
Mario Alberto Perdomo
[Jueves, 3 de abril de 2008]
Con esas playas que tienen, el día que se produzca el desarrollo turístico de la costa atlántica marroquí, apaga y vámonos. Llevamos años oyendo lo mismo, asustados, viéndolas venir a la espera de que Marruecos de un alto cualitativo y se erija en uno de los destinos preferidos del turismo europeo. Será así o no, pero dará igual lo que haga la competencia si Canarias no se aplica en sus tareas pendientes en materia turística, que son muchas.
La noticia no deja lugar a la duda. Un grupo financiero árabe piensa a invertir cerca de 800 millones de euros en las costas de Tarfaya, al sur de Marruecos, para crear un polo turístico fuerte que, además de competir con el resto de las zonas turísticas que sean marroquíes o de Canarias, quiere erigirse en un complemento de ellas. El aumento de las conexiones aéreas entre ambas orillas, la reciente apertura de una línea marítima que une las Islas con Tarfaya, o el anuncio de de la implantación de una nueva línea marítima entre el Archipiélago y Agadir avanzan un futuro común y cada vez más próximo en el que cada vez más turistas descubrirán los atractivos del país vecino. Por muy consolidado que esté el destino canario.
Tarfaya está ahí enfrente, un poco más abajo que las Islas. Villa Bens es su antigua denominación, un puerto en la costa suroccidental de Marruecos que formó parte de la antigua colonia española de Cabo Juby. Agadir está más arriba. Entre ambas ciudades, playas hasta decir basta, una cultura rica y diferente, paisajes para todos los gustos… A un tiro de piedra. Los inversores, un conglomerado empresarial jordano con gran experiencia en el sector, piensan atraer parte de los 12 millones de turistas que visitan Canarias anualmente. El mecanismo de atracción es similar a la función que La Gomera hace para Tenerife, Lanzarote para Fuerteventura o La Graciosa para Lanzarote: excursiones y/o pernoctaciones cortas. Antes o después, la propuesta acabará funcionando para, en una fase posterior, erigirse en un destino autónomo.
Hacer turismo hoy equivale a vivir experiencias. El viaje mismo se percibe como una experiencia. Canarias ofreció esa posibilidad en el pasado, hasta que se acomodó y se dedicó a vivir de las rentas. Ahora ha de ponerse al día. Y no vale sólo acicalarse; hay que renovarse.
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