Quedan 1.345

 

Mario Alberto Perdomo

[Martes, 18 de septiembre de 2007]

 

 

 

 

 

 

Agotados tras una larguísima campaña, tomaron posesión tres semanas después de las elecciones. Con síntomas de cansancio, entraron en contacto con la situación económico-financiera, organizativa y laboral del Cabildo y los ayuntamientos que les correspondió gobernar. Casi todos cogieron unas cortas vacaciones y, a la vuelta, se han puesto en la tarea de planificar su trabajo para todo el mandato, hasta 2011. Ilusionados, traen bajo el brazo sus propias ideas, las propuestas de sus partidos políticos y las que han cogido al vuelo durante y después de la campaña. Se cumplen los primeros cien días de mandato y llega el momento de hacer una primera evaluación.

El rito de los cien días marcha en una doble dirección. Los gobernantes examinarán a sus predecesores y fijarán objetivos y plazos de cumplimiento, mientras que los demás pasarán de la elemental cortesía al ejercicio cañero de la oposición. Todos, gobernantes y opositores, piensan sobre lo que les gustaría hacer y deshacer, respectivamente, pero sólo unos pocos saben qué es lo que se puede hacer y muchos menos lo que hay que hacer. Igual da, pues al final serán los escasos recursos disponibles los que impongan su lógica: se hará hasta dónde alcance el dinero público. Lo demás es territorio del discurso político.

Los opositores sueñan con que los dirigentes lo hagan rematadamente mal todos los días, navegando en el ridículo hasta la estallada final. Es el tópico de la isla desastre. Los dirigentes sueñan con ejecutar una obra tras otra y mejorar todos los servicios públicos, hasta rayar la excelencia, en una isla con plena ocupación turística y un crecimiento exponencial del gasto medio. Y así hasta que la felicidad se instale en los rostros de todos los administrados, incluyendo a la oposición. La isla exitosa.

Han transcurrido cien días, pero aún quedan 1.345 hasta que se agote el mandato. El tiempo es el mismo para todos y pasará factura a todos sin excepción. Al final habrá más carreteras y calles y aceras y cosas. Seguro que habrá más de casi todo. Falta por saber qué es lo que consideran importante y qué urgente. Qué es lo primero y qué va después. Qué entienden por tallo y qué por hojas. En dónde la isla se la juega y en qué lugar la isla es un juego. Unos y otros.

 

(Publicado en Canarias7)

 

 

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