21
Oct
2016
Saúl García

Los problemas de intermediación en el sector primario, el turismo enológico, la rehabilitación de hoteles, la construcción de espacios públicos, la implantación de industrias... Todo esto lo va a arreglar la Ley del Suelo… si hacemos caso a lo que anuncia el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo.

En dos entrevistas recientes, una en 'Lancelot TV' y otra en la revista 'La Gaveta económica', de Diario de Avisos, le preguntan al presidente sobre el proyecto de ley. En la segunda es bastante claro: “Ves la estructura laboral de Canarias y sabes que donde único se puede generar mano de obra es en la construcción”. Si no se lee más, uno piensa: “Qué cafre, pero qué sincero”. Pero sigue: “Eso no pasa por consumir más suelo y, quien dice eso, o está utilizando el tema de manera políticamente sectaria o bien tiene un desconocimiento grande del asunto. La rehabilitación de los espacios turísticos, la inversión pública, pequeñas obras públicas…, industrias, ¿qué sentido tiene decir que apuestas por el sector y luego no hay sitio donde instalar una industria?” En esta segunda ya le ha abandonado la sinceridad.

No se entiende bien que se quiera relanzar el sector de la construcción para acabar con el paro sin consumir más suelo cuando la rehabilitación nunca ha supuesto un porcentaje significativo del sector y cuando el Gobierno anterior, del mismo partido que Clavijo, aprobó hasta dos planes de modernización, tan alabados por todo el sector, precisamente para impulsar la rehabilitación. Tampoco se entiende que se necesite una nueva ley para relanzar la inversión pública, cuando lo que se necesita es dinero para invertir, o que se quiera hacer una ley para ayudar a implantar industria cuando el único sector que puede generar mano de obra es la construcción, según dice el propio presidente.

Ahora viene la opinión sobre el suelo rústico: “Nada como ir al campo y ver las viñas, pero resulta que de ahí no hay forma de tener una actividad productiva. Todo eso hay que favorecerlo y es lo que hará la ley”. En la otra entrevista dice que la ley la están pidiendo los agricultores y los ganaderos, no los “ecologistas de ciudad”, que piden usos compatibles para poder hacer excursiones por su finca o para vender en su finca lo que han plantado y no depender del comercializador “que se lleva el grueso de sus beneficios”. Si no fuera porque es la opinión de un presidente del Gobierno, no parecería un argumento serio ni a tener en cuenta. ¿Los problemas del sector primario, los problemas de verdad, se arreglan con soluciones individuales? ¿Deben convertirse los agricultores en guías turísticos o en pequeñas superficies? ¿No hay otros problemas más importantes, de más calado, en el campo? Y sobre todo: ¿es necesaria una Ley del Suelo para abordar los problemas del sector primario y de la dependencia absoluta del exterior en el sector alimentario?

Pero lo mejor es el final. Dice en Lancelot TV que ahora el urbanismo va a ser más fácil, como si fuera un derecho fundamental al estilo 'constrúyaselo usted mismo' porque ahora puede haber despachos que se benefician de la maraña urbanística: “Ahora tienes que tocarme a mí que tengo los contactos, si todo el mundo lo puede hacer, ya no tengo que venir aquí”, dice poniéndose en el lugar de un supuesto despacho profesional. Se supone que los contactos esos de los que habla forman parte de la Administración y entonces estamos hablando de corrupción pura y dura. Es decir, que reconoce que eso pasa ahora pero no anuncia qué medidas va a tomar para acabar con ella. A no ser que espere acabar con la corrupción urbanística, suponiendo que le preocupe, dejando las decisiones, como hace la la Ley del Suelo, en manos de los ayuntamientos y en la figura estrella de los proyectos de interés general, que como todo el mundo sabe, se trata de urbanismo a la carta: Dígame quién es usted y le digo qué puede hacer.

3 Comentarios

Clavijo es el hombre de paja de una mafia descarada y sin escrúpulos que, simplemente, está ajustando su modelo delincuencial, abriendo nuevos horizontes. Élites corruptas hay en todas partes del mundo pero en Canarias son malnacidos, odian la tierra, son gente rara y estúpida.
Clavijo da la talla. Está porque se esperaba algo de él. Y, vive dios, que es está haciendo bien su trabajo.
Sucede que hay una Mano politica que hace de ejecutora de los intereses economicos.Es corrupcion pura y dura.Pero no pasa nada porque la ciudadania duerme.

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