
Antonio Lorenzo
[Lunes, 7 de abril de 2008]
A Lanzarote se le han adjudicado una serie de calificativos que van desde “Isla de los volcanes”, “Paisaje lunar” o “Isla de César”. Yo le añadiría otro: “Isla de la demora”; y no es que, con esta crisis que según los expertos, amenaza a todo el mundo, se dejen de pagar las deudas, lo que eso sería más técnicamente mora, sino que todos los proyectos o realizaciones que en ella se intentan, eso, se demoran hasta casi eternizarse con el desencanto de sus habitantes y falta de solución de sus problemas. Ya dijimos en una ocasión que por allá del principio del próximo siglo, quizá nuestros descendientes puedan exclamar: “Mañana se inaugura el muelle de cruceros de Arrecife”. A la ampliación del muelle de Playa Blanca, del que se habló hace unos años como inminente, habrá que ponerle, como en los cementerios, un Requiescat In Pace, pues parece que duerme el sueño de los justos. Hemos leído estos días que Aena ha desempolvado los papeles de la necesidad de la ampliación de la pista del aeropuerto; pero ¿cuál?, la de vuelo que desde hace muchos años se ha venido especulando, o la de estacionamiento de aviones, que parece ser también necesaria. Y, ¿lo del radar de aproximación, que se dijo “in illo tempore” como dicen los Evangelios, ser absolutamente imprescindible para garantizar la seguridad del trafico aéreo?; ¿ha pasado el peligro y ya no es necesario? El desdoblamiento de la carretera de Tahiche; ¿es necesario o no? ¿Cuánto tiempo venimos hablando de una solución o de otra; de oposición de vecinos y de beneplácito de otros? Y mientras, las colas y embotellamientos en las horas punta, para desesperación de los viajeros. El día 4 de este mes de marzo leíamos con letras grandes: “Turismo ultima el concurso para el Palacio de Congresos, cuya gestión será privada”. Eso de ultimar parece una ironía, pues la “letra chica” de la noticia decía textualmente: “ La Consejera de Turismo, Rita Martín, estima que en octubre será adjudicado el encargo de la elaboración definitiva del proyecto”, añade más tarde: “Se comprometió a incluir su financiación en los presupuestos regionales de 2009”. Pienso que ese Palacio de Congresos será un edificio multicultural, en el que se acogerán todo tipo de manifestaciones desde teatro hasta exposiciones, pasando por conferencias o certámenes de toda índole. Si es, como su nombre parece indicar, exclusivamente para congresos, con los que se celebran en Lanzarote, bastaría esos salones de hoteles en los que hasta el momento se han desarrollado. Respecto a los temas de nuestra Isla, el clásico diría: “¡Cuán largo me lo fiáis!”.
[Condiciones de uso | | ]