al fin y al cabo, por su aporte a la defensa de los territorios del Imperio, en Nueva España, que es el territorio del actual México.
Los canarios dejaron y dejan huella en el país. Un siglo después, sus descendientes, se batirían contra el ejército del generalísimo Santa Ana, en el sitio de El Álamo, que era la misma misión convertida en cuartel, donde resistieron al ejército de México los héroes de la Revolución de Texas en 1836, y finalmente sucumbieron a la balacera, el zumbar plomo y la artillería mejicana: el apuesto y visionario Comandante Travis, el comandante de los voluntarios Jim Bowie, el del famoso cuchillo destripador, y el mismísimo David Crockett, explorador, congresista de los Estados Unidos, y uno de los últimos defensores de El Álamo, reforzados por los voluntarios, los treinta y dos hombres que vinieron de Gonzales, en respuesta al llamado de Travis, y los otros voluntarios, llegados del Mississipí, y varios descendientes de isleños de Canarias, ya tejanos.
Luego de esa gesta, sería Samuel Houston y su Ejército de Texas, con voluntarios llegados de otros estados, como Arkansas, Tennessee, Kentucky, los que derrotaron a las fuerzas mejicanas de Santa Ana en la batalla de San Jacinto, logrando la ansiada independencia de Texas. En 1845 Texas se une a los EE UU.
Los canarios participarán, igualmente, en la Guerra Civil Americana, en el bando equivocado, en CS, los Estados Confederados, junto a las gentes de Sur; y perdiendo la guerra los canarios, perdieron a sus negros, y las mismísimas plantaciones...destacaron los River's Riders, los jinetes del río, compañía netamente isleña de caballería sudista, originaria de Louisiana...allí también llegaron isleños, que fueron las tropas del malagueño Galvez, fundadores de San Bernardo, pobladores de Nueva Orleans..., ésos habían luchado junto al ejército de George Washington por la independencia de los Estados Unidos, atacado a las tropas del rey George III, sitiado y asaltado los fortines ingleses en el Sur, y vencido...
Lanzarote, y Canarias, tiene un lugar, más que notable, en la Historia de los Estados Unidos. Corresponde a nuestra generación referir estas historias, para que las generaciones futuras de canarios y norteamericanos nunca la olviden. El principal promotor del conocimiento de este hecho histórico ha sido Alfonso Chiscano, M.D., profesor de cirugía cardiotoráxica en la Universidad de San Antonio, Texas, un eminente médico con más de 5.000 operaciones a corazón abierto, que emigró hace cuarenta años desde su Tenerife natal. Y en nuestra isla, Larry Yaskiel, con su incansable labor periodística difusora de la aportación canaria a la nación americana.
Mantuvimos reuniones con miembros del Consistorio Municipal de la Ciudad , con Elizabeth E. Costello, directora del Departamento de Asuntos Internacionales, que promete venir a Lanzarote en junio, junto a una delegación isleña; disfrutamos de la amabilidad de los miembros de la Friends of the Canary Islands; visitamos el Archivo Histórico, donde me mostró Alfred Rodríguez, spanish archivist for Gerry Rickhoff Bexar County Clerk, en la Corte de Justicia de la Vía Dolorosa , la firma de Jame Bowie, y otros varios documentos de la historia tejana; disfrutamos de la amabilidad de Bengy Flores, dueña de La Paloma , un rico restaurante en el Riverwalk, y David, que me explicó cómo alcanzar un poker de animales salvajes de Texas cazando con rifle en cañones, bosques, desiertos o chaparrales...aprendí a distinguir la sutil diferencia en la vestimenta entre un cowboy y un ranchero...
Podría pasar horas contando batallas...o referirles cómo el alcalde de Teguise se fumaba un puro Montecristo frente al televisor del bar Ernie, en el Hotel Crockett, disfrutando de un shot de Jim Beam, y un rodeo...; compré un sombrero Bull head, y pregunté al cowboy si me quedaba bien: Estás muy “caburro” (elegantemente tejano), me dijo, sonriente. Después de todo le había dicho que quería uno como el que él llevaba puesto..., y me volví de Tejas, para volver desde que pueda...
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