
A Santana, Tomás Niz, Joaquín, Guillén, Salvador. Amigos de su juventud.
<<Espejo donde me miro, de la luz más cristalina, todo tu cuerpo es un astro y tus hermosas mejillas siendo dos rosas tempranas que un ángel las ilumina, si quieres que nos casemos, con voluntad tuya y mía, aunque mis padres no quieran, aunque me quiten la vida, no me ha de casar con otro, único amor de mi vida>> Cantar.
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Mi abuela es poetisa, es memoria, es amanecer con calor, es un vaso de colacao a las seis de la mañana mientras a Teseguite lo esconde un manto de ronquidos, es un ‘mi cielo', un cariño, es una bolsa de frutos secos para evitar adelgazar, es un yo lo hago, es un no lo digas, es un ten miedo por si acaso, ahora no es más que un quejido. Es una historia tras otra, es un recorrido, es una luz sin sombras, una mirada perdida, es un azul en sus ojos, qué digo azul, el nombre vulgar de un color no describe su historia, es el mar en la mirada.
Ella es el rumbo, es el camino, es el surco en la tierra, es la cuajada fresca, es el queso curado y el alambre en la puerta, es el candil en la noche, es la lectora despierta, es la pierna vendada y el cáncer que la tienta. Es el corujo en el aljibe, es el gato en la era, es el chícharo en la tierra y el cuajo en la alacena. Es el gallo que despierta y la última en dormir, es la sombra de su risa, risa que ya tiene fin.
Ella sabe de cuentajos y se entera la primera, ella escucha tras las puertas y abre sobres sin ser de ella, ella habla con esmero y se encierra tras su pena, ella sabe de dolores y conoce los que espera.
Abuelo es bastón en mano y ojo tuerto por el látigo. Es cabra y cabrerón, es orgullo por su tierra, es un no a la medicina, es un silencio en el parte, es una lápida fría allá cerca del Mojón.
Es un susurro a los que guía, y sonido de tambor, es mano áspera y marchita por el cuerno de un cabrón, es el baifo por nacer, es el cochino en matanza, es la tierra en los zapatos y recubriendo su cara. Es sombrero de domingo, es sombrero de mañana, es cachimba sin cenizas y tabaco que exhalaba, es tarde noche de charlas, es sonrisa picarona, es chiste malo a deshoras, es vino de garrafón, es borracho sin mentiras, es alcohol en la nevera, es mil pesetas de nieta y hueso en mano que sujeta.
Él si que es doble Cabrera, de los del gran cabrerón, de los del Hospital Viejo y los novios del Mojón, es de la Vegueta vieja, de las calles asfaltadas, de los guiris que pasaban y de los que han de pasar, es de la Guatiza de antes, del Teseguite de ahora, de los de larga chaqueta y zapato con pulmón, es de escupidera fría, de suelo sin calentón, de relente mañanero y de perro cazador. Es de conejo en la mano, de bardino como amigo, de vecino de cantina y lonja que ya cerró.
Tomasito era el curilla, de misa en los arenaos, de pizarras en la mano y tiza en el corazón. Era el que dice espera, que mejor aquí no, de silencios que decían y de gritos de sillón. De arreglar muebles roídos, de usar cremas de salón, de carcajada ruidosa y poema de pintor. Era de paisaje alegre, de secretos ya perdidos, de ojos verdes esmeralda o verde limón, era de ceja poblada, de pelo rizo y negruzco, de tez moruna y discurso de gran orador. Era de si y que no, era puede, era de duda y de altura.
Era el padre que bromea, el que se inventaba cuentos, era el ahorra si puedo y era el gasto por qué no. Era el zapato a pares, el de talla cuarenta y pico, el cremalleras abiertas y polvo en el butacón. Era la sonrisa ingenua, el niño que siempre te pide, el de peso quinientos y pico gramos de corazón.
Era la patujada, era Teseguite lo mejor, era el Londres palidece con la luz de mi rincón, era el nadien, era el haigan, era el que si porque no, era el temoso constante de Sevilla con mosquetón, era el alto en las reuniones, el que mejor vista tiene, era el cartel a lo lejos de no duermo porque no, era el de dientes perfectos, el de manos porosas y ombligo con pelusa al viento, era el que no tenía talla, ni medida, para el sol, era la playa desierta y el picor. Eran manos torpes y tarros rotos, eran manchas en el pantalón, era caso perdido para el orden y el control.
Era el de misa en gallo, era el de Biblia vieja, era el de calles estrechas y pasos sin resquemor, era barba que no afeita, era perfume sin olor, era espuma medio abierta y pisadas en mal rato. Era tierra en el recibidor. Era perro que no cesa, y arenao sin plantar, era reloj sin correa y horas de antelación, era guapo de presencia, y maestro de picón, era higo en el volcán y uva negra en la Geria, era mora en Conil y arrebato en los Sancones, era hablar sin contención y tabaco simulado. Era coche mal nacido y carretera perdida, era vida que no es vida y muerte sin decisión, era culpa y herida, y ahora tarro morado en baúl, trasto robado de algún viejo caserón. Era herencia con orgullo e historiador picajoso era pregunta y respuesta, era oído para el sordo. Era el escucha a tus viejos, era el de dime que si, era la pelea sedienta de parecidos sin fin. Era espejo en que mirarme, en el que ahora me miro y descubro lo que soy.
Es ceniza y polvo al polvo, es sueño que viene y va, es ruido en la casa grande y silencio en la oscuridad, es vela que no se apaga, es canción de un italiano, es parole, Mina, Domenico... es verdad, que si yo te veo en sueños, padre, no me has de despertar, que guardaré tus visitas donde las pueda encontrar.
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