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EL PASEO

 

El paseo

 

Saúl García

[Lunes, 8 de noviembre de 2010] [09.30]

 

 

 

 

 

Hace años que camino por la actualidad de esta isla. Como un mal corredor de fondo, la carrera inicial se ha tornado en paseo. En ocasiones agradable, en otras cuesta arriba, el camino, eso sí, se ha ido estrechando.

'El Paseo' (Siruela) es una obra del escritor suizo Robert Walser (1878-1956). En ella el autor narra eso, un paseo, de los muchos que practicaba, en el que se fija en lo cotidiano como algo extraordinario, y explica la importancia de pasear para su vida y su obra: “Pasear me es imprescindible para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir media letra más (...) Sin pasear y recibir informes no podría tampoco rendir informe alguno ni redactar el más mínimo artículo”.

En el camino de la actualidad de Lanzarote he visto cómo se acercaban grandes paseantes y paisajes imponentes que perdían su brillo con la cercanía; y he puesto atención en detalles insignificantes que se han acabado revelando de gran importancia. He tropezado con muchas piedras, me he tendido a descansar, me ha alcanzado la niebla y me ha deslumbrado el sol. Caminé descalzo, solo y en compañía. Dormí al raso. Encontré refugio y calzado, bastón y abrigo. Disfruté de lo minúsculo. Vi parajes de humo, nubes pasajeras, callejones sin salida... En este camino recto, que sin embargo discurre en círculo, muchos se han quedado atrás, otros lo han abandonado, algunos cogieron un atajo. Otros siguen como pueden. Hay quien pasea, quien se detiene para refrescarse, hay quien corre y hay quien se arrastra.

“Un paseo siempre está lleno de importantes manifestaciones dignas de ver y de sentir”, dice Walser. El ritmo del paseo no siempre permite hacerlo. La actualidad obliga a seguir caminando. La página del periódico, la entrevista, el reportaje, la crónica, la noticia de agencia... tienen unas reglas, que se pueden estirar pero que hay que cumplir. Y en el camino quedan migas de pan que nadie recoge.

En este paseo vamos a retroceder para recoger esas migas, para recuperar paisajes perdidos. Vamos a pararnos hasta recuperar el aliento y vamos caminar hacia delante, sin prisa. Pasaremos por lo que fue actualidad y por lo que ha acabado vistiéndose de ella, por lo que se dijo, por lo que se dice, por lo que (no) se hizo, por lo que (no) se hace. Se admiten, faltaría más, críticas a la dirección elegida, al ritmo escogido, a la mirada e incluso al paseante. Quien no quiera acompañar en el paseo tampoco está obligado a impedir que avance. Puede ir delante. Absténgase, por favor, del aplauso fácil, si es que se da el caso. Es una invitación a la pedrada desde un recodo del camino. El halago debilita y el camino es largo.

Robert Walser, además de pasear, escribía con una sensibilidad poco habitual y acabó pasando sus veintiocho últimos años de vida internado en sanatorios mentales. Afortunadamente sólo tenemos en común la primera de las aficiones. Si quieren acompañar en este paseo, pónganse las gafas de cerca, apaguen el ordenador, salgan a la calle y comiencen a caminar.

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

 

 

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