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MALSEPASA

 

El regreso de las dagas voladoras

 

Concha de Ganzo

[Viernes, 24 de febrero de 2012]

 

 

 

 

Belén Esteban y su show chabacano lo tendrían difícil en Lanzarote. Su actuación estelar no provocaría el más mínimo interés, quizás el del bostezo de las tres de la tarde. Y es que en esta isla lo que 'mola', lo que enloquece es la política. No sabemos si la culpa de esta extraña y perversa afición la tiene el viento. Tal vez. La realidad es que todos disfrutamos una barbaridad con los juegos malabares y no tan malabares con los que nos brindan estos (nuestros) políticos. Esta atracción fatal ejerce una fascinación similar o superior a la que logra una telenovela, un culebrón, tipo Betty La Fea, que siempre termina por noquearnos a la hora de comer, de cenar, del cortadito. En fin, que esto engancha. Y una vez más, cuando aún no ha terminado febrero, ese mes tan poca cosa,  regresan las dagas voladoras.

Rueda de prensa de CC en la que rompió el pacto con el PP.

En el Cabildo se rompe el pacto porque unos dicen que se estaba preparando la conjura de... (será mejor poner puntos suspensivos). Otros que no, que es un mal invento del presidente. En fin, para todos aquellos que lleven viviendo unos cuantos años en Lanzarote ya saben cómo va esta película. Y en este juego, o día de la marmota, las fichas de dominó por pura inercia van a seguir contaminando al resto de instituciones. Ya casi me imagino a Cándido Reguera recorriendo los despachos del Ayuntamiento en busca de consuelo o de una dosis extra de nuevo acuerdo que arregle esto. Lo tiene complicado. Los astros auguran malos presagios para el PP en la isla, en esta y en otras, lo dice la carta astral y los científicos que suelen armar sus pactos y contra pactos en este laboratorio celestial en el que no sabemos quién, o quizás sí, alguien convirtió a Lanzarote. Y del dominó nos pasamos al juego de la oca, que ahora tiro porque me toca.

Reconozco que me encanta esta isla, aquí es difícil aburrirse. Sólo hay que quedarse un rato esperando delante del Cabildo o de algún ayuntamiento para ver como saltan sus consejeros-concejales, asesores, agregados… y vuelven a saltar. Sin entrar a valorar o analizar por qué ha ocurrido esta vez. Tal vez porque ya tocaba, porque esta isla es así. Es la isla de los experimentos. Y si no, miremos atrás, a la otra esquina. No se acuerdan de los pactos de don Dimas. Que si el de las tuneras, el de los alcaldes, el pacto por Lanzarote, y porque se le ocurrió. Y lo de José Luis Brito en San Bartolomé, ese si fue un buen culebrón. Sin duda en mi memoria aparece como líder absoluto. El número uno en el top-ten de historias para no dormir.

Lo malo de esta perversa afición, la de probar primero en Lanzarote cómo funciona el nuevo mejunje político, es que la isla se paraliza, los que deben dirigir y administrar su futuro se entretienen en tratar de evitar las dagas voladoras. Esto como ciudadana, como lanzaroteña de corazón me preocupa. Desde fuera puede resultar entretenido, y lo es, sólo hay que imaginar esas reuniones atropelladas en busca de supuestos consensos. Y de lo mío qué. Desde dentro, desde la calle Real, puedo entender que la gente esté cansada de tanto baile de silla. El juego de la oca puede ser divertido un rato, no todo el rato.

 

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