
Mario Alberto Perdomo
[Lunes, 17 de septiembre de 2007]
No. Ha dicho que no. Desde su reclusión, Dimas Martín ha remitido una carta a sus allegados en la que se posiciona en contra de un eventual acuerdo electoral con CC para las elecciones generales previstas en marzo próximo. No, no y no, ha escrito Dimas Martín, entre otras razones porque permanece aún fresca una experiencia semejante vivida entre el PIL y CC en las últimas generales, que no dio los frutos esperados. La operación consistió en que CC no presentó candidatura al Senado, para que sus bases votaran al aspirante del PIL, y a la inversa en el Congreso de los Diputados. El resultado fue que el PSOE se alzó con el escaño al Senado y con un escaño al Congreso.
Es previsible que CC no se arredre ante la inicial negativa y, a pesar de todo, trate de convencer al PIL de las ventajas de una eventual alianza electoral. La tarea se presenta difícil porque, además de la fallida prueba de 2004, se dan circunstancias nuevas que complejizan el acuerdo. La más importante es la acogida que CC dio a los tránsfugas del PIL en el último mandato, produciendo una enorme crisis interna que puso en riesgo la continuidad del proyecto político. Aunque en el fondo todos aspiran a la unificación del nacionalismo canario, en amplios del PIL perdura el dolor y la desconfianza hacia CC, formación a la que consideran que estaba en el ajo de sus crisis interna y en la diáspora posterior, que se produjo cuando los neoconversos al antidimismo erraron en el cálculo de apropiarse de la dirección orgánica y las siglas. Así que, de momento, apenas se dan las condiciones objetivas y subjetivas para el acuerdo.
A la negativa expresada en su momento por Román Rodríguez y su NC, se le une ahora la del PIL, a la espera de lo que decidan el PNL y otras formaciones nacionalistas de diferente implantación territorial. Sólo el CCN parece proclive al entendimiento, poniendo de manifiesto que un sector de sus bases no es nacionalista y que están dispuestos a desmarcarse si se formalizan acuerdos con CC.
El problema de fondo no es otro que los intentos de construcción de un único, moderno y hegemónico nacionalismo canario ha supuesto la paralela defenestración de personas y la demolición de otros proyectos. Con el tiempo, eso es lo que está pasando factura. Muy, pero que muy cara.
(Publicado en Canarias7)
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