
![]() |
Se confiesa batatero hasta la médula, aunque con sólo 17 años empaquetó sus sueños musicales y tiró para la gran selva madrileña. Con su primer disco, Alejandro Acosta, alma máter de Mojo Project, dio a probar el mojo ("Taste the mojo") a más de 10.000 fans y recorrió escenarios de media Europa. Este disco les valió la consideración de grupo revelación de 2004 por la revista El País de las Tentaciones. Su nuevo trabajo "R evolution", que sale a la venta el 13 de marzo, mezcla funk, flamenco, soul o house condimentados con especias de todas las culturas. Para Lanzarote guarda las ganas de hacer una pequeña gira. Y es que, como confiesa Alejandro, "no hay otro lugar mejor para vivir".
—¿Tuviste que ver mucho en el nombre del grupo? ¿Qué es, un homenaje a la "rica salsa canaria"?
—En realidad el nombre se le ocurrió a mi hermano Rubén. La verdad es que a los demás nos pareció un buen nombre. Aunque después tuve que explicarle durante los dos primeros años de vida del grupo a todo el mundo cómo se hacía el mojo. La mitad ni sabía que existía una salsa que se llamaba así. De paso hemos exportado el mojo y ya se va conociendo por aquí fuera.
—¿Qué ofrece de nuevo Mojo Project con "R evolution"?
—El mayor cambio estriba en que ahora contamos con nuevos cantantes dentro del grupo, cuatro hermanos de ascendencia guineana cuyas interpretaciones son espectaculares. Se atreven a cantar todos los estilos y eso nos viene muy bien para profundizar en la fusión musical que llevábamos haciendo, en la que mezclamos funky, flamenco o latin. Le dan una contundencia al grupo especial. Por eso también, el disco se llama "R evolution" con la 'r' separada para que signifique revolución y evolución a la vez en el conjunto. Ahora, teniendo cuatro voces, hemos podido ampliar el abanico de estilos, tenemos más temas en español, seguimos con el inglés, tenemos una bossa nova en portugués, otra canción en francés y el último tema está cantado en bubi, que es un dialecto de Guinea, que lo cantan junto con su madre. Es una mezcla de ritmos africanos con house.
—La fusión y la mezcla de culturas está muy presente incluso en las colaboraciones que han tenido.
—Sí, tuvimos la suerte de que La Mari, la cantante de Chambao, colaborara en un tema: "Ritmo candela". Después hemos tenido la aportación de músicos de primer nivel y de la cantante Tere Bautista, que lleva toda la vida haciendo flamenco. En cuanto a las colaboraciones estamos muy contentos de haber encontrado a esta gente y aporten su arte a las canciones nuestras.
—¿En marzo y abril recorrerán buena parte de la Península ¿Para cuándo se darán un paseo otra vez por Lanzarote?
—El disco se presenta el día 13 de marzo. Ya estamos preparando la gira que comienza el día 17. ¡Pero, lo de Lanzarote yo no sé qué pasa! El año pasado intentamos tres veces ir. Pero por una cosa u otra no se materializó el viaje. Este año todavía ninguna institución o promotora se ha interesado por llevarnos. Yo espero que a lo largo del año tengamos la oportunidad de ir porque toda la banda se ha quedado encantada con la Isla. Esperamos que surja una oferta para hacer una pequeña gira por varias islas y presentar allí el disco.
—¿Cómo les trata el público de aquí?
—Muy bien. Además, por mi parte es un reto actuar ahí y ponerme delante de mi gente a tocar y demostrar lo que hago. En 2004 estuvimos dos veces y la acogida fue buena. En Lanzarote cuajó el grupo porque a la gente le gusta mucho la fusión musical.
—Un joven isleño con afanes musicales, ¿lo tiene fácil en la gran urbe?
—Esto aquí funciona como todo, por contactos, por conocer a gente e ir metiéndote en el mundillo de la música. Es difícil porque vienes de nuevas, no conoces a nadie y tienes que irte haciendo un huequillo. También es cuestión de suerte, yo di con los pedazos de músicos que tocan en el grupo y me rodeé de gente con mis inquietudes. Poco a poco entre todos hemos ido evolucionado y abriéndonos paso. Pero es complicado porque Madrid está lleno de gente que ha venido a lo mismo que tú. La suerte influye mucho, después queda currar y currar.
—¿Qué es lo más y lo menos gratificante de esta profesión?
—Lo más gratificante es que te paguen por ir a tocar, que es lo que más te gusta. Además, viajas mucho, conoces muchas ciudades. Es casi como irte de vacaciones y que te estén pagando. Eso me parece casi inconcebible. Lo malo es que no puedo estar en Lanzarote. De todos los sitios donde he estado, tengo claro que como en Lanzarote no se vive en ningún lado. Mi idea es terminar en Lanzarote montando mi base de operaciones ahí. Pero es difícil porque todavía está concentrada toda la industria aquí.
Un aperitivo del nuevo disco de 'Mojo': 'No more crying'
[]