01
Dic
2016
Saúl García

El 13 de julio del año pasado, los seis miembros del Gabinete científico de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote instaban, a través de un documento, al Cabildo de Lanzarote, a que a su vez instara al Parlamento de Canarias para que promoviera una legislación que facilitara la inversión en materia de energías renovables. El documento llegaba después de una reunión de noviembre de 2014 en la que el propio Gabinete mostró su intención de "valorar un plan a diez años a partir de las inversiones planificadas y presentadas por don Pedro San Ginés, como presidente del Consorcio del Agua". Ese documento, en el que estaba la firma de los seis miembros del Gabinete, no se llamó 'Consideraciones de seis miembros del Gabinete científico sobre los proyectos del Cabildo de Lanzarote en materia de energías renovables. No señor. Se llamó 'Propuesta del Cabildo de Lanzarote para la toma de una iniciativa legislativa por el Parlamento canario en materia de energías renovables'. Fíjense que dice 'del Cabildo', no del Gabinete científico.

El pasado 1 de julio, el pleno del Cabildo acordó que a este Gabinete científico se le trasladara el anteproyecto de Ley del Suelo de Canarias con el fin de obtener una "opinión experta" sobre la sostenibilidad del modelo que propone la Ley. El Gabinete decidió esperar a que ya estuviera el texto del proyecto para formar su "opinión experta". Como quiera que este jueves se va a celebrar el "verdadero debate" sobre la Ley del Suelo en el Consejo de la Reserva de la Biosfera, tal y como anunció San Ginés (en el que de los cuatro invitados que va a haber, tres están a favor de la Ley del Suelo), lo normal es que los miembros del Consejo conozcan antes el dictamen del Gabinete, que ha enviado este mismo miércoles la Oficina de la Reserva a los miembros de ese Consejo.

El dictamen, por decirlo claramente, le mete un viaje a la Ley del Suelo como para no levantarse. Y por eso el presidente se ha visto obligado (seguramente no quería) a dar unas pequeñas indicaciones para su correcta lectura, porque ya se sabe que los miembros del Consejo necesitan alguien que les ilumine y les guíe con su correcto saber y entender.

Así que San Ginés dice que el dictamen, que los propios miembros del Gabinete dicen que es un informe, no es un dictamen ni un informe, sino que son unas "consideraciones de cinco miembros del Gabinete" (porque hay uno que no firma porque está de acuerdo con la Ley de Suelo). Y explica por qué el dictamen "en modo alguno debe ser entendido como informe o dictamen del Gabinete".

El primer motivo es que en la reunión de julio mantenida después del encargo se dijo "de manera informal pero clara que no habría un informe/dictamen del Gabinete Científico como tal, sino que los distintos miembros plantearían sus dudas y temores". El segundo motivo es que el documento no ha sido suscrito por todos sus miembros y se presenta cinco meses después de aquel encuentro "en vísperas de la celebración del Consejo de la Reserva de la Biosfera".

Con estas aclaraciones del presidente, el informe ya se lee mucho mejor porque, al saber que no es un informe sino una sucesión de dudas y temores, se queda uno más tranquilo y se ven mejor las bondades de la Ley del Suelo. No se trata de una opinión experta, por lo tanto. Ahora queda más claro también que el apoyo a las energías renovable del Gabinete (de todo el Gabinete, eso sí) no se trataba exactamente de una propuesta del Cabildo sino de unas dudas y temores, normales entre científicos, que de paso se podían trasladar al Parlamento de Canarias por si les interesa a sus señorías la siempre amena lectura de dudas y temores.

En todo caso, y conociendo los antecedentes de San Ginés en defensa de informes que no pueden ser informes, como los del Director del Plan Insular en el expediente del Plan de La Geria, ya se pueden imaginar ustedes si la proporción de miembros a favor de la Ley hubiese sido la contraria, cuál iba ser el título de las consideraciones, dudas y temores de cinco científicos. Y si hubieran sido cuatro, pues igual.   

3 Comentarios

Tenemos un presidente incapaz de estar a la altura del cargo que ocupa. Por eso se dedica cada día a desprestigiar la institución que preside, para que todos bajemos a su nivel.
En Lanzarote ya somos unos cuantos miles los que peinamos canas después de 40 años de manifestaciones y fracasos contra el desarrollismo, la masificación, la especulación, y la instauración del Reino del feísmo, la vulgaridad y de " lo más grande que haiga " ( sean coches, autovías o hileras de palmeras ). A estas alturas yo ya he tirado la toalla. Las movilizaciones contra el ataque petrolero fueron las últimas para mí. Suerte a los jóvenes. La van a necesitar.
Tener a San Ginés de presidente del Cabildo da una idea del nivel al que ha llegado la política insular.

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